Beber agua fresca y de calidad en plena calle, sin pagar y sin generar basura plástica. Lo que hace apenas una década parecía un lujo urbano reservado a grandes capitales europeas es ya una realidad extendida en València, donde la red de fuentes refrigeradas públicas ha alcanzado las 77 unidades operativas justo a tiempo para afrontar un nuevo verano que, según las previsiones estacionales, se presenta más cálido de lo habitual.
Más de 136.000 litros de agua fría, gratis y para todos
Los denominados puntos PUSDAR —Puntos de Suministro de Agua Refrigerada— dispensarán este verano más de 136.400 litros de agua fría y filtrada de forma completamente gratuita a ciudadanos y visitantes. Para hacerse una idea de la magnitud de esa cifra: equivale a llenar más de 54 bañeras estándar cada día durante toda la temporada estival. El servicio funciona a gran caudal, con una capacidad de hasta 120 litros por hora por fuente, lo que garantiza que las largas colas de turistas o vecinos no colapsen el suministro ni en las horas más duras de la tarde.
El contexto climático hace que la iniciativa resulte especialmente oportuna. El verano de 2025 tuvo un carácter extremadamente cálido, con una temperatura media en la España peninsular de 24,2 °C —2,1 °C por encima de la media histórica—, convirtiéndose en el más cálido desde que comenzaron los registros en 1961. Y la previsión estacional para 2026 anticipa un verano también más cálido de lo habitual en España. En ese escenario, tener a mano una fuente de agua refrigerada deja de ser un detalle de confort para convertirse en una cuestión de salud pública.
6.000 botellas de plástico que no llegarán a la papelera
Además del beneficio térmico, la red PUSDAR tiene una segunda dimensión que no es menor: la ambiental. Se estima que el uso de estas fuentes evitará el consumo de cerca de 6.000 botellas de plástico de un solo uso a lo largo del verano, concretamente unas 3.880 botellas de medio litro y 2.069 de litro y medio. Traducido a términos de residuos, eso supone más de 100 kilos de plástico que no se fabricarán, no se transportarán y no acabarán en un contenedor —o peor, en el suelo o en el mar Mediterráneo, a pocos kilómetros de la ciudad.
La cifra puede parecer modesta comparada con los millones de botellas que circulan cada verano en España, pero habla de un cambio de hábito en marcha. Aproximadamente en uno de cada tres días del verano de 2025, España estuvo bajo situación de ola de calor , lo que dispara el consumo de agua embotellada. Cada fuente pública que sustituye ese gesto es un pequeño pero real paso hacia una ciudad menos dependiente del plástico desechable.
De 25 a 77 fuentes en tres años: un crecimiento sostenido
El Ayuntamiento de València lleva varios años apostando por esta infraestructura de forma progresiva y constante. En 2023, la red pasó de 25 a 46 fuentes. En 2024, llegó a 54. Y entre 2025 y principios de 2026, el número ha escalado de 54 a las 77 actuales, con la previsión de seguir sumando unidades antes de que acabe el año. Los datos de uso avalan la inversión: solo en julio y agosto de 2025, estas fuentes dispensaron más de 124.000 litros de agua fría de forma gratuita.
La distribución de los puntos combina los grandes focos turísticos —la Ciutat de les Arts i les Ciències, La Marina o los Jardines del Túria— con barrios residenciales y pedanías, con la voluntad de que el acceso al agua de calidad no dependa del código postal de quien la necesita.
Tecnología que garantiza higiene sin contacto
No se trata de fuentes convencionales. Las instalaciones PUSDAR están diseñadas específicamente para exteriores y combinan varias tecnologías pensadas para maximizar la seguridad sanitaria:
- Sistema de activación por sensor de movimiento, sin necesidad de tocar ninguna superficie.
- Limpieza mediante ozono y lámparas ultravioleta con función antibacteriana.
- Filtros de sedimentos y carbón activo para mejorar tanto la calidad como el sabor del agua.
El resultado es un agua filtrada y refrigerada que, en muchos casos, supera en palatabilidad al agua de botella convencional. Y que invita, de paso, a salir de casa con una cantimplora reutilizable en lugar de una bolsa llena de botellas de plástico.
Una respuesta urbana al reto climático
El calentamiento que registra España está asociado al cambio climático antropogénico, provocado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero. La AEMET advierte de que, de no frenarse el cambio climático, España podría vivir entre 60 y 77 días de temperaturas extremas al año a finales del siglo XXI. Frente a ese horizonte, las ciudades necesitan adaptarse, y las fuentes de agua refrigerada son una respuesta concreta, económica y al alcance de cualquier vecino o visitante. València lleva años construyendo esa red, fuente a fuente, como parte de una estrategia más amplia de adaptación urbana al calor. En un verano que ya apunta a ser exigente, tener 77 puntos de hidratación gratuita repartidos por la ciudad no es un capricho municipal: es una decisión que puede marcar la diferencia para muchas personas que simplemente salen a la calle.

