Unanimidad para la tradición, división para la diversidad. Así puede resumirse el pleno municipal del Ayuntamiento de València celebrado este martes, una sesión que empezó con un acuerdo histórico —los cuatro grupos políticos sumando fuerzas por primera vez en años— y acabó con un debate sin consenso sobre los derechos del colectivo LGTBI. La misma corporación que votó al unísono en favor del patrimonio festivo no fue capaz de encontrar terreno común cuando el tema fue la igualdad.
Siete siglos de historia con vocación de reconocimiento mundial
El acuerdo más relevante de la jornada fue, sin duda, el que se adoptó por unanimidad: impulsar la candidatura de los festejos del Corpus Christi de València a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO. La decisión llega en un momento especialmente simbólico, ya que este 2026 la llamada Festa Grossa celebra su 700 aniversario, una cifra que muy pocas celebraciones del mundo pueden exhibir con semejante continuidad ininterrumpida.
La festividad del Corpus Christi ha sido durante siglos la fiesta católica principal de la ciudad de Valencia, con una primera procesión documentada en 1355. A partir de 1372 tuvo celebración anual, convirtiéndose en lugar de encuentro de todos los aspectos espirituales, patrimoniales y de identidad de la ciudad y sus habitantes. No es una fiesta cualquiera: es, literalmente, el alma histórica de la ciudad hecha desfile.
Con motivo del VII centenario de su celebración, el Corpus Christi de Valencia podría iniciar el proceso para su posible candidatura a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, una distinción que ya ostentan otras manifestaciones valencianas como las Fallas o el Misteri d'Elx. El camino, sin embargo, tiene etapas: uno de los puntos clave es la tramitación ya iniciada para lograr la declaración del Corpus Christi como Fiesta de Interés Turístico Nacional, reconocimiento que permitiría reforzar su proyección cultural, patrimonial y turística, y que se plantea como paso previo para estudiar en el futuro posibles distinciones internacionales de protección patrimonial.
La iniciativa plantea aprovechar esta efeméride para reforzar la protección, la conservación y la salvaguardia de esta manifestación cultural, ritual y festiva documentada desde el siglo XIV. El texto aprobado reafirma también la voluntad del Ayuntamiento de continuar colaborando con las entidades culturales, religiosas y asociativas vinculadas al Corpus Christi, con el objetivo de garantizar que la fiesta siga transmitiéndose a las nuevas generaciones.
"Con siete siglos de historia, el Corpus valenciano es mucho más que una celebración religiosa; es un patrimonio vivo construido a través de la música, las danzas, las Rocas, los campaneros, los personajes simbólicos y la implicación de muchas entidades." - Pere Fuset, concejal de Compromís
El debate sobre diversidad: tres mociones, ningún acuerdo
Si el Corpus reunió voluntades, el debate sobre políticas LGTBI las dispersó. El pleno acogió dos mociones de la oposición sobre el Día Internacional del Orgullo LGTBIQA+ y una alternativa del equipo de gobierno, que tampoco prosperó. El resultado: tres propuestas rechazadas o caídas, y una grieta política que dice mucho sobre el estado del diálogo institucional en la ciudad.
La concejala de Compromís Lluïsa Notario defendió una iniciativa en defensa del movimiento asociativo LGTBIQA+ y advirtió de lo que calificó como "una crisis en la relación entre las instituciones y las entidades LGTBIQA+ de la ciudad", vinculada, según ella, al deterioro del diálogo, la falta de apoyo económico y la desaparición de efemérides de diversidad en la agenda municipal. Notario acusó al gobierno municipal de asumir el ideario de Vox, "que tiene como bandera el odio y el ataque a la diversidad". Su moción reclamaba, entre otras cosas, que el Ayuntamiento firmara de manera inmediata el convenio de colaboración con la asociación Lambda, con la misma dotación económica que al final del mandato anterior.
En la misma dirección, la socialista Nuria Llopis subrayó que, pese a los avances legales y sociales de las últimas décadas, las personas LGTBI+ continúan sufriendo discriminación, violencia y discursos de odio, con especial impacto en la juventud y en las personas trans. Su moción denunciaba la retirada de elementos simbólicos como los bancos arcoíris, la paralización del Plan Municipal para la Diversidad Sexual y de Género y la supresión del convenio con Lambda.
Por su parte, la concejala popular Rocío Gil presentó una moción alternativa en la que pedía ratificar el compromiso municipal con los derechos humanos del colectivo LGTBI y rechazar de forma explícita cualquier forma de LGTBIfobia. Una propuesta que, sobre el papel, no parecía especialmente controvertida. Sin embargo, la negativa del Grupo Vox impidió que saliera adelante. Gil detalló los contactos mantenidos con Lambda y anunció que continuará impulsando campañas de sensibilización desde la Concejalía de Igualdad, así como la conmemoración del Día Internacional contra la LGTBIfobia en el deporte a través de la Fundación Deportiva Municipal.
La sociedad civil toma la palabra
Una de las particularidades del pleno fue la intervención directa de representantes de entidades ciudadanas: el Club Esportiu LGTB+ Samarucs València, el Col·lectiu Lambda, la Asociación de Mujeres Separadas del País Valenciano y el Club Esportiu LGTBI Dracs València tomaron la palabra para trasladar sus demandas a la corporación.
"Hemos conseguido una sociedad mejor, pero no ha terminado el trabajo, porque lo que se ha conseguido se puede perder. El Ayuntamiento, de forma activa, debería ser la punta de lanza por la lucha de los derechos de la comunidad LGTBI." - Manuel Bernabeu, en nombre del Club Esportiu LGTB+ Samarucs València
Las cuatro entidades señalaron que, pese al optimismo, tienen necesidades concretas que no están siendo atendidas, y criticaron la política municipal de subvenciones por beneficiar, según ellas, a entidades afines al equipo de gobierno. María Jesús Mateo, de la Asociación de Mujeres Separadas, tomó la voz "como madre de una niña trans" para denunciar las llamadas terapias de conversión y lamentar que "se haya convertido la vida de los más vulnerables en un campo de batalla ideológico".
Frente a todas estas voces, el portavoz de Vox, José Gosálbez, rechazó las mociones de Compromís y el PSPV y acusó a ambos grupos de "necesitar tener vivos los conflictos" y de defender derechos "solo cuando hay pasta y rédito político". Una intervención que ilustra bien la brecha que separa las distintas sensibilidades de la corporación y que explica, en buena medida, por qué el único punto de encuentro de la tarde fue una festividad con siete siglos de historia a sus espaldas.
