Los últimos aplausos todavía resonaban en las instalaciones cuando se escenificó uno de esos momentos que van más allá del protocolo: València entregó formalmente el testigo de los Gay Games a la ciudad australiana de Perth, cerrando así una edición que ha dejado más de 10.000 participantes de más de 80 países repartidos por las calles, piscinas y pabellones de la capital valenciana. No es solo un relevo deportivo. Es la consolidación de un modelo que demuestra que el deporte puede ser, también, un espacio de libertad.
La ceremonia de traspaso de sede, celebrada este 1 de julio de 2026, reunió a un nutrido grupo de autoridades institucionales. Entre los presentes estuvieron la embajadora de Australia en España, Rosemary Morris-Castico; la agente general de Australia Occidental en el Reino Unido y Europa, Rebecca Tomkinson; representantes de Team Perth; así como miembros de la Federación de los Gay Games y del comité organizador local. Una mesa de alto nivel para rubricar el fin de una etapa y el comienzo de otra.
Diez días que han transformado la ciudad
Valencia ha sido la sede de la duodécima edición de los Gay Games, un evento que se celebra cada cuatro años y que está considerado el mayor acontecimiento deportivo y cultural inclusivo del mundo. Durante diez días de competición, entre el 26 de junio y el 5 de julio, la ciudad ha registrado una ocupación hotelera media superior al 76%, según datos de la Fundación Visit València. Las previsiones fueron especialmente positivas durante el primer fin de semana, cuando los hoteles de la capital valenciana alcanzaron una ocupación media del 83,2%.
Estados Unidos encabeza el listado de países con mayor representación, concentrando más del 30% de las inscripciones. Le siguen Reino Unido, Alemania y Canadá, lo que evidencia el fuerte carácter internacional del evento. Son cifras que, puestas en perspectiva, hablan de algo más que turismo: hablan de una ciudad que ha sabido convertirse en un punto de referencia para la comunidad LGTBIQ+ global.
"Estos días València es deporte, convivencia, diversidad e inclusión. Estamos viendo competiciones increíbles en toda la ciudad, pero también algo igual de importante: miles de personas disfrutando de una València abierta, acogedora y donde todo el mundo se siente bienvenido" - Paula Llobet, concejala de Turismo del Ayuntamiento de València
Un impacto que va más allá del PIB
Tomando como referencia ciudades que ya han acogido los Gay Games en el pasado, como París, Ámsterdam y Toronto, el evento podría suponer la llegada de 100.000 visitantes y un impacto económico de más de 120 millones de euros. Más allá de su dimensión social y deportiva, los Gay Games han supuesto un importante impulso económico: miles de participantes y acompañantes han ocupado hoteles, consumido en restaurantes y visitado espacios culturales y turísticos durante varios días.
Sin embargo, la concejala de Turismo, Paula Llobet, fue clara al señalar cuál es el verdadero legado de estos juegos. Los números importan, sí. Pero hay algo que no aparece en ninguna hoja de cálculo.
"Su mayor legado es otro: mostrar al mundo quiénes somos. Una ciudad hospitalaria, inclusiva y orgullosa de su diversidad. Y ese es el mejor posicionamiento que puede tener València" - Paula Llobet, concejala de Turismo del Ayuntamiento de València
Perth toma el relevo con una herencia exigente
En su discurso de despedida, Llobet deseó el mayor de los éxitos a Perth en la organización de la próxima edición y confió en que la ciudad australiana seguirá escribiendo nuevos capítulos para una competición que, desde 1982, ofrece un entorno seguro para la práctica deportiva del colectivo LGBTQ+ y tiene como principios básicos la participación, la inclusión y la diversidad. Cuatro décadas de historia avalan el peso simbólico de ese testigo.
La concejala también trasladó un agradecimiento expreso a todos los que hicieron posible el evento: la organización, el personal municipal y los cientos de voluntarios llegados desde distintos rincones del mundo. "Que este relevo simbolice también el fortalecimiento de los lazos entre nuestras ciudades y entre Australia y España", concluyó Llobet en un cierre que sonó tan a despedida como a promesa.
La coincidencia entre el Orgullo y los Gay Games ha convertido a Valencia en uno de los principales epicentros internacionales de la diversidad durante este inicio de verano. Mientras la manifestación reivindicaba la defensa de los derechos del colectivo, los Gay Games han mostrado una imagen global basada en la inclusión, la participación y el respeto. Perth hereda ahora esa responsabilidad: la de demostrar que este modelo no depende de una sola ciudad, sino de una comunidad internacional que sigue creciendo.


