El malestar vecinal ha estallado en Port Saplaya. Residentes de esta conocida urbanización costera de Alboraia, popularmente conocida como la "pequeña Venecia valenciana", han iniciado movilizaciones para reclamar soluciones ante una serie de problemas que, aseguran, se arrastran desde hace años y se agravan cada verano.
Más de 420 vecinos han mostrado su apoyo a una protesta que pone el foco en cuatro cuestiones principales: los continuos cierres de las playas por contaminación, la falta de limpieza, el deterioro de infraestructuras y mobiliario urbano y los problemas de mantenimiento de espacios públicos.
La contaminación de las playas, principal preocupación
Uno de los puntos que más preocupa a los residentes son los frecuentes episodios de contaminación que obligan a cerrar temporalmente las playas Norte y Sur.
La Asociación Cívica y Cultural de Port Saplaya lleva meses reclamando una solución estructural a los vertidos que afectan a la calidad del agua y denuncian que la situación perjudica tanto a los vecinos como a los visitantes y negocios de la zona.
Los residentes consideran que estos cierres se han convertido en una imagen habitual durante el verano y reclaman actuaciones definitivas para evitar nuevos episodios.
Quejas por la limpieza y el estado de la urbanización
Las críticas también se centran en el estado de conservación de la urbanización.
Los vecinos denuncian problemas de limpieza, deterioro de aceras, mobiliario urbano y zonas comunes, además de una falta de inversiones que, según sostienen, no se corresponde con la importancia turística y residencial de Port Saplaya.
Entre las reclamaciones también figura la necesidad de reforzar la seguridad y mejorar el mantenimiento de distintos espacios públicos.
Problemas en la piscina municipal
Otra de las cuestiones que ha alimentado el malestar vecinal durante este verano ha sido la situación de la piscina municipal de Pla de l'Estany.
La instalación tuvo que cerrar temporalmente el pasado mes de julio tras detectarse un episodio de contaminación fecal, una circunstancia que generó numerosas críticas entre los usuarios.
Los vecinos piden un plan de actuación
Los organizadores de las movilizaciones reclaman a las administraciones un plan de actuación concreto y transparente que incluya plazos y medidas para solucionar los problemas denunciados.
Además, insisten en que su objetivo no es la confrontación, sino abrir una vía de diálogo que permita mejorar la situación de una zona que cada verano multiplica su población y recibe a miles de visitantes.
El Ayuntamiento defiende las actuaciones realizadas
Por su parte, el Ayuntamiento de Alboraia ha mostrado respeto hacia las movilizaciones vecinales, aunque rechaza las acusaciones de abandono institucional.
Desde el consistorio recuerdan que se han impulsado diferentes actuaciones en los últimos años y aseguran que continúan trabajando para resolver algunas de las problemáticas planteadas por los residentes, si bien reconocen que todavía quedan mejoras pendientes.
Mientras tanto, las protestas continuarán durante el mes de agosto con nuevas concentraciones para mantener la presión sobre las administraciones y reclamar soluciones a una situación que los vecinos consideran insostenible.


