Valencia rescata del olvido la Puerta de los Judíos: nuevos paneles para el único vestigio medieval junto a Serranos y Quart

El Ayuntamiento de Valencia renueva los paneles informativos del Portal dels Jueus por 17.500 € coincidiendo con las obras de la calle Colón.

Guardar

Puerta de los judíos
Puerta de los judíos
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

En plena calle Colón, bajo el asfalto renovado y a pocos metros del bullicio comercial más intenso de Valencia, se esconden los restos de una de las doce puertas que un día dieron acceso a la ciudad amurallada. El Ayuntamiento de Valencia ha aprovechado las obras de renovación de su principal arteria comercial para poner en valor el Portal dels Jueus, uno de los escasos vestigios que aún perduran de la muralla cristiana bajomedieval. La Concejalía de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales adjudicó el pasado 26 de junio la renovación de los paneles informativos del enclave a la empresa Matra Museografía y Hábitat, S.L., por un importe de 17.516,36 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de dos meses.

Una puerta medieval junto al metro y El Corte Inglés

Pocos transeúntes que pasan hoy por la plaza de los Pinazo reparan en lo que tienen bajo los pies. Los restos del Portal dels Jueus, declarados Bien de Interés Cultural (BIC), llevan musealizados desde 1998, cuando la inauguración de la estación de metro de Colón obligó a realizar una intervención arqueológica que sacó a la luz los cimientos de lo que fue una de las entradas más singulares de la Valencia medieval. La muralla fue levantada por orden de Pedro el Ceremonioso entre 1356 y 1370 , y el Portal dels Jueus era una de las doce puertas que tuvo la muralla cristiana, conocido también como de Sant Andreu o de Santa Caterina de Siena.

El nombre del portal no es casual. Debe su denominación al cementerio judío que en la Edad Media se emplazaba en sus cercanías, bajo lo que hoy es El Corte Inglés y que antes fue el convento de Santa Catalina de Siena. Una toponimia que conecta el presente más cotidiano con siglos de historia superpuesta. En 1421, el Consell mandó abrir un nuevo portal flanqueado por dos torres, demoliendo parte del tramo de muralla y la primitiva puerta del siglo XIV, y utilizando para ello piedra arenisca procedente seguramente de las canteras de Godella.

Cinco siglos de muralla, borrados en una generación

La muralla medieval de Valencia estuvo en pie hasta su derribo en el siglo XIX, a iniciativa del gobernador civil Cirilo Amorós Pastor. La muralla tenía una longitud de cuatro kilómetros y incluía cuatro grandes puertas: las de Serranos, orientada al norte; la del Mar, al este; la de San Vicente, al sur; y la de Cuart, al oeste. El resto, hasta completar la docena, eran portales menores. La mayor parte desapareció ante la necesidad de la ciudad de expandirse más allá de sus límites. De toda aquella imponente estructura defensiva, una de las mayores de su tiempo en la península, apenas han sobrevivido las Torres de Serranos, las de Quart y los restos del Portal dels Jueus. Las dos primeras se salvaron de la piqueta casi por accidente: en aquel momento se usaban como prisión de nobles y resultaba difícil prescindir de ellas.

La intervención arqueológica que sacó a la luz el portal se realizó en 1993, con motivo de la construcción de la línea 3 de Metrovalencia, y fue dirigida por Vicent Escrivà, hoy director del Centro Arqueológico de l'Almoina. Aquella excavación definió la ubicación exacta, la planta, las dimensiones y el estado de conservación del lienzo de muralla y del portal. Hoy puede observarse en la plaza la planta del portal, con dos torres construidas en 1422, así como parte del pavimento original y de la muralla. Si se baja a la estación de metro, puede verse una vitrina con algunos objetos recuperados en la excavación arqueológica.

Paneles borrados por el tiempo y el vandalismo

Como parte de la musealización realizada en 1998, se instalaron ocho paneles didácticos en la barandilla perimetral que delimita el recinto donde se integran los restos. Aquellos paneles explicaban la historia del portal desde el siglo XIV hasta su demolición en el siglo XIX. Pero el tiempo, la climatología y el vandalismo hicieron su trabajo: los textos y las imágenes fueron desapareciendo paulatinamente hasta dejar las estructuras vacías, sin ningún mensaje que transmitir al visitante. Un enclave patrimonial singular quedó, en la práctica, mudo.

"El deterioro sufrido por dichos elementos hace necesaria la instalación de una nueva señalética que mejore la imagen de este enclave patrimonial y que difunda los valores y la importancia del antiguo Portal dels Jueus, únicos vestigios que perduran de las puertas de la muralla de época bajomedieval, junto con las Torres de Serranos y las de Quart" - José Luis Moreno, concejal responsable de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Valencia

Moreno recordó, además, que la actuación da cumplimiento a un acuerdo alcanzado por unanimidad en la Comisión de Cultura del 23 de julio de 2020, a instancias del Grupo Municipal Popular, lo que convierte esta renovación en un compromiso institucional con varios años de recorrido.

Qué incluirán los nuevos paneles

Los trabajos adjudicados a Matra Museografía y Hábitat contemplan un enfoque integral que va más allá de sustituir unas placas deterioradas. El contrato incluye la creación de contenidos, la realización de recreaciones virtuales y el diseño de los paneles y de las artes finales, todo ello bajo la supervisión de un arqueólogo especialista. En cuanto a los soportes físicos, se desmontarán las actuales bandejas metálicas y serán reemplazadas por otras nuevas de idénticas dimensiones y pintadas al horno. Sobre ellas, se colocarán ocho unidades de vidrio templado de ocho milímetros con perfilería de acero en el contorno, para proteger el contenido de la entrada de agua, polvo y nuevas agresiones.

De forma complementaria, se repintará la barandilla metálica que rodea los restos arqueológicos, con aplicación de imprimación anticorrosiva y acabados de protección que garanticen su durabilidad frente a la exposición ambiental. Todo ello, enmarcado en las obras de renovación del pavimento y el mobiliario urbano de la calle Colón que impulsa el Servicio de Obras y Mantenimiento de Infraestructuras.

La coincidencia con las obras de Colón no es solo logística: es también simbólica. Mientras la ciudad renueva su escaparate comercial más visible, aprovecha la ocasión para recordar que, bajo ese mismo suelo, late una historia de más de seiscientos años que merece algo más que una barandilla vacía.