La sociedad valenciana se muestra cada vez más crítica con el consumo de tabaco en espacios públicos y con el auge de los nuevos dispositivos de nicotina. Así lo refleja la Encuesta Semana Sin Humo 2026 de la Comunitat Valenciana, cuyos resultados evidencian un amplio apoyo ciudadano a endurecer las medidas contra el tabaquismo y alertan sobre el impacto de los vapeadores y el tabaco calentado entre adolescentes y adultos jóvenes.
El dato más contundente del informe es que el 86,9% de las personas encuestadas rechaza permitir fumar en las terrazas de bares y restaurantes. La cifra confirma una clara tendencia social hacia la desnormalización del tabaco y refuerza el respaldo ciudadano a los espacios libres de humo.
La encuesta, promovida bajo el lema “Inhala Vida, toma aire”, se realizó durante los meses de marzo y abril de 2026 y contó con la participación voluntaria de 753 personas de la Comunitat Valenciana. La iniciativa forma parte de la campaña nacional impulsada por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC), que en toda España recogió más de 9.300 respuestas.
El rechazo a fumar en terrazas sigue creciendo
La posibilidad de prohibir fumar en terrazas vuelve a ganar fuerza social años después de las restricciones aplicadas durante la pandemia. Según el estudio, casi nueve de cada diez valencianos consideran que estos espacios deberían mantenerse libres de humo.
Además, el 78,9% de los participantes apuesta por ampliar todavía más las zonas sin humo, una medida que ya se aplica en algunos entornos sanitarios, educativos y playas de diferentes municipios españoles.
El respaldo social resulta especialmente significativo porque durante la pandemia la prohibición temporal de fumar en terrazas fue ampliamente aceptada y no provocó un impacto negativo relevante en el sector hostelero, según recuerdan los responsables de la encuesta.

La percepción ciudadana refleja también una mayor sensibilidad hacia el humo ambiental y sus consecuencias sobre la salud pública, especialmente en espacios compartidos donde conviven menores, familias y personas vulnerables.
Los vapeadores preocupan cada vez más
Otro de los grandes titulares del informe es el rechazo creciente a los nuevos dispositivos de nicotina. El 73,6% de los encuestados considera que productos como los vapeadores o el tabaco calentado aumentan la probabilidad de acabar consumiendo tabaco convencional.
La preocupación se centra especialmente en los jóvenes. Los resultados muestran que los cigarrillos electrónicos están asociados a edades más tempranas y a patrones de consumo dual, es decir, personas que combinan vapeadores con cigarrillos tradicionales.
Entre los fumadores de entre 19 y 24 años, el uso de vapeadores alcanza el 50%, una cifra que preocupa a los profesionales sanitarios por el riesgo de iniciación temprana a la nicotina. Además, el 88,6% de los participantes cree que existe una falsa percepción social de que estos dispositivos “no son perjudiciales” o son menos dañinos que el tabaco convencional.
Los expertos alertan desde hace años de que muchos adolescentes se acercan al vapeo atraídos por sabores dulces, diseños llamativos y campañas de promoción en redes sociales.

La encuesta también profundiza en las razones que explican el crecimiento de estos productos entre la población joven. Más del 68% de los encuestados considera que los vapeadores se consumen principalmente “por moda”, mientras que cerca del 60% señala los sabores y aromatizantes como uno de los principales elementos de atracción.
Los dispositivos con sabores afrutados, dulces o refrescantes son especialmente populares entre adolescentes y jóvenes adultos, lo que ha generado un intenso debate sobre la necesidad de endurecer la regulación. A esto se suma la influencia de las redes sociales y determinados contenidos promocionales dirigidos indirectamente a menores. De hecho, más de dos tercios de los participantes apoyan restringir la publicidad de estos productos en plataformas digitales y limitar los puntos de venta.
También existe un apoyo mayoritario a endurecer las restricciones de edad para acceder a productos con nicotina.
La mayoría de fumadores ha intentado dejarlo
El estudio pone sobre la mesa otra realidad importante: muchas personas fumadoras quieren abandonar el tabaco, aunque no siempre consiguen mantener la abstinencia.
Más del 70% de los fumadores encuestados asegura haber intentado dejar de fumar alguna vez. Sin embargo, la mayoría reconoce haber sufrido recaídas posteriores. Pese a ello, solo un 20% afirma haber utilizado tratamientos farmacológicos financiados para dejar de fumar, un dato que evidencia la necesidad de reforzar la información y el acceso a recursos sanitarios especializados.
Los profesionales sanitarios insisten en que dejar el tabaco suele requerir varios intentos y recuerdan que existen tratamientos eficaces que aumentan considerablemente las posibilidades de éxito cuando se combinan con apoyo médico y psicológico.

