En el barrio de Benicalap, al final de la avenida de Burjasot, se alza un palacete de finales del siglo XIX que lleva demasiados años esperando. El Casino del Americano, uno de los escasos —y posiblemente el único— ejemplo de villa indiana que se conserva en València, está a punto de recuperar su esplendor. La Junta de Gobierno Local ha aprobado este viernes el proyecto técnico de ejecución de las obras de rehabilitación del inmueble, valorado en más de 6,4 millones de euros (6.404.605,48 euros), un paso decisivo para poder licitar los trabajos que transformarán este Bien de Relevancia Local en un equipamiento público de nueva planta.
Un palacete con historia de azúcar y nostalgia cubana
Para entender qué es el Casino del Americano, hay que viajar hasta 1869. El inmueble fue erigido ese año como construcción familiar de esparcimiento por encargo de Joaquín Megía, militar de origen granadino, casado con la hija de una familia habanera que había hecho fortuna con el negocio de la caña de azúcar. El matrimonio se afincó en Valencia, donde Megía compró una parcela de 30.000 m² de huerta en la zona de Benicalap y mandó construir el edificio imitando la arquitectura tradicional cubana, porque deseaba que su esposa se sintiera como en su tierra natal. De ahí su nombre popular: el casino del americano, el de aquel que regresó de América con fortuna y añoranza.
Se trata de un edificio situado en uno de los núcleos patrimoniales de mayor importancia de la ciudad, próximo a la Alquería del Moro y la Alquería de la Torre, en Benicalap, que tiene la particularidad de ser un destacado ejemplo de la llamada arquitectura indiana , es decir, las fincas de recreo construidas por españoles que regresaron de América con riquezas. El Casino del Americano representa el momento en que Benicalap dejó de ser solo huerta para convertirse en un lugar de recreo y prestigio social.
El palacete estuvo habitado hasta bien entrado el siglo XX, teniendo posteriormente otros usos, siendo el de local de copas —con el nombre de Saudi Park— el más recordado por los vecinos del barrio. Muchos de sus elementos arquitectónicos, por desgracia, han sido expoliados. Sin embargo, en su interior aún se conservan pinturas murales de notable valor: entre ellas se hallan representados cuatro personajes fundamentales de la historia española de los siglos XV al XVII: Miguel de Cervantes, Diego Velázquez, Gonzalo de Córdoba y Cristóbal Colón.
Del abandono a la Escuela de Agricultura Urbana
El proyecto aprobado por la Junta de Gobierno no solo prevé devolver al edificio su imagen original. Va más allá. El inmueble, de propiedad municipal, albergará una Escuela de Agricultura Urbana integrada en la ampliación del Parque de Benicalap, dotando al barrio de un equipamiento educativo y medioambiental que hoy no existe. La intervención, además, incluye la recuperación del jardín histórico del conjunto, con sus caminos, pérgolas, fuentes y umbráculos, espacios que en otro tiempo fueron la admiración de la Valencia burguesa.
"La actuación permitirá recuperar la volumetría original del edificio y conservar y restaurar sus elementos de mayor valor histórico y ornamental, como pinturas, pavimentos y revestimientos" - Juan Carlos Caballero, portavoz y concejal del Ayuntamiento de Valencia
El proyecto también contempla la recuperación de dos edificios auxiliares para destinarlos a servicios vinculados a la escuela y al mantenimiento del parque. En la parte delantera del conjunto se recreará un jardín contemplativo, mientras que en la zona norte se habilitarán huertas didácticas directamente ligadas a la Escuela de Agricultura Urbana.
Patrimonio, barrio y un uso que cierra el círculo
La vecindad de Benicalap lleva décadas reclamando la recuperación de este edificio. Entidades como Cercle Obert de Benicalap, el Círculo por la Defensa y Divulgación del Patrimonio Cultural, y activistas como la escritora e investigadora Ana Mª Reig han hecho un gran trabajo de divulgación y defensa del Casino del Americano. Una lucha que, con la aprobación de este proyecto técnico, empieza por fin a ver resultados concretos.
El concejal Juan Carlos Caballero lo resumió con claridad: "Hablamos de una actuación que recupera patrimonio, amplía los usos del Parque de Benicalap y devuelve al barrio un espacio histórico con un nuevo uso público, educativo y ambiental." Con el presupuesto aprobado este viernes, el Ayuntamiento tiene ya en la mano el documento que le permitirá sacar las obras a licitación. Los plazos, aún por concretar, determinarán cuándo podrá el barrio cruzar de nuevo las puertas de aquella quinta construida para que una habanera se sintiera en casa. Que sea, esta vez, un espacio abierto para todos, resulta una forma más que digna de cerrar el círculo.
