Carlos Giménez reivindica la historia LGTBI fuera de las grandes ciudades: “En Cullera había muchísima más de la que pensábamos”

El investigador destaca la importancia de rescatar la memoria queer en pueblos y ciudades medianas de la Comunitat Valenciana

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Exposición "Cullera: Ploma i Carrer"
Exposición "Cullera: Ploma i Carrer"

Junio es, en València, mucho más que un mes en el calendario: es un tiempo de memoria, reivindicación y visibilidad. El Orgullo LGTBIQ+ vuelve a llenar las calles de actos, celebraciones y también de reflexión sobre el camino recorrido.

En ese cruce entre cultura, activismo y recuperación de la memoria colectiva se sitúa el trabajo del director Carlos Giménez, una de las voces más activas en la Comunitat Valenciana en la documentación de la historia LGTBIQ+. Su obra más reciente, el documental València, t’estime, ha sido clave para rescatar los testimonios de pioneros del movimiento en la ciudad, mientras que proyectos como la exposición Cullera: Ploma i carrer! amplían esa mirada hacia la memoria queer de municipios que durante décadas quedaron fuera del relato oficial.

Giménez también impulsa iniciativas como Converses amb Orgull, junto a Liz Dust, un ciclo de encuentros que recorre municipios valencianos llevando el debate sobre diversidad, salud mental y derechos LGTBIQ+ fuera de los grandes centros urbanos.

En esta entrevista, el creador repasa el impacto de su documental, la importancia de preservar la memoria oral del colectivo, el papel de figuras como Liz Dust y la sorpresa de descubrir que la historia LGTBIQ+ valenciana no solo se escribió en València, sino también en lugares como Cullera, Foios o Dénia. Y, sobre todo, abre la puerta a una idea constante en su trabajo: que todavía quedan muchas historias por contar.

Presentación del
Carlos Giménez junto a Liz Dust en la presentación de València, t'estime

Has dirigido proyectos como el documental de Liz o ahora València, t’estime. ¿Qué te sigue moviendo a nivel personal para contar estas historias?

A mí personalmente, de hecho siempre hago este tipo de proyectos desde la parte más personal. El activismo siempre me ayuda a ser mejor persona y a conocer todo el colectivo, todas las letras, sus reivindicaciones. Me hace también conocerme a mí mismo. Siempre hay cosas que aprender y que enseñarme, y esa es un poco la principal motivación.

Entrando en la labor de archivo… ¿hay un momento en el que te das cuenta de que la historia LGTBI valenciana estaba a punto de perderse si nadie la documentaba?

Pues yo creo que como muchas otras cosas: si no tienes interés o las pasas por alto, de pronto se pierden. En este último proyecto queda en la memoria de las personas, sobre todo la memoria oral, pero no hay un archivo al que recurrir para que la gente lo conserve o lo pueda revisar cuando quiera.

En el documental aparecen figuras como Olga Ramos, Ortuño o La Margot… después de convivir con esas historias, ¿crees que las nuevas generaciones son conscientes de lo que costó abrir ese camino?

No, para nada. Son completamente ajenas. A veces se puede pensar que eso es bueno porque ahora viven la sexualidad de una forma más libre, pero creo que estamos dando pasos hacia atrás. Si no hay referentes ni conciencia de lo que pasó hace tan poco, es muy probable que los derechos se vayan perdiendo.

De todos esos personajes… ¿a alguno le dedicarías una película entera?

Yo creo que cada vida podría tener un libro, una película o una miniserie. Han vivido absolutamente de todo. Podrías hacer una película de Rampova, de La Margot… de cada asociación. De hecho, ahora con la nueva exposición que hemos hecho en Cullera, podría salir una miniserie entera.

Carlos GIménez en una presentación
Carlos GIménez en una presentación

Y precisamente sobre Cullera… ¿cómo llegas a descubrir que fue un epicentro queer en los años 70, 80 y 90?

Llevo años dentro de la organización del Orgullo de Cullera. Con el tiempo vas conociendo personas y ya le insistía al ayuntamiento en recuperar esa memoria. Estaba en la memoria oral, pero no estaba documentado. Y cuando empiezas a investigar descubres que había muchísimo más de lo que imaginábamos.

En la expo aparecen lugares como el Chelsea o el Bar Tango… ¿qué te transmiten las personas cuando ven su propia historia convertida en una exposición?

Mucha emoción. Sobre todo porque mucha gente se sentía olvidada. Imagínate entrevistar a la primera mujer trans que se hormonó en Cullera en un entorno rural. Cuando ven que una institución pública recupera esa memoria, sienten agradecimiento. Es una forma de reconocerles que gracias a ellos y ellas hoy el camino es un poco más fácil.

¿Crees que todavía miramos demasiado la historia LGTBI desde Madrid o Barcelona?

Sí, claro. Siempre se mira a las grandes ciudades, pero ha habido LGTBI en todos los sitios. El activismo muchas veces era simplemente salir a la calle y existir. En pueblos como Cullera había mucha más historia de la que se pensaba. Muchísima.

En relación al Cullera Beach Pride, ¿cómo has visto su evolución?

Creo que ha crecido mucho. Es importante demostrar que desde espacios más pequeños también se puede hacer cultura y activismo. Es muy positivo poder reunir en un mismo fin de semana historia, charlas, artistas y tejido cultural valenciano.

Cullera Beach Pride 2024
Cullera Beach Pride 2024

 

Tu relación con Liz Dust viene de lejos… ¿qué aporta ella como artista?

Para mí Liz es un referente. Es una artista versátil que hace activismo desde el arte, el humor y la performance. Y eso es muy importante porque consigue llegar a públicos muy distintos.

En Converses amb Orgull habéis recorrido municipios como Foios o Mislata… ¿qué te has encontrado allí?

Muchísima diversidad de experiencias. Es muy bonito porque salen temas como salud mental, maternidad o identidad. Y además, en lugares pequeños hay una participación muy potente.

Sobre València, t’estime, ¿qué supuso para ti verlo en salas como los Cines Lys o en festivales como Cinema Jove?

Fue una alegría. Soy consciente de que era un proyecto con poco presupuesto, pero con mucho valor histórico. Poder llevarlo a cines en València, Madrid o Barcelona fue un logro enorme. Es una forma de llevar la historia de tu ciudad a espacios donde nunca pensaste que estaría.

¿Y qué harías con un presupuesto mucho mayor?

Tengo muchos proyectos en el cajón, pero me gustaría hacer algo transversal con distintas generaciones LGTBIQ+, incluso un reality documental donde convivan durante unas semanas. Creo que podría ser algo brutal.

Tráiler València, t'èstime