Hay sectores que sostienen economías enteras desde la sombra. El calzado valenciano es uno de ellos. La Comunitat Valenciana concentra el 65% de las empresas y del empleo del sector en toda España, y en 2025 sus exportaciones superaron los 1.136 millones de euros, lo que la consolida como la primera comunidad autónoma exportadora del país. Una cifra que no es solo un titular: detrás hay miles de familias en municipios como Elda, Petrer, Elche o Villena cuya economía gira, literal y cotidianamente, alrededor de un par de zapatos.
Un sector que manda en Europa, pero que no puede dormirse
El Encuentro Empresarial de la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (AVECAL) ha servido esta semana como escenario para que la Generalitat renovase su compromiso con una industria que, pese a su músculo exportador, afronta retos que no admiten dilación. El secretario autonómico de Innovación, Eduardo Pascual, fue el encargado de trasladar ese mensaje a los empresarios del sector.
"La Generalitat va a seguir al lado del sector, escuchando, dialogando y trabajando para que nuestras empresas sean cada vez más competitivas, innovadoras e internacionales" - Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación de la Generalitat Valenciana
El liderazgo valenciano en este ámbito no es nuevo, pero sí requiere de una actualización constante. Las exportaciones del sector alcanzaron los 1.137 millones de euros en 2025, con un ligero descenso del 0,6% respecto al año anterior. Una caída mínima que, en todo caso, pone de manifiesto que mantener la cima exige esfuerzo. La Unión Europea y el Reino Unido se mantienen como los principales destinos del calzado valenciano, mientras que China figura como el primer socio comercial en importaciones. El reto de diversificar mercados, por tanto, sigue siendo urgente.
Quince millones para abrir puertas en el mundo
La respuesta de la administración autonómica llega en forma de presupuesto. Los presupuestos de la Generalitat para 2026 incluyen una línea de ayudas dotada con más de 15 millones de euros destinada a impulsar la internacionalización de las pymes exportadoras, con el objetivo de diversificar mercados, abrir nuevos canales comerciales y fortalecer el posicionamiento del producto valenciano en el exterior. Una inversión que, en términos prácticos, puede significar la diferencia entre una empresa que exporta a tres países y una que lo hace a diez.
El sector ya busca diversificar su presencia internacional, con crecimientos en mercados como Polonia, Turquía o la zona del Golfo. La nueva línea de ayudas apunta precisamente en esa dirección: reducir la dependencia de los mercados tradicionales y abrir frentes donde la competencia asiática todavía no ha ganado terreno.
La fábrica del futuro huele a inteligencia artificial y economía circular
Pero la internacionalización no basta si el producto no evoluciona. Eduardo Pascual fue claro al respecto: la transformación tecnológica no es una opción, sino una condición para sobrevivir. En este sentido, subrayó la importancia de avanzar en digitalización, automatización, inteligencia artificial, sostenibilidad, economía circular y nuevos materiales, apoyándose en el trabajo de los institutos tecnológicos y en iniciativas como Calzatic, impulsada por la propia AVECAL.
No es retórica vacía. Entre los principales desafíos del sector se encuentran la sostenibilidad, la atracción de talento y la digitalización. Tres frentes que, combinados, dibujan un horizonte en el que fabricar un zapato en el Vinalopó implicará tanto artesanía como algoritmos.
La distribución del sector en la Comunitat Valenciana revela una concentración significativa en la provincia de Alicante, que representa el 92,9% del total de trabajadores de la región, con las comarcas de El Baix Vinalopó y El Vinalopó Mitjà como principales polos de empleo. Precisamente, Pascual destacó el papel del clúster del Vinalopó como uno de los principales ecosistemas europeos especializados en este sector, una masa crítica de empresas, conocimiento y tradición que pocas regiones del continente pueden replicar.
Colaboración como estrategia, no como eslogan
El secretario autonómico cerró su intervención con un mensaje que va más allá de las cifras: el futuro del sector pasa por reforzar la innovación, la internacionalización y la colaboración entre empresas, asociaciones y administraciones públicas. Una triada que, bien ejecutada, podría convertir al calzado valenciano no solo en el más exportado de España, sino en un referente de reindustrialización inteligente en Europa.
Una mayor internacionalización, la apuesta por la I+D+i, el aumento del tamaño de las empresas, la sostenibilidad, la retención de talento y una mayor colaboración público-privada figuran entre los desafíos estructurales que el sector tiene por delante. La Generalitat ha puesto sobre la mesa recursos y voluntad política. Ahora, la pregunta que flota en el ambiente del Encuentro de AVECAL es si la industria logrará transformar ese respaldo en ventaja competitiva duradera antes de que la presión global obligue a reescribir las reglas del juego.

