Hay infraestructuras que no se ven pero que sostienen la vida cotidiana de miles de vecinos en los municipios más pequeños de la provincia de Valencia: son las mancomunidades, esas entidades supramunicipales que agrupan a varios ayuntamientos para prestar servicios que, solos, no podrían permitirse. Para que sigan funcionando, la Diputació de València ha activado su Plan de Apoyo Económico a las Mancomunidades 2026 (PMAN) con una dotación de 500.000 euros que se distribuirán entre 30 entidades repartidas por las 15 comarcas de la provincia.
Dinero para lo que no sale en los titulares: el gasto corriente
La gran diferencia de este plan respecto a otras líneas de financiación provincial es su destino. Mientras el grueso de la inversión para mancomunidades llega a través del Pla Obert —el mayor programa inversor en la historia de la Diputació, con 350 millones de euros para toda la legislatura y una partida específica de 10 millones para estas entidades—, el PMAN cubre algo mucho más prosaico pero igualmente imprescindible: los gastos corrientes. Facturas, personal, mantenimiento. Lo que permite que una mancomunidad de servicios sociales abra sus puertas el lunes por la mañana.
"Estas entidades impulsan el equilibrio y la vertebración territorial de nuestras comarcas y son básicas para la Diputación" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València
Enguix, responsable del área de Cooperación Municipal, insiste en que el compromiso con la comarcalización no es retórico. Como prueba, señala que la partida del Pla Obert destinada a mancomunidades ya ha pasado de ocho a diez millones de euros durante esta legislatura, y que la institución está desarrollando un proyecto de oficinas comarcales para acercar sus servicios al territorio y facilitar la gestión a ayuntamientos y mancomunidades.
La propia responsable provincial subraya que el PMAN no busca únicamente transferir fondos, sino implicar a estas entidades en el desarrollo comarcal: "No se trata solo de inyectar dinero en las mancomunidades, sino de implicarlas en el desarrollo de nuestras comarcas, con recursos económicos y poniendo a su disposición el asesoramiento de la Diputación", afirma Enguix, que destaca también la celebración de reuniones técnicas conjuntas entre mancomunidades y ayuntamientos.
De l'Horta Sud a la Font de la Figuera: quién recibe qué
Las cantidades asignadas a cada mancomunidad varían en función de su peso territorial y del número de municipios que representan. En el extremo superior se sitúa la Mancomunidad de l'Horta Sud, con 69.000 euros para los 20 municipios que agrupa, la mayor cuantía individual del plan. En el otro extremo, la Mancomunidad de servicios sociales de la Font de la Figuera, Montesa y Fontanars dels Alforins recibe 6.260 euros, la cantidad más baja del reparto.
Entre medias, la Mancomunidad de la Ribera Alta destaca por ser la que más ayuntamientos representa: 35 municipios que compartirán 46.700 euros. Le sigue la de la Vall d'Albaida, con 34 municipios y una asignación de 34.700 euros. Son datos que permiten hacerse una idea del mapa: en algunos casos, una sola mancomunidad vertebra a más municipios que muchas comarcas enteras de otras provincias españolas.
Un mapa que cubre toda la provincia
El listado publicado en el BOP refleja una cobertura geográfica amplia. Las comarcas de La Ribera Alta y La Ribera Baixa son las que acumulan mayor número de entidades beneficiadas, con mancomunidades como las de Albalat de la Ribera-Polinyà del Xúquer, la de abastecimiento de aguas de Alcàntera de Xúquer, Càrcer, Cotes y Sellent, la del Marquesat, la de Vall dels Alcalans, y La Comuna, centrada en los servicios de bienestar social de seis municipios: L'Énova, Manuel, Rafelguaraf, Sant Joanet, Senyera y Castelló.
En L'Horta, además de las mancomunidades de L'Horta Nord y L'Horta Sud, reciben apoyo las del Barrio del Cristo y el Carraixet. La Vall d'Albaida suma tres entidades: la mancomunidad comarcal, AMABS y Porta de la Vall. La Costera también cuenta con tres beneficiarias, incluyendo la Ombria de la Serra Requena y dos mancomunidades compartidas con comarcas limítrofes.
El mapa se completa con entidades de Alto Turia y La Serranía, en los Serranos; El Tejo y Tierra del Vino en la Plana Utiel-Requena; La Baronía y Les Valls en el Camp de Morvedre; La Valldigna y La Safor; y las mancomunidades Hoya de Buñol-Chiva, Valle de Ayora-Cofrentes, El Rincón de Ademuz, El Camp de Túria y La Canal de Navarrés. Medio millón de euros que, repartido en 30 entidades a lo largo de toda la provincia, equivale a apostar por un modelo de gestión pública que antepone la cooperación entre municipios a la lógica del sálvese quien pueda. En una provincia con 266 municipios —muchos de ellos con menos de 500 habitantes—, ese modelo no es un lujo: es una necesidad.

