Hay proyectos científicos que no nacen de una gran financiación ni de un decreto institucional, sino de la terquedad silenciosa de un investigador con un archivo de fotografías y unas ganas infinitas de ordenar el caos. Eso es, en esencia, lo que está detrás de Moneda Ibérica, la obra que acaba de publicar el Museu de Prehistòria de València: el resultado de más de cuarenta años de trabajo continuado sobre las monedas antiguas de la península ibérica, condensado ahora en tres volúmenes impresos que constituyen la referencia más completa jamás editada sobre este campo.
La publicación, impulsada conjuntamente por el propio museo —dependiente de la Diputació de València— y el Departament de Prehistòria, Arqueologia i Història Antiga de la Universitat de València, analiza las emisiones monetarias de 224 ciudades y ámbitos emisores, con más de 4.500 tipos y variantes identificados. El arco temporal que abarca es tan amplio como apasionante: desde el siglo VI a.C., cuando las primeras monedas comenzaron a circular en las colonias griegas de la península, hasta el año 44 a.C., el de la muerte de Julio César. Un periodo en el que convivieron y se sucedieron griegos, púnicos, cartagineses, íberos, celtíberos, vascones, lusitanos y romanos, cada uno con sus propias piezas, sus propios símbolos y sus propias economías.
De un archivo de fotografías a una de las mayores bases de datos de Europa
La historia del proyecto empieza en los años ochenta, cuando el profesor Pere Pau Ripollès — catedrático de Arqueología en el Departament de Prehistòria, Arqueologia i Història Antiga de la Universitat de València — inició la recopilación sistemática de información sobre monedas antiguas de manera casi artesanal: fotografías, improntas, fichas en papel. Lo que entonces era un archivo analógico fue incorporando sucesivas capas tecnológicas con el paso de las décadas. Ese fichero tradicional, mantenido durante cerca de 25 años, reunía en el momento de su cierre alrededor de 20.000 monedas procedentes de subastas y colecciones; el cambio de marco tecnológico llevó en 2006 a crear en paralelo un archivo de imágenes digitales y una base de datos para registrar sus datos.
El salto definitivo al ámbito internacional llegó en 2014, cuando Pere Pau Ripollès se incorporó a la comunidad internacional de investigadores que trabajaban en el catálogo Online Greek Corpus (OGC) de las emisiones griegas antiguas, donde se incluían las monedas de la Península Ibérica. La colaboración con instituciones como la Universidad de Oxford y la Biblioteca Nacional de Francia terminaría por convertir el proyecto en lo que es hoy: una de las bases de datos numismáticas más importantes de Europa, construida siguiendo los estándares más avanzados de las humanidades digitales.
No es una valoración propia. La American Numismatic Society otorgó el Premio Collier 2024 en Numismática Antigua a Moneda Ibérica, desarrollada y editada por Manuel Gozalbes Fernández de Palència, del Museu de Prehistòria de València, y Pere Pau Ripollès Alegre, de la Universitat de València. El Premio Collier se concede al mejor libro, catálogo u obra digital en línea relacionada con la numismática antigua, entre los años 650 a.C. y 300 d.C. Una distinción que, antes de que se publicasen siquiera estos volúmenes impresos, ya había situado al proyecto valenciano en el olimpo de la disciplina a escala mundial.
Tres volúmenes que dialogan con la pantalla
La edición impresa no pretende sustituir al entorno digital, sino complementarlo. La plataforma monedaiberica.org es una base de conocimiento para el estudio, conservación, catalogación, archivo y difusión del patrimonio numismático antiguo de la Península Ibérica y del sur de Francia, que incluye producciones monetarias de cecas griegas, púnicas y de muchos otros pueblos. Actualmente, el portal ofrece acceso a más de 55.000 monedas documentadas procedentes de museos, colecciones y subastas, además de información sobre hallazgos arqueológicos, tesoros monetarios y una extensa bibliografía científica.
Los tres volúmenes impresos funcionan, de hecho, como una puerta de entrada al mundo digital: cada entrada incorpora códigos QR que conectan directamente con la versión actualizada disponible en la web. Es la lógica propia de las humanidades digitales aplicada al objeto más analógico que existe: el libro en papel. Un guiño que resume bien la filosofía del proyecto, siempre a caballo entre la tradición académica y la innovación tecnológica.
El verano llega también a la biblioteca del museo
Junto a la publicación de Moneda Ibérica, el Museu de Prehistòria de València arranca en julio una nueva edición de Menuda Biblioteca d'Estiu, su propuesta educativa para el público infantil y juvenil. Este año, la actividad lleva por título Animalari del Temps: Animals de la Prehistòria valenciana i del món, e invita a los participantes a descubrir las especies que habitaron las tierras valencianas hace miles de años y a conocer la diversidad animal de los diferentes continentes.
El programa, puesto en marcha en 2022, ha acogido desde entonces a más de 2.400 participantes de entre 4 y 15 años. Las sesiones, con un máximo de 25 participantes por grupo, están adaptadas a los diferentes intervalos de edad. Como colofón de todas las actividades, los participantes elaborarán un gran Animalari col·lectiu: una obra ilustrada que reunirá animales del pasado y del presente como recuerdo de la experiencia compartida. La participación requiere reserva previa a través de la Biblioteca del Museu de Prehistòria de València.
Lo que une ambas iniciativas —la gran obra numismática de cuatro décadas y las actividades de verano para niños— es, en el fondo, el mismo impulso: acercar el patrimonio histórico a quienes aún no saben que les interesa. Que una moneda de 2.500 años pueda despertar la misma curiosidad que un dinosaurio de juguete no es una casualidad; es el resultado de años de trabajo paciente de quienes entienden que conservar el pasado no tiene sentido si no se transmite también al futuro.


