Valencia reabre la venta del Bono Comercio desde el 16 de septiembre: si ya tienes uno, puedes comprar un segundo

El Ayuntamiento de Valencia abre una segunda fase de venta de bonos el 16 de septiembre, con 46.041 vales de 50 € por 25 €.

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Una ciudad que agota sus bonos antes de que haya sorteo es una ciudad con ganas de comprar. Eso, exactamente, es lo que ha ocurrido con la campaña Bonos Comercio VLC 2026 del Ayuntamiento de Valencia: el número de solicitudes de preinscripción igualó al de vales disponibles —46.041— y no hizo falta celebrar ningún sorteo notarial para repartirlos. Todos los inscritos que cumplen los requisitos han resultado beneficiarios. Y ahora, quienes no llegaron a tiempo tendrán una segunda oportunidad.

Una segunda fase abierta a cualquier ciudadano desde el 16 de septiembre

El concejal de Comercio, Santiago Ballester, ha anunciado este martes que la Junta de Gobierno Local modificará las bases de la campaña para habilitar una nueva fase de venta con los bonos que no hayan sido adquiridos por los beneficiarios originales. El plazo para que estos últimos compren su bono vence el 15 de septiembre; al día siguiente, los vales restantes saldrán a la venta libre para cualquier persona interesada.

"La modificación de la campaña se realiza para reforzar el comercio local" - Santiago Ballester, concejal de Comercio del Ayuntamiento de Valencia

La campaña se mantendrá activa en esta segunda fase hasta el 15 de noviembre de 2026, salvo que los bonos disponibles se agoten antes. Y hay un detalle que merece atención: quien ya haya comprado un bono durante la fase de preinscripción también podrá adquirir un segundo en esta nueva etapa, algo que rompe con el límite habitual de un vale por persona y campaña que ha caracterizado ediciones anteriores.

Qué es exactamente el Bono Comercio y cómo funciona

Cada bono tiene un valor de 50 euros: la persona usuaria abona 25 euros y el Ayuntamiento aporta los 25 euros restantes. Es decir, el consistorio valenciano subvenciona la mitad del vale, con el objetivo de movilizar el consumo hacia el pequeño comercio de proximidad. Los bonos son digitales y pueden utilizarse mediante código QR o a través de la aplicación de Cámara València; además, permiten distribuir el saldo entre varias compras mientras permanezcan vigentes. Nada de gastar los 50 euros de una sola vez: el saldo puede repartirse entre varias visitas a distintos establecimientos.

Participan numerosos establecimientos de sectores como alimentación, comercio minorista, moda, calzado, hogar, librerías, ópticas, floristerías, peluquerías y otros servicios personales, aunque existen algunas actividades excluidas por las bases reguladoras. El listado actualizado de los negocios adheridos está disponible en la web oficial de la campaña, que sigue creciendo: los comercios de la ciudad que deseen adherirse a Bonos Comercio VLC podrán hacerlo hasta el 30 de septiembre.

Un bono especial para los comercios afectados por las obras de Pérez Galdós y Giorgeta

Paralela a la campaña general, existe una iniciativa específica para una zona concreta de la ciudad que atraviesa un momento especialmente delicado. La alcaldesa de València, María José Catalá, anunció la voluntad del consistorio de impulsar una iniciativa especial de apoyo al comercio de Pérez Galdós-Giorgeta, un ámbito urbano que está actualmente inmerso en las obras correspondientes a la amplia actuación de mejora urbanística.

Para estos negocios, el plazo de adquisición del bono permanece abierto hasta agotar existencias. En total, el Ayuntamiento ha emitido 10.598 bonos específicamente para apoyar al comercio de esta zona durante el período de obras, y la campaña finalizará cuando se hayan vendido todos ellos. Una forma de compensar el impacto inevitable que cualquier gran intervención urbana genera sobre los negocios del entorno.

En conjunto, la apuesta del Ayuntamiento de Valencia por los bonos comercio refleja una estrategia que va más allá del simple incentivo al consumo: se trata de tejer una red de apoyo al pequeño comercio en momentos concretos de presión —ya sean las obras de una avenida o la incertidumbre económica general— colocando directamente en el bolsillo del ciudadano la herramienta para marcar la diferencia entre entrar o no a una tienda del barrio.