El fuego no da tregua en la provincia de Castellón. El incendio forestal declarado en La Vall d'Uixó ha obligado a desalojar más de una quincena de núcleos urbanos, dejando a miles de personas fuera de sus hogares en una de las emergencias más graves que ha vivido la comarca en los últimos tiempos. En medio del caos y la incertidumbre, el seminario de Segorbe se ha convertido en un refugio provisional para 135 de esas personas que, de un día para otro, se han visto sin casa a la que volver.
Máxima respuesta institucional sobre el terreno
La gravedad de la situación ha llevado al propio president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, a desplazarse personalmente hasta el seminario de Segorbe para comprobar de primera mano las condiciones en que se encuentran los evacuados. Le acompañaron la alcaldesa de la localidad, Carmen Climent, y la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina. Una imagen de unidad institucional poco habitual, que refleja la magnitud de lo que está ocurriendo a pocos kilómetros de allí.
El seminario, un edificio con larga tradición como espacio de acogida en la comarca del Alto Palancia, ha sido habilitado por la Generalitat como punto oficial de atención a los desalojados. No es la primera vez que este tipo de infraestructuras religiosas o educativas sirven de refugio en situaciones de emergencia en la Comunitat Valenciana, una región que, tras la dana de noviembre de 2024, ha tenido que reforzar y agilizar sus protocolos de respuesta ante catástrofes.
Cruz Roja y apoyo psicológico, pilares de la atención
Entre los municipios que permanecen evacuados se encuentran Aín, Alcudia de Veo, Artesa, Alfondeguilla, Tales, Eslida, la Vilavella, Artana, Suera, Villamalur, Torralba del Pinar, Ayodar, Fuentes de Ayódar, Chóvar y las urbanizaciones de Betxí y zonas de la propia Vall d'Uixó. Una geografía de la pérdida que se extiende por toda la Serra d'Espadà y que da idea de la envergadura del siniestro.
En el interior del seminario de Segorbe, la Cruz Roja coordina la atención a las 135 personas acogidas: alimentos, mantas, un techo. Lo básico, pero imprescindible cuando se ha tenido que salir corriendo de casa sin tiempo para preparar nada. Para quienes lo soliciten, también hay apoyo psicológico disponible, una medida que puede parecer secundaria pero que resulta fundamental cuando el miedo y la desorientación se instalan en quienes no saben cuándo podrán regresar.
Según los últimos datos, alrededor de 15.000 personas han sido evacuadas a causa del fuego, que ha penetrado en el parque natural de la Serra d'Espadà. El seminario de Segorbe es solo uno de los puntos de acogida activados, pero su imagen —con familias enteras esperando noticias entre pasillos silenciosos— resume con claridad lo que supone un incendio de estas dimensiones: no solo hectáreas quemadas, sino vidas suspendidas en el tiempo, a la espera de que el humo se disipe y el camino a casa vuelva a estar abierto.


