La Asociación Vecinal de Benimaclet ha mostrado su descontento con el diseño definitivo del PAI del barrio, que el Ayuntamiento de Valencia prevé aprobar este viernes en un Pleno extraordinario. Tras reunirse con el concejal de Urbanismo, Juan Giner, la entidad considera que el consistorio no ha respetado el compromiso adquirido en marzo para aceptar una propuesta alternativa consensuada por las entidades vecinales.
El principal desacuerdo está en el mantenimiento de un vial que los vecinos llevan meses reclamando eliminar para mejorar la conexión entre el barrio y el futuro parque central. La asociación sostiene que la propuesta alternativa se presentó pocas semanas después de la reunión de marzo y critica que, casi ocho meses más tarde, el Ayuntamiento haya decidido no incluir la supresión de esta conexión en el proyecto definitivo.
La entidad también cuestiona los argumentos utilizados para justificar el mantenimiento del vial, al considerar que las posibles necesidades de los bomberos o del tráfico se han planteado sin aportar informes técnicos que las respalden. Para los vecinos, no se trata de un cambio menor, sino de una decisión que condiciona el modelo urbanístico del barrio.
Así es el PAI de Benimaclet que se aprobará este viernes
El PAI de Benimaclet contempla la construcción de 1.345 viviendas y una transformación urbanística sobre un ámbito de unos 268.000 metros cuadrados. El proyecto reserva cerca de 70.000 metros cuadrados para zonas verdes, incorpora unos 32.000 metros cuadrados de equipamientos y prevé 1.200 plazas públicas de aparcamiento. La actuación incluye también más de 32.000 metros cuadrados de superficie terciaria y una inversión de alrededor de 44 millones de euros en obras de urbanización.
Uno de los elementos centrales del diseño es un gran parque de unos 30.000 metros cuadrados, concebido como espacio de encuentro para el barrio. Contará con zonas de paseo, áreas de juegos infantiles, espacios deportivos y zonas para mascotas, además de un anfiteatro natural para actividades culturales y comunitarias. El proyecto contempla asimismo unos 5.000 metros cuadrados destinados a huertos urbanos.
La ordenación concentra buena parte de la edificabilidad en los extremos del ámbito, mientras reserva el espacio central para la zona verde. El objetivo es crear una transición entre el tejido urbano de Benimaclet y la huerta, con nuevas conexiones peatonales y la recuperación de elementos del paisaje tradicional, como la acequia del braç de l'Alegret.

En materia de movilidad, el plan prevé prolongar el recorrido peatonal de la avenida de Valladolid hasta la Ronda Norte y mejorar las conexiones entre el barrio y la huerta de Vera. También incorpora sistemas de drenaje sostenible para favorecer la infiltración del agua de lluvia y un depósito de tormentas de más de 7.000 metros cúbicos.
El proyecto incluye 1.345 viviendas, de las que 403 son protegidas, mientras que el Ayuntamiento estima que otras 300 podrían desarrollarse como viviendas dotacionales en parcelas públicas. Esta cifra es objeto de controversia política, ya que Compromís sostiene que estas últimas no están concretadas en la documentación del PAI.
Qué cambios proponen los vecinos para el parque de Benimaclet
La alternativa presentada por los colectivos del barrio plantea eliminar el vial perimetral previsto entre las calles Diógenes López Mechó y Mistral. Según argumentan, esta conexión favorecería el tráfico de paso y crearía una barrera entre Benimaclet y el parque central. Como alternativa, defienden que la movilidad de la zona sur puede resolverse mediante la conexión de Diógenes Mechó con Poetas Anónimos a través de la calle Jacarilla.
La propuesta, consensuada por la Asociación Vecinal de Benimaclet y otros colectivos en febrero de 2026, también apuesta por recuperar el brazo de riego de Alegret y mantener la cota actual de la huerta. Además, plantea conservar la acequia como elemento vertebrador del parque y estudiar la permanencia de los huertos urbanos vecinales.
Otra de las peticiones es habilitar un centro de día para personas mayores en las alquerías protegidas situadas al este del parque. Los colectivos consideran que el entorno verde sería adecuado para este equipamiento y proponen crear una zona tranquila y con sombra que proteja a sus usuarios del ruido de la ronda.

En conjunto, las entidades reclaman un diseño con menos tráfico rodado, más superficies permeables y mayor presencia de espacios naturales. La asociación defiende que estas medidas contribuirían tanto a mejorar la calidad de vida en el barrio como a aumentar su capacidad de respuesta ante episodios de lluvias torrenciales.
La Asociación Vecinal de Benimaclet considera que todavía hay margen para rectificar el proyecto y pide al Ayuntamiento que respete el trabajo desarrollado por las entidades del barrio. Su reivindicación es que el nuevo desarrollo priorice la conexión con la huerta, la pacificación del tráfico y la ampliación de las zonas verdes.
Convocan una bicifestación este viernes
Cuidem Benimaclet y el CSOA Horta han convocado una bicifestación con salida desde la plaza de Benimaclet para expresar su rechazo al PAI y reivindicar otro modelo de desarrollo urbano. Bajo el lema «Pedaleamos contra el PAI, ¡detengamos la rueda de la especulación!», las entidades vecinales quieren visibilizar las consecuencias que, a su juicio, tendría este proyecto urbanístico para el barrio y defender la conservación de los espacios naturales y comunitarios.
El PAI de Metrovacesa contempla urbanizar un sector incluido en el Plan General de 1988 y construir 1.345 viviendas en bloques de hasta 10 alturas y torres que superarán las 20 plantas. Según denuncian los convocantes, su desarrollo supondría la destrucción de unos 40.000 metros cuadrados de suelo permeable, huerta productiva, huertos urbanos y jardines populares. También alertan de la desaparición del CSOA Horta, un espacio comunitario por el que, aseguran, pasan miles de personas cada año.
Desde Cuidem Benimaclet y el CSOA Horta cuestionan que la construcción de nuevas viviendas y equipamientos sea suficiente para resolver las necesidades del barrio. Las organizaciones consideran que la crisis habitacional no puede utilizarse para justificar la urbanización de más suelo, especialmente en un contexto en el que el aumento de los precios del alquiler y de compra dificulta cada vez más que los vecinos puedan permanecer en Benimaclet.
En este sentido, advierten de que construir más viviendas no garantiza que estas sean asequibles ni evita que acaben convirtiéndose en activos de inversión sujetos a la especulación inmobiliaria. Por ello, defienden que las medidas para afrontar el problema deben centrarse también en el funcionamiento del mercado residencial.
Entre sus reivindicaciones figuran ampliar el parque público de alquiler, garantizar que la vivienda cumpla una función social, regular los precios del alquiler, frenar la especulación y limitar la presión turística sobre el mercado residencial. Con estas propuestas, las entidades reclaman políticas que permitan a los vecinos seguir viviendo en València y que prioricen las necesidades de quienes habitan la ciudad frente a los intereses económicos.

