La presencia de garrapatas en distintas zonas de España ha aumentado en los últimos años, generando una creciente preocupación entre expertos en salud pública y ciudadanos. El incremento de las temperaturas, la menor frecuencia de lluvias y la expansión de estos parásitos hacia nuevas áreas favorecen un mayor riesgo de picaduras, especialmente durante los meses de primavera y verano.
Las garrapatas pueden encontrarse en bosques, parques, jardines y zonas de pasto, donde esperan adherirse a personas o animales al entrar en contacto con la vegetación. Aunque la mayoría de las picaduras no provocan complicaciones graves, algunas especies pueden transmitir enfermedades como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la enfermedad de Lyme o la fiebre botonosa mediterránea.
Los especialistas recuerdan que la mejor protección durante la temporada de mayor actividad de las garrapatas es la prevención. Si una persona encuentra una garrapata adherida a la piel, debe retirarla lo antes posible y no esperar a acudir a un servicio sanitario. Extraerla antes de que transcurran 24 horas puede reducir significativamente el riesgo de transmisión de la enfermedad de Lyme.
Cómo prevenir y actuar ante una picadura
Los expertos recomiendan extremar las precauciones al realizar actividades al aire libre. Entre las medidas más eficaces destacan el uso de ropa de manga larga, pantalones largos, calzado cerrado y repelentes autorizados. Asimismo, es importante revisar cuidadosamente el cuerpo, la ropa y el equipamiento al regresar de excursiones o paseos por zonas con abundante vegetación.
Si se detecta una garrapata adherida a la piel, conviene cubrirse las manos con guantes o protegerlas adecuadamente y retirarla con unas pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando de ella con suavidad y de forma continua, sin girarla ni aplastarla. Después, se debe desinfectar la zona y vigilar durante las semanas siguientes la aparición de síntomas como fiebre, erupciones cutáneas, dolor muscular o malestar general. En caso de presentar alguno de estos signos, es recomendable acudir al médico e informar de la picadura.
También hacen un llamamiento a mantener la vigilancia, especialmente en las comunidades donde la presencia de garrapatas ha aumentado en los últimos años, entre ellas Galicia, Asturias, Cantabria, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana. La mayoría de las picaduras se registran entre los meses de mayo y septiembre, coincidiendo con las temperaturas más elevadas.
Además, los expertos recuerdan la importancia de proteger a las mascotas mediante tratamientos antiparasitarios, ya que pueden transportar garrapatas hasta el entorno doméstico.
Con la llegada del verano y el incremento de las actividades al aire libre, los especialistas prevén que continúe aumentando el número de consultas relacionadas con las picaduras de garrapata, por lo que consideran fundamental reforzar la información y la concienciación ciudadana para minimizar los riesgos.

