Entrar en una residencia de mayores no debería ser sinónimo de despedirse de la vida familiar. Esa es, al menos, la convicción que la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana, Elena Albalat, llevó consigo durante su visita a la residencia pública de personas mayores de Carlet, donde participó en una jornada lúdica de convivencia junto a residentes y sus familias. Un encuentro aparentemente sencillo, pero con un mensaje de calado: cuidar bien también significa no cortar los lazos.
"Cuidar también es acompañar y mantener vivos los lazos familiares de las personas mayores" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
El vínculo familiar, ingrediente insustituible del bienestar
La consellera recorrió las instalaciones y compartió distintas actividades con los residentes, aprovechando la jornada para defender un modelo de atención que va más allá de lo puramente asistencial. En un momento en el que más de dos millones de personas mayores viven solas en España y cerca del 30% manifiesta sentirse sola frecuentemente , el debate sobre cómo humanizar los centros residenciales gana cada vez más urgencia.
La evidencia científica respalda esa preocupación. La ausencia de visitas está asociada con una mayor percepción de soledad en los residentes de residencias públicas , según estudios recientes. Y no es un problema menor: la soledad se relaciona con la pérdida de vínculos significativos, el deterioro funcional y la dificultad de construir un sentido de pertenencia en la residencia, lo que evidencia la necesidad de avanzar hacia modelos de atención centrados en la persona que promuevan la autonomía y la participación.
Albalat reivindicó precisamente ese enfoque durante su visita. Para la titular del departamento, favorecer la relación entre los usuarios y sus familias es una parte esencial de una atención centrada en la persona, algo que contribuye directamente a mejorar su bienestar emocional y su calidad de vida. Dicho de otra manera: la mejor medicina a veces tiene nombre propio y llega los domingos con una bolsa de naranjas.
"El ingreso en una residencia no debe suponer una ruptura con la vida familiar, sino una oportunidad para seguir compartiendo momentos y mantener vivas las relaciones que han acompañado a estas personas durante toda su vida" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana
La consellera también subrayó que actividades como la celebrada en Carlet ayudan a combatir la soledad no deseada, fortalecen el sentimiento de pertenencia y favorecen una mayor participación de las familias en la vida cotidiana de los centros. Según el Observatorio Valenciano de la Soledad No Deseada, cerca de 130.000 personas mayores en la Comunitat Valenciana sienten distintos grados de soledad. Una cifra que convierte estas jornadas en algo más que un acto institucional.
Casi un millón de euros para la residencia pública de Carlet
Más allá del discurso, la visita sirvió también para concretar cifras. La Generalitat ha destinado 926.917 euros desde 2024 al mantenimiento de la residencia pública de personas mayores de Carlet, una inversión orientada a garantizar la conservación de las instalaciones y mejorar las condiciones de atención. No es un gasto menor para un municipio de tamaño medio, y refleja la voluntad de la Conselleria de apostar por los recursos residenciales públicos como columna vertebral del sistema de cuidados.
Pero la apuesta de la Generalitat en Carlet no se limita a ese centro. En 2026, la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia destina más de 652.000 euros a los servicios sociales de atención primaria del municipio a través del contrato programa con el Ayuntamiento. Ese dinero se distribuye de la siguiente manera:
- 382.000 euros para los equipos de atención primaria de carácter básico
- Más de 137.000 euros para servicios de atención domiciliaria
- 90.000 euros para programas de inclusión social
- 30.000 euros para recursos de acogida y atención ante situaciones de necesidad social
- Cerca de 13.000 euros para intervenciones con familias
Más allá de la residencia pública: La Llum y las viviendas de inserción
Carlet cuenta además con la residencia La Llum, de titularidad municipal, que atiende a personas con discapacidad física y psíquica. La Conselleria le destina 1,56 millones de euros en 2026, consolidando así su papel en la red de atención especializada del municipio. Completa el mapa de recursos la financiación de 123.570 euros para varias viviendas gestionadas por el Instituto Social del Trabajo, destinadas a ofrecer apoyo, alojamiento y programas de inserción sociolaboral a personas y familias en situación de vulnerabilidad.
En conjunto, la inversión de la Generalitat en servicios sociales de Carlet supera ampliamente los dos millones de euros anuales si se suman todos los conceptos. Una apuesta que, más allá de los números, trata de responder a una pregunta sencilla y difícil a la vez: ¿cómo aseguramos que envejecer con dignidad no dependa del código postal ni del apellido que uno lleva?


