Valencia refuerza el santuario de aves de la Punta de la Devesa con un nuevo vallado de madera tras años de deterioro por los temporales

El Ayuntamiento de Valencia invierte 116.808 euros en renovar el cerramiento de la reserva integral de la Punta de la Devesa, dañado por la borrasca Gloria.

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Un vallado deteriorado no es solo una cuestión estética. En la Punta de la Devesa, ese cerramiento roto o caído es la diferencia entre que una gaviota de Audouin encuentre un lugar tranquilo donde poner sus huevos o que una pisada humana inadvertida lo arruine todo. Por eso, el Ayuntamiento de Valencia ha arrancado las obras de renovación del vallado de madera de la Reserva Integral de la Punta de la Devesa, uno de los enclaves ornitológicos más valiosos del litoral mediterráneo español.

Un cerramiento que no resistió a Gloria

El proyecto, impulsado por la Delegación de Devesa-Albufera, tiene un presupuesto de 116.808,37 euros y nace de una necesidad acumulada durante años. El cerramiento existente presentaba un importante deterioro como consecuencia de los temporales, especialmente tras los daños ocasionados por la borrasca Gloria en enero de 2020. Aquella borrasca, que azotó el litoral valenciano con vientos huracanados y olas de hasta ocho metros, dejó una huella que el tiempo no fue capaz de borrar por sí solo.

Los trabajos incluyen la instalación de un nuevo cerramiento de madera, compuesto por postes de soporte y una empalizada de castaño natural, con una altura aproximada de 2,2 metros. También se renovarán los elementos de cierre del espigón situado en el extremo sur de la actuación. Una barrera que no pretende cerrar el paso al ciudadano, sino trazar una línea clara entre el espacio humano y el espacio salvaje que lo necesita.

Señales para quien no lo sabe, restricciones para quien lo ignora

La intervención se completará con la colocación de dos tipos de señalética, una informativa y otra de prohibición en los accesos y puntos estratégicos de la reserva, con el objetivo de informar a los visitantes sobre el carácter protegido de la zona y recordar las restricciones de acceso necesarias para preservar sus valores naturales. No es un capricho burocrático: en un espacio donde las dunas actúan como cunas naturales para especies en peligro, una señal bien colocada puede valer tanto como años de gestión ambiental.

El concejal de Devesa-Albufera, José Gosálbez, fue rotundo al visitar las obras:

"La Devesa es un patrimonio natural que tenemos la obligación de cuidar y defender. Y eso exige mantenimiento, vigilancia y medidas que impidan su deterioro" - José Gosálbez, concejal de Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia

Una declaración que suena a compromiso, pero también a recordatorio: el deterioro de la reserva no empezó ayer, y su recuperación tampoco será inmediata.

Un refugio para aves que no encuentran muchos sitios como este

La Punta de la Devesa es una zona de protección de aves cuyas características permiten que las dunas se utilicen como lugar de cría. No es un dato menor: las dunas litorales han desaparecido en gran parte del Mediterráneo español bajo hormigón y urbanizaciones, lo que convierte a este rincón del sur de Valencia en algo cercano a un milagro geográfico.

El chorlitejo patinegro, la canastera y el charrancito son todas ellas especies catalogadas como vulnerables en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada. A ellas se suma la gaviota de Audouin, una de las gaviotas más escasas del mundo, que encuentra en estas dunas uno de sus contados refugios de cría en la península. La Albufera de Valencia constituye un humedal de extraordinaria importancia en la cuenca mediterránea, declarado parque natural en 1986 y parte de la Red Natura 2000, la mayor red de áreas protegidas a nivel mundial.

Renovar un vallado puede parecer una obra menor comparada con los grandes retos del cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Pero en lugares como la Punta de la Devesa, donde la distancia entre la civilización y la naturaleza se mide en metros, mantener esa frontera de madera en pie es, literalmente, lo que separa a varias especies amenazadas de un futuro sin lugar donde criar.