El calor extremo llega al trabajo: la Generalitat Valenciana activa la alerta ante el riesgo de golpes de calor en sectores como la construcción, la agricultura o la hostelería

La Generalitat refuerza los avisos preventivos laborales durante la ola de calor con avisos naranja en la Comunitat Valenciana y temperaturas de hasta 44°C.

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Un niño refrescándose en la fuente ante la ola de calor
Un niño refrescándose en la fuente ante la ola de calor
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Trabajar bajo el sol cuando el termómetro roza los 44 grados no es solo una cuestión de incomodidad. Es, literalmente, un riesgo para la vida. Con la segunda ola de calor del verano de 2026 azotando la Comunitat Valenciana con avisos naranja y registros extremos en buena parte del territorio, la Generalitat ha reforzado sus avisos preventivos dirigidos a empresas, administraciones y personas trabajadoras para evitar que el calor se convierta en un accidente laboral.

Una ola de calor que no da tregua, ni de noche

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat han emitido avisos especiales ante una intensa ola de calor que deja registros extremos, rozando o superando los 44°C en varios puntos del territorio. Lo más llamativo de este episodio no es solo el calor diurno: este repunte térmico viene acompañado de noches tropicales sin tregua. Dormir sin que el cuerpo se recupere del estrés térmico del día anterior multiplica los riesgos para quien, al amanecer, debe volver a ponerse el casco o coger el azadón.

El pico de este episodio de calor extremo se está dejando sentir con especial dureza en las comarcas del interior y en las riberas de los ríos, donde el termómetro se dispara notablemente por encima de la media climática. No es casual, por tanto, que la Generalitat haya tomado ya una primera medida concreta: Labora cerró este martes el Espai Labora de Sueca a partir de las 12.00 horas, ante las altas temperaturas registradas en el municipio y una incidencia en el aire acondicionado, priorizando la protección tanto del personal como de las personas usuarias.

La ley obliga: cuando el calor paraliza el trabajo

Más allá del cierre puntual en Sueca, la Generalitat recuerda que la normativa de prevención de riesgos laborales obliga a adaptar las condiciones de trabajo cuando existan riesgos derivados de fenómenos meteorológicos adversos. Y cuando esas medidas no sean suficientes, la ley es clara: la actividad al aire libre podrá paralizarse durante las horas de mayor riesgo. No se trata de una opción, sino de una obligación legal que muchas empresas todavía desconocen o ignoran.

Los sectores más expuestos son bien conocidos: agricultura, construcción, industria, transporte y hostelería. En todos ellos, el estrés térmico no es una anécdota del verano sino un riesgo estructural que se dispara cuando las temperaturas superan los 30 grados y se combinan con elevados niveles de humedad o una intensa radiación solar. Durante las horas centrales del día, el cuerpo necesita un esfuerzo mucho mayor para mantener una temperatura interna estable. Si además se trabaja al aire libre o se permanece bajo el sol durante un tiempo prolongado, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un golpe de calor.

Del calambre al daño orgánico: qué le ocurre al cuerpo

El Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT) advierte de que la exposición prolongada al calor puede alterar los mecanismos naturales con los que el organismo regula su temperatura. El proceso es progresivo, pero puede escalar con rapidez: desde calambres, agotamiento o desmayos hasta un golpe de calor, una emergencia médica que puede ocasionar daños graves en órganos vitales e incluso poner en riesgo la vida.

El golpe de calor no avisa con claridad. La persona puede sentir confusión, dejar de sudar o perder el conocimiento antes de que quienes la rodean entiendan la gravedad de lo que está ocurriendo. Por eso la Generalitat insiste: ante la mínima sospecha, hay que llamar inmediatamente al 112. Cada minuto cuenta.

Planificar el trabajo como si el calor fuera parte del proyecto

El INVASSAT ha difundido una serie de recomendaciones que, bien aplicadas, pueden marcar la diferencia entre una jornada dura y una tragedia. La clave está en la planificación: aclimatarse progresivamente al calor, evitar la exposición durante las horas centrales del día, reducir los esfuerzos físicos intensos y realizar pausas frecuentes en zonas de sombra o espacios frescos. La hidratación constante —sin esperar a tener sed— es otro de los pilares básicos, junto con el uso de ropa ligera y transpirable, protección para la cabeza y los ojos, y protector solar de al menos factor 30.

Hay, además, un consejo que suele pasarse por alto en entornos laborales: evitar el trabajo en solitario. En caso de golpe de calor, quien está solo no puede pedir ayuda. Alternar tareas para reducir la exposición continuada al calor y prestar atención especial a los colectivos más vulnerables —mujeres gestantes, personas de mayor edad y quienes padecen enfermedades que puedan agravarse con el calor— completan las medidas que el organismo considera imprescindibles.

El Centro de Coordinación de Emergencias advierte de que este episodio "supone un riesgo importante para la salud, especialmente para las personas mayores, quienes padecen enfermedades cardiovasculares y otros colectivos vulnerables." Una advertencia que, en el entorno laboral, adquiere una dimensión añadida: hay personas que no pueden simplemente quedarse en casa cuando el termómetro se dispara. Tienen que trabajar. Y ese es, exactamente, el problema que la Generalitat intenta atajar con estas medidas preventivas, que permanecerán activas mientras la ola de calor siga castigando el territorio valenciano.