Del Museo de Bellas Artes al MuVIM: el experto que quiere sacar a la luz los Sorolla y Pinazo que duermen en los almacenes de la Diputación de Valencia

David Gimilio, con 30 años de experiencia en conservación, asume la dirección del MuVIM con el reto de renovar su exposición permanente.

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Treinta años en las salas y los almacenes del Museo de Bellas Artes de Valencia —registrando obras, investigando autorías anónimas y montando exposiciones— dan para conocer el patrimonio artístico valenciano como pocos. David Gimilio, doctor en Historia del Arte y licenciado en Geografía e Historia, acaba de dar el salto a la dirección del MuVIM (Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat) con un proyecto claro en mente: abrir los depósitos de la Diputación Provincial y poner ante los ojos de los valencianos una colección que, según él mismo reconoce, "tiene miles de piezas de gran valor de los siglos XIX y XX" que todavía esperan su momento de gloria.

Un museo que cambia de piel

El MuVIM, inaugurado en 2001 como un museo de las ideas, ha sido históricamente un espacio dedicado a la Ilustración y la Modernidad a través de exposiciones temporales y una singular muestra permanente construida no sobre objetos, sino sobre proyecciones y escenografías. Ahora, con Gimilio al frente, el museo afronta una transformación de fondo: convertirse también en el escaparate artístico de los fondos provinciales, una colección que ha permanecido en gran medida invisible para el gran público. El reto no es menor. El nuevo director trabaja ya en una propuesta de exposición permanente basada en esa colección, con nombres de la talla de Joaquín Sorolla, Mariano Benlliure, Ignacio Pinazo, Francisco Ribalta o Vicente López como posibles protagonistas.

¿De dónde vienen estas obras? La historia tiene mucho que ver con la generosidad institucional del siglo XIX. La Diputació de València puso en marcha un ambicioso programa de becas para jóvenes artistas valencianos en la segunda mitad del XIX y las primeras décadas del XX, enviándolos a formarse en ciudades como Roma y París. Entre los becados figuraron Sorolla, Benlliure y Pinazo, quienes, como parte de las condiciones de las pensiones, entregaron trabajos que pasaron a engrosar el patrimonio provincial. El resultado es una colección que, con el tiempo, ha ido acumulando piezas de extraordinario valor sin que la ciudadanía pueda contemplarlas con regularidad.

"La nueva etapa que iniciamos tiene como prioridad sacar a la luz los ricos fondos custodiados en los almacenes de la Diputación, acercarlos a la ciudadanía y compartirlos con los valencianos y las valencianas" - David Gimilio, director del MuVIM (Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat)

Un itinerario entre el XIX y el arte contemporáneo

Gimilio tiene también claro que la colección no puede vivir encerrada en sí misma. Su propuesta contempla una dualidad: una muestra permanente que pivote sobre los grandes nombres de la pintura valenciana y española de los siglos XIX y XX —con piezas como El calvario de Ribalta o los relojes franceses decimonónicos que, según el propio director, "nada tienen que envidiar a los que acoge la Galería de Colecciones Reales de Madrid"— combinada con exposiciones temporales centradas en artistas del presente siglo. El denominador común, subraya, será "la calidad expositiva".

Para llegar a ese punto, sin embargo, hay trabajo previo y laborioso. El nuevo director explica que empieza ahora "un trabajo de selección y movimiento de piezas, adecuación de las salas y elaboración de una serie de itinerarios que complementen el recorrido cronológico". Todo ello se realizará junto al equipo del MuVIM y los restauradores de la Diputación. La herencia de exposiciones temporales dejada por la etapa anterior —dirigida por Rafa Company, a quien Gimilio sucede— proporciona un margen temporal para preparar las propuestas futuras sin presión inmediata.

Un equipo renovado para el área de Cultura

El nombramiento de Gimilio no llega de forma aislada. La Diputación Provincial de Valencia ha completado con él la renovación del organigrama cultural, un proceso que arrancó con la incorporación de Miquel Nadal —escritor y licenciado en Derecho Público— como máximo responsable de la Institució Alfons el Magnànim, la editorial provincial. Nadal apuesta por "la calidad del producto, que debe valorarse con el tiempo, y la vocación de servicio, sin olvidar la proximidad con los municipios".

La coordinación general del área recae en Pilar Tébar, ex secretaria autonómica de Cultura del Consell, mientras que Ricardo J. Roca asume la dirección de Gestión Cultural Abierta a los Municipios. El perfil de Roca resulta llamativo por su combinación de disciplinas: doctor en Geografía e Historia por la Universitat de València, licenciado en Derecho y titulado superior en Piano y Música de Cámara. Desde 1992 ejerce como profesor de piano en el Conservatorio Municipal de Música José Iturbi de Valencia —del que es director desde 2016—, y ha impulsado iniciativas como el Cicle de Joves Intèrprets del Ayuntamiento de Valencia, además de una intensa actividad concertística en España y Europa. Desde su nueva posición, coordinará la oferta cultural no museística de la institución provincial destinada a las comarcas. Joan Seguí y María Jesús de Pedro mantienen, por su parte, la dirección de L'ETNO y el Museu de Prehistòria, respectivamente.

El conjunto del equipo dibuja una apuesta por perfiles académicos sólidos y trayectorias contrastadas. Pero más allá del organigrama, la pregunta que flotará sobre el MuVIM durante los próximos meses es concreta y apasionante: ¿cuántas obras maestras están esperando en los almacenes de la Diputación a que alguien, por fin, las saque a la luz?