El olor a coche nuevo tiene un lado oscuro: así investigan en Valencia el plástico reciclado que no huele (ni contamina)

Un proyecto valenciano logra reducir los COV en plásticos reciclados con más del 50% de poliolefinas para usarlos en habitáculos de vehículos

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El proyecto, denominado H2ODOR, ha sido coordinado por AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico
El proyecto, denominado H2ODOR, ha sido coordinado por AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico
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Ese aroma inconfundible que desprende un coche recién salido del concesionario genera una sensación de estreno difícil de describir. Pero detrás de ese olor hay una realidad menos romántica: lo que se inhala en el interior de un vehículo nuevo es, en buena medida, una mezcla de compuestos orgánicos volátiles (COV) liberados por los plásticos, adhesivos y tejidos del habitáculo, sustancias que pueden resultar perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Ahora, un proyecto de investigación valenciano se propone dar la vuelta a esa ecuación: usar plástico reciclado en el interior de los coches sin que ello suponga ni un mal olor ni un riesgo para quienes viajan dentro.

H2ODOR: ciencia contra el olor

El proyecto se llama H2ODOR y está coordinado por AIMPLAS, el Instituto Tecnológico del Plástico con sede en Valencia. La iniciativa, financiada por IVACE+i y los fondos FEDER, se centra en la creación de nuevos materiales termoplásticos basados en poliolefinas recicladas postconsumo, libres de contaminantes y olores, diseñados para su aplicación en el interior de vehículos. Junto a AIMPLAS, participan dos empresas: Fych Technologies —especializada en reciclaje de plásticos mediante tecnologías transformadoras y que empleará su tecnología propia de eliminación de olores basada en vapor de agua— y Faperin, empresa con amplia trayectoria en la fabricación de piezas mediante la inyección de plásticos.

La emisión de compuestos orgánicos volátiles por parte de algunos componentes plásticos del interior del automóvil, en cantidades elevadas y no controladas, puede hacer que el habitáculo sea una zona de exposición para el usuario que derive en problemas para la salud y el bienestar. El reto se complica cuando el material de partida es reciclado: los plásticos que han tenido una vida anterior acumulan impurezas y moléculas orgánicas que intensifican esas emisiones, lo que ha frenado históricamente su uso en un sector tan exigente como el del automóvil.

La solución que plantea H2ODOR pasa por procesos avanzados de descontaminación y desodorización basados en agua. La clave está en eliminar los contaminantes responsables del olor sin sacrificar las propiedades mecánicas que la industria exige: resistencia térmica, rigidez, durabilidad. No sirve un material que huela bien si luego no aguanta las condiciones de un salpicadero en pleno verano.

"Es una apuesta clara por la economía circular sin renunciar a la seguridad y el confort", añade Juan Alfonso Naranjo, investigador en Movilidad sostenible y del futuro de AIMPLAS

Resultados que ya apuntan en la dirección correcta

Los trabajos realizados hasta la fecha arrojan resultados prometedores. El equipo investigador ha logrado reducir de forma significativa las emisiones de COV y los olores, con resultados favorables incluso en materiales que incorporan porcentajes superiores al 50% de poliolefinas recicladas. Eso es relevante: no se trata de añadir una pequeña dosis de material reciclado para cumplir un trámite, sino de trabajar con proporciones realmente altas que marquen una diferencia en términos de sostenibilidad.

Ahora, el equipo está en la fase de análisis del comportamiento mecánico de estos nuevos compuestos para encontrar el equilibrio óptimo entre contenido reciclado, prestaciones técnicas y bajas emisiones. El objetivo final es contar con un material que pueda utilizarse con plenas garantías en el habitáculo de cualquier vehículo y cumpla todos los estándares de la industria.

El sector que más necesita esta solución

El sector de la automoción es el tercer mayor consumidor de plástico a nivel mundial, por detrás de la industria del packaging y la construcción. No es un dato menor: los plásticos están en todas partes dentro de un coche moderno, desde el tablero hasta los revestimientos de las puertas, pasando por los pilares, los asientos o los maleteros. Y precisamente porque el plástico también contribuye a aligerar el peso del vehículo —reduciendo así el consumo de combustible y las emisiones de CO₂ durante toda su vida útil—, la pregunta sobre qué tipo de plástico se usa adquiere una importancia estratégica.

El proyecto H2ODOR está alineado con la nueva propuesta legislativa de la Comisión Europea que busca aumentar la incorporación de plásticos reciclados en la industria del automóvil, un sector que representa una gran oportunidad para la circularidad de materiales. Europa empuja en esa dirección con fuerza creciente, y la industria sabe que adaptarse no es opcional.

Las cifras hablan solas. La incorporación de un 50% de plásticos reciclados en las piezas interiores de los vehículos fabricados en España permitiría reducir las emisiones de CO₂ en una cantidad equivalente a la generada por 158.475 vehículos en un año. Puesto en perspectiva: es como si casi 160.000 coches desaparecieran del mapa durante doce meses.

Un proyecto que encaja en la estrategia valenciana e europea

La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio financia la iniciativa a través de Ivace+i Innovación, con el respaldo adicional de los fondos FEDER de la Unión Europea correspondientes al periodo 2021-2027. H2ODOR se alinea además con las conclusiones del Comité Estratégico de Innovación Especializado en Economía Circular y con los ejes principales de la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana, conocida como S3.

Lo que hace singular a este proyecto no es solo la tecnología que desarrolla, sino el momento en que lo hace. La presión regulatoria europea, la demanda creciente de vehículos más sostenibles y la necesidad de cerrar el ciclo de vida de los plásticos convergen en un punto en el que iniciativas como H2ODOR dejan de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una respuesta concreta a uno de los grandes desafíos industriales de la década. Si el plástico reciclado consigue colarse en los interiores de los coches sin que nadie lo note —ni por el olor ni por el rendimiento—, habrá cruzado una barrera que durante años parecía infranqueable.