Valencia ha cambiado la forma en la que sus vecinos se desplazan. La bicicleta ha ganado espacio, el transporte público ha alcanzado cifras históricas y algunas de las principales avenidas de la ciudad soportan ahora menos tráfico que antes de la pandemia. Sin embargo, esta transformación tiene un punto débil que los expertos consideran clave: la conexión con el área metropolitana.
La movilidad sostenible ha avanzado en la capital valenciana durante los últimos años, pero no lo ha hecho al mismo ritmo en todo el territorio. Mientras que dentro de la ciudad cada vez existen más alternativas para moverse sin coche, la situación cambia cuando el trayecto comienza o termina fuera de Valencia.
La menor cobertura de transporte público en el área metropolitana mantiene al vehículo privado como una de las principales opciones para miles de desplazamientos diarios. Esta es una de las principales conclusiones que se plantearon en una jornada de la Universitat Politècnica de València (UPV) con motivo de la Semana Europea de la Movilidad.
La bicicleta y el transporte público ganan terreno
Uno de los cambios más visibles se encuentra en el uso de la bicicleta. Según los investigadores, los desplazamientos en este medio se han triplicado durante los últimos años, en paralelo a la creación de nuevos carriles bici y a la ampliación de la infraestructura destinada a estos usuarios.
La red ciclista de Valencia es, según los expertos, "muy amplia y, en general, de buena calidad", aunque todavía quedan algunos puntos que necesitan una actualización. Ponen el foco especialmente en determinados tramos con diseños antiguos, entre ellos aquellos que discurren por el centro de las aceras.
Por otro lado, el transporte público también ha experimentado un fuerte crecimiento y ha alcanzado en 2025 cifras que los investigadores califican de máximos históricos. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) registró cerca de 100 millones de viajes, mientras que Metrovalencia se situó alrededor de los 93 millones.
Para los especialistas, este incremento responde, entre otros factores, a las bonificaciones aplicadas a las tarifas y al crecimiento de la población, además que prácticamente toda la población de Valencia dispone de algún servicio de movilidad a menos de cinco minutos caminando desde su vivienda. Una situación que cambia de forma considerable cuando se amplía el análisis a los municipios del entorno.
Es precisamente en este punto donde los investigadores sitúan uno de los principales desafíos. La cobertura de servicios de movilidad desciende hasta aproximadamente el 46% en el área metropolitana, frente a la práctica totalidad de la población cubierta dentro de la ciudad.
La diferencia tiene consecuencias directas sobre los hábitos de desplazamiento. Quienes viven fuera de Valencia y necesitan acudir diariamente a la capital para trabajar, estudiar o realizar otras actividades encuentran menos alternativas competitivas frente al coche.

Algunos accesos soportan mucho más tráfico
Los datos de tráfico muestran, además, que la evolución no está siendo igual en todos los accesos. Si se compara mayo de 2025 con mayo de 2019, los principales accesos metropolitanos y las rondas de Valencia presentan niveles similares a los registrados antes de la pandemia. Desde 2022, el tráfico en los principales accesos a Valencia ha aumentado alrededor de un 5%.
Pero los desplazamientos hacia Valencia no presentan una evolución uniforme. Los accesos correspondientes a los ejes de Madrid y del norte han experimentado incrementos importantes, de alrededor del 14%. La situación es diferente en algunas de las principales entradas desde el sur. Tanto la autovía de Torrent como la pista de Silla han registrado descensos del tráfico.
Estos movimientos reflejan, según los investigadores, la complejidad de la movilidad metropolitana y la necesidad de analizarla más allá de las calles del término municipal de Valencia. La cuestión ya no es únicamente cómo conseguir que dentro de la ciudad haya menos coches, sino cómo conseguir que quienes viven en los municipios del entorno tengan alternativas capaces de competir realmente con el vehículo privado.
Más conexiones para dejar el coche en casa
Para los especialistas de la UPV, mejorar esta situación requiere ampliar las opciones disponibles. Entre las medidas que plantean se encuentra un transporte público colectivo que sea más rápido, frecuente y esté mejor conectado, además de servicios a demanda para aquellas zonas donde mantener una oferta convencional resulte más complicado.
La bicicleta también tendría que desempeñar un papel mayor, con una red que no solo siga creciendo, sino que conecte de forma efectiva los diferentes municipios y permita realizar desplazamientos metropolitanos. Otra de las propuestas pasa por crear más puntos de intercambio entre diferentes medios de transporte. La combinación de metro, autobús, bicicleta y vehículo privado puede facilitar que parte del trayecto se realice sin necesidad de entrar en Valencia en coche.
En este sentido, los investigadores también consideran necesarios los aparcamientos disuasorios vinculados al transporte público. La idea es que los conductores puedan dejar su vehículo en puntos estratégicos y completar el desplazamiento mediante otros medios. A estas medidas se suma la gestión del estacionamiento, de forma que acceder al centro en coche no sea siempre la alternativa más cómoda.


