Las asociaciones vecinales del Marítim y la Asociación de Hosteleros de la Playa de la Malvarrosa han unido fuerzas para reclamar una transformación del Paseo Marítimo de Valencia. Los colectivos piden al Ayuntamiento una reforma que permita recuperar espacios para el vecindario, ampliar los servicios públicos y mejorar las condiciones para disfrutar de la playa.
La propuesta contempla una intervención desde Las Arenas hasta la Malva-rosa, con más zonas de sombra, vegetación y espacios de encuentro. Los colectivos consideran que el paseo actual necesita una renovación que tenga en cuenta a quienes viven en los barrios marítimos y utilizan habitualmente este entorno para pasear, reunirse o cenar al aire libre.
Más sombra y servicios
Uno de los principales problemas que señalan las asociaciones es la falta de espacios acondicionados para quienes acuden a la playa. La acumulación de arena al norte del puerto ha ido alejando el mar de la ciudad y ha dejado un paseo de hormigón seguido de una gran extensión de arena, con poca sombra y servicios insuficientes.
Por ello, los colectivos consideran necesario incorporar vegetación en las zonas que actualmente están ocupadas únicamente por arena u hormigón, además de crear espacios de confort integrados en el paisaje.
Los servicios públicos son otra de las cuestiones que centran sus reclamaciones. Las asociaciones consideran que los baños portátiles disponibles son insuficientes. Esta situación también afecta a los restaurantes de la zona, que, según denuncian, soportan el uso de sus aseos ante la falta de alternativas públicas. Por ello, reclaman ampliar los servicios disponibles y mejorar los equipamientos del paseo.

El 'sopar a la fresca', una tradición que quieren mantener
La transformación del Paseo Marítimo también está ligada a la defensa de las costumbres de los barrios marítimos. Vecinos y hosteleros reivindican el sopar a la fresca como una manifestación de la cultura popular valenciana que forma parte de la vida de la playa desde hace generaciones. Bajar mesas y sillas, cenar junto al mar y compartir tiempo con familiares, amigos y vecinos es una tradición que, según recuerdan, convivió históricamente con los antiguos merenderos de Las Arenas, el Cabanyal y la Malva-rosa.
Los colectivos consideran que esta forma de disfrutar del litoral debe tenerse en cuenta en la planificación del futuro paseo. En este sentido, advierten de que el turismo barato y de fiesta está transformando los barrios y sostienen que este modelo no beneficia a la restauración tradicional.
Frente a esta situación, defienden que residentes y hosteleros no son realidades enfrentadas, sino que comparten la playa, el barrio y una historia común. Por ello, reclaman que la reforma permita cuidar el espacio público y preservar las formas de convivencia vinculadas al Marítim.
La reivindicación coincide con el anuncio del Plan del Frente Litoral por parte de la alcaldesa. Ante esta iniciativa, vecinos y hosteleros reclaman participar conjuntamente en su desarrollo y que sus necesidades se tengan en cuenta en la futura transformación de la costa valenciana. Los colectivos defienden que quienes viven, utilizan y trabajan en la playa deben intervenir en las decisiones sobre su futuro, teniendo en cuenta sus intereses como vecinos y representantes de la hostelería tradicional.