El parque de Desembocadura, considerado el gran púlmón verde que culminará en el mar, entra en la recta final para conocer cómo será el proyecto definitivo. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha informado que, previsiblemente, lo reciba la próxima semana. Se trata de una actuación histórica que permitirá conectar el jardín del Túria con el mar, con un presupuesto de más de 18 millones de euros. Sin duda, una actuación ambiciosa de más de 100.000 metros cuadrados de zonas verdes, que incluirá un mirador sobre la desembocadura, parques infantiles, un anfiteatro, zona de esparcimiento canino, pasarelas de conexión, islas fluviales y carril bici.
Catalá ha explicado que, una vez el equipo redactor entregue el proyecto, los Servicios Municipales supervisarán que todo esté correcto y a partir de ahí se enviará a su aprobación definitiva por la Junta de Gobierno. “El Parque de Desembocadura es una actuación clave de este equipo de gobierno para resolver el encuentro de València con su fachada marítima y saldar una deuda histórica con el distrito de Poblats Marítims y, en especial, con el barrio de Natzaret”, ha concluído la alcaldesa.

Lo que se sabe del futuro parque de Desembocadura de Valencia
El Parque de Desembocadura, diseñado bajo el nombre de Con(fluir), supondrá una extensión de 104.264 m2 de zonas verdes que incluyen bosques urbanos, praderas, parques infantiles, un canal de agua y un mirador sobre la desembocadura. La intervención busca recuperar la naturaleza original del último tramo del río Turia, recreando las islas que existían históricamente y respetando la biodiversidad propia del lecho fluvial.
El proyecto contempla itinerarios ciclopeatonales, que permitirán a los valencianos recorrer el parque caminando o en bicicleta, así como zonas de descanso, iluminación solar con sensores de presencia, arbolado, papeleras, aparcabicis y videovigilancia, garantizando un espacio seguro y accesible para todos.

La ejecución del parque requerirá una inversión total de 18,3 millones de euros, de los cuales 16,2 millones correrán a cargo de la Autoridad Portuaria y 2,1 millones del Ayuntamiento de Valencia. Además del bosque urbano y la lámina de agua en la zona de la Revolta de Cantarranes, el proyecto incluye un anfiteatro, un quiosco, zonas de esparcimiento canino y pasarelas de conexión que integrarán el parque con los barrios cercanos y con futuros desarrollos urbanísticos, como la Ciudad Deportiva del Levante UD.
Una vía ciclopeatonal que enlazará con el mar
Uno de los elementos más destacados del parque será el nuevo camino ciclopeatonal, que permitirá recorrer desde el barrio de Penya-roja hasta el puente de Astilleros, conectando los distritos de Poblats Marítims, Camins al Grau y Quatre Carreres. La senda, de 1,3 kilómetros de longitud y un ancho variable entre 3 y 6 metros, contará con zonas de descanso cada 50 metros, iluminación solar, arbolado y pasarelas metálicas de 54 metros para cruzar el canal.
El recorrido aprovechará un paso inferior del puente ferroviario, que se acondicionará para mejorar su accesibilidad y su integración ambiental, y se bifurcará en un itinerario ciclista y otro peatonal al llegar al edificio de Cantarranes. Los tramos peatonales tendrán prioridad, garantizando un uso seguro y cómodo para quienes prefieran caminar.

María José Catalá ya subrayó durante la presentación de la estructura que este camino no es una intervención aislada, sino parte de un gran proyecto urbano que incluye la urbanización del PAI del Grao y culminará con la creación del Parque de Desembocadura, consolidando así la conexión entre la ciudad y el mar.

