Lo que en octubre de 2024 fue una solución de urgencia ante la catástrofe de la DANA se convierte ahora en política pública estable. El Ayuntamiento de València y la Dirección General de Tráfico (DGT) han formalizado un convenio, ya publicado en el Boletín Oficial del Estado, para compartir de forma permanente las imágenes y los datos de las cámaras instaladas en los accesos a la ciudad. El objetivo es mejorar la fluidez y la seguridad del tráfico en los puntos donde la vía urbana se funde con la interurbana, ese territorio de nadie donde los atascos y los incidentes se gestionan, hasta ahora, con información incompleta.
Una lección aprendida bajo el agua
Cuando la DANA arrasó el área metropolitana de Valencia en otoño de 2024, las administraciones improvisaron. Entre otras medidas, el Organismo Autónomo Jefatura Central de Tráfico y el consistorio valenciano comenzaron a cruzar en tiempo real las imágenes de sus cámaras para coordinar los accesos a una ciudad en estado de emergencia. Funcionó. Y esa experiencia, nacida de la necesidad más extrema, dejó una pregunta evidente sobre la mesa: ¿por qué no hacerlo siempre?
La respuesta ha tardado menos de dos años en materializarse. El acuerdo ahora vigente convierte aquel intercambio excepcional en un mecanismo ordinario y estructurado de colaboración entre dos administraciones que, hasta la fecha, gestionaban el tráfico con sus propios medios y sin visión compartida del territorio.
El problema de los accesos: dos mundos, dos gestores
Los accesos a una gran ciudad son, por definición, un espacio de fricción competencial. Las autovías y carreteras que desembocan en Valencia son territorio de la DGT; las calles y avenidas por las que el conductor continúa su camino dependen del Ayuntamiento. Cada administración tiene sus cámaras, sus sensores y sus centros de control. Pero el tráfico no entiende de límites administrativos.
"Dado que la competencia sobre la regulación del tráfico de las vías interurbanas y urbanas recae en diferentes administraciones públicas que utilizan equipamiento propio para ejercerla, y con el objetivo de realizar una gestión coordinada e integrada, es interesante compartir las imágenes en tiempo real de las cámaras ubicadas en las zonas de influencia de los accesos y salidas de la ciudad entre los diferentes centros de gestión de tráfico existentes." - Jesús Carbonell, concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de València
La lógica es tan simple como poderosa: si el Centro de Gestión de Tráfico del Ayuntamiento puede ver lo que ocurre en la autovía antes de que los vehículos entren en la ciudad, puede anticiparse. Y viceversa: si la DGT sabe que hay un corte en el interior, puede desviar el tráfico antes de que el colapso sea inevitable.
Valencia se suma a la red del vehículo conectado
El convenio va más allá de compartir imágenes. También abre la puerta a que el Centro de Gestión de Tráfico del Ayuntamiento de València se integre en la plataforma DGT 3.0 de Vehículo Conectado, el gran sistema de inteligencia de movilidad que la Dirección General de Tráfico lleva años construyendo con la ambición de convertirse en el cerebro de las carreteras españolas.
DGT 3.0 es la plataforma de vehículo conectado de la DGT que facilita la interconexión de todos los actores que forman parte del ecosistema de la movilidad para ofrecer en todo momento información de tráfico en tiempo real a los usuarios de la vía, permitiendo así lograr una movilidad más segura e inteligente. En la práctica, esto significa que fabricantes de vehículos, aplicaciones de navegación, gestores de flotas, plataformas de transporte público y, ahora también, el Ayuntamiento de Valencia, comparten y consumen datos en un entorno común.
Los vehículos conectados reportan en tiempo real, junto con su posición GPS, si se han encendido las luces antiniebla, el limpiaparabrisas, los intermitentes de emergencia o se ha disparado el ESP en un derrape. Los algoritmos de DGT 3.0 utilizan esos datos para detectar incidencias en la carretera. Con la incorporación del consistorio valenciano, esa inteligencia colectiva se extiende también al ámbito urbano.
Entre los retos del proyecto destaca el tratamiento de gran cantidad de datos en tiempo real, bajo una lógica que redunde en beneficio de la seguridad vial, y la divulgación a aquellos usuarios a los que pueda resultar de interés por su incidencia directa en la prevención y reducción de las cifras de siniestralidad.
Un paso hacia la ciudad inteligente
El convenio firmado entre Valencia y la DGT no es solo un acuerdo técnico entre dos organismos. Es, en realidad, un modelo de coordinación interadministrativa que podría replicarse en otras ciudades españolas. La DANA demostró que compartir información salva tiempo, y quizá también vidas. El reto ahora es que ese aprendizaje no se quede en Valencia, sino que forme parte de una arquitectura de movilidad inteligente a escala nacional. Porque en el fondo, el tráfico es siempre una historia colectiva: la suma de miles de decisiones individuales que solo tienen sentido cuando alguien, desde arriba, ve el conjunto.

