La Diputación de Valencia y la Universitat suman fuerzas para llevar la memoria histórica a los pueblos valencianos

Enguix y el nuevo vicerrector Moncusí impulsan exposiciones y proyectos conjuntos de memoria democrática con 50.000 euros comprometidos.

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Acuerdo de la Diputación y la UV
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La memoria no es solo cosa de libros ni de actos institucionales. Puede llegar en forma de fotografía rescatada del barro, de una exposición que viaja de comarca en comarca, o de un bikini convertido en símbolo de la doble moral de una dictadura. Esa es, al menos, la visión que comparten la Diputación de Valencia y la Universitat de València, dos instituciones que han decidido dar un paso más en su colaboración para hacer de la historia reciente un relato accesible, pedagógico y, sobre todo, vivo.

La vicepresidenta primera de la Diputación y responsable de Memoria Democrática, Natàlia Enguix, recibió recientemente en sede provincial al nuevo vicerrector de Cultura, Deporte y Vínculo Social de la Universitat de València, Albert Moncusí, un antropólogo social que acaba de asumir el cargo en el equipo del rector Juan Luis Gandía. El encuentro tenía un doble objetivo: dar continuidad a los proyectos ya en marcha y explorar nuevas vías de colaboración que vayan más allá de la simple subvención a iniciativas universitarias.

"La idea es dar un paso más en esa colaboración que se refleja en exposiciones como 'Dones i resistència', 'Hermano Lobo' y 'Cap a la ciutat Monstre', y no solo subvencionar proyectos de la Universitat sino poner en marcha acciones conjuntas en el ámbito de la memoria que puedan llegar a nuestros pueblos" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera y responsable de Memoria Democrática de la Diputación de Valencia

La apuesta no es menor. Enguix defiende que la divulgación es el pilar de cualquier política de memoria democrática que merezca ese nombre. No basta con conservar documentos o inaugurar placas; hay que conseguir que las nuevas generaciones entiendan qué ocurrió y por qué importa que no vuelva a ocurrir. Para ello, los centros educativos y las universidades se convierten en aliados naturales, junto a herramientas como las exposiciones itinerantes, el programa 'La memòria a l'escola', el concurso María la Jabalina o 'La memòria en les biblioteques'.

50.000 euros y tres exposiciones que incomodan (en el buen sentido)

La delegación de Memoria Democrática ha comprometido este año 50.000 euros en tres proyectos expositivos de la Universitat. Tres muestras que, cada una a su manera, obligan al espectador a mirar de frente episodios incómodos del pasado español.

La primera, 'Bajo el sol del Régimen: el bikini y la modernidad en la España franquista. Benidorm (1950-1970)', está actualmente en cartel en La Nau y viajará a Ontinyent en octubre. La propuesta utiliza la historia turística de Benidorm como espejo en el que se reflejan las contradicciones del franquismo: un régimen que presumía de apertura ante Europa mientras controlaba el cuerpo femenino con mano de hierro. El bikini, en ese contexto, no es solo una prenda de baño; es un símbolo de ambigüedad que el régimen toleraba en las playas y perseguía en la moral.

La segunda muestra, 'Dos artistes valencians. Art i memòria Paris/València. Rafael Pérez Contel i Vicent Talens', parte de la escultura 'L'Arquer' de Pérez Contel para reconstruir históricamente los espacios por los que transitaron estos artistas durante los años 30, un período convulso que marcó sus trayectorias y las de toda una generación.

La tercera es quizás la más perturbadora. 'Con adivinaciones del amor construía tu rostro. Arquitecturas cómplices 1939-1999' pone el foco en los niños robados durante la dictadura franquista y, lo que es más revelador, hasta bien entrada la democracia. La Universitat trabaja en un proyecto que relata la separación forzosa de esos niños de sus madres: primero en las prisiones, luego mediante la simulación de defunciones durante el parto en hospitales y conventos. Un crimen continuado que no prescribe hasta que aparece la persona a quien se robó la identidad biológica, y que la muestra reivindica como lo que es: un delito sistemático que el Estado tardó demasiado en reconocer.

'Salvem les fotos': cuando la memoria también se rescata del barro

Hay un proyecto que no habla del pasado remoto, sino de una tragedia muy reciente. La DANA que arrasó la provincia de Valencia en octubre de 2024 se llevó por delante no solo infraestructuras y vidas, sino también álbumes de fotos, recuerdos materiales de familias enteras. En respuesta, la Universitat de València puso en marcha 'Salvem les fotos', una iniciativa para restaurar las fotografías dañadas por el barro y devolverlas a sus propietarios.

Durante el encuentro en sede provincial, Moncusí pidió el respaldo de la Diputación para continuar y culminar este proyecto. No es la primera vez que la corporación se implica: en su momento, la Diputación que preside Vicent Mompó concedió una subvención directa de 100.000 euros a la Fundació Horta Sud para apoyar la recuperación social de los municipios afectados por la riada, incluyendo asesoramiento legal, fiscal y laboral, apoyo al movimiento asociativo y, entre otras acciones, la recuperación del material fotográfico.

Hay algo poderoso en la imagen de una fotografía familiar rescatada del lodo: condensa, mejor que cualquier discurso, lo que significa preservar la memoria. Y es precisamente esa intersección entre lo íntimo y lo colectivo, entre el archivo universitario y el pueblo más pequeño de la comarca, donde Enguix y Moncusí ven el verdadero potencial de una colaboración que acaba de renovar su impulso.