Dos puentes y 17 millones de euros para resolver el cuello de botella que corta l'Horta Nord: la CV-32 entra en su recta final

Las obras de duplicación de la CV-32 entre Museros y Massamagrell afrontan su fase decisiva con la construcción de dos pasos superiores.

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Hay carreteras que todo el mundo conoce, aunque nadie las mencione por su nombre. La CV-32, la llamada carretera de la Gombalda, es una de ellas: un vial que cada día soporta más de 20.000 vehículos entre Museros y Massamagrell, en el corazón de l'Horta Nord, y que durante años ha funcionado como un embudo que lastra la movilidad de toda la comarca. Ahora, con 17,1 millones de euros invertidos y dos nuevos puentes en construcción, esa historia está a punto de cambiar.

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, visitó recientemente las obras para comprobar su avance y constatar que la actuación se encuentra ya en su fase final. A su lado, los alcaldes de los municipios afectados, el secretario autonómico de Infraestructuras, Francisco Javier Sendra, y la directora general de Infraestructuras Terrestres, María José Martínez Ruzafa. Una visita que no era solo de trámite: detrás de los cascos y las excavadoras hay décadas de reclamaciones vecinales.

"Una demanda histórica de los municipios de l'Horta Nord" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

El último eslabón de una cadena incompleta

A pesar de que gran parte del trayecto ya había sido desdoblado a lo largo de los años, quedaba pendiente este segmento de dos kilómetros, que presentaba problemas significativos de capacidad y seguridad vial. Un tramo que el propio conseller calificó sin rodeos de "cuello de botella" de la zona. Las obras, desbloqueadas por el actual Consell tras una interrupción que arrancó en abril de 2023, comenzaron el 27 de enero de 2025 y están incluidas en el convenio suscrito con el Ministerio de Transportes.

En la actualidad, la carretera registra un intenso tráfico de casi 20.000 vehículos diarios, de los cuales el 10% son pesados. No es un dato menor: esa proporción de camiones y furgonetas de reparto revela que la CV-32 no es solo una vía de paso para vecinos que van al trabajo o al colegio, sino un eje logístico de primer orden para toda el área metropolitana de Valencia.

Este recorrido forma parte de la Red Básica de Carreteras de la Generalitat y actúa como un enlace clave entre la autovía estatal V-21 y la A-7, atravesando las localidades de Massalfassar, Museros y Massamagrell. Dicho de otra forma: sin una CV-32 en condiciones, la conexión entre dos de las grandes arterias del arco norte de Valencia queda coja.

Dos puentes que lo cambian todo

El corazón técnico de la actuación son las dos nuevas estructuras que se están levantando sobre la traza actual. La primera es un paso superior sobre la glorieta que conecta la avenida Barcelona de Museros con la avenida del Raval de Massamagrell; la segunda, otro paso superior sobre la vía férrea de titularidad de FGV. Ambos puentes permitirán que el tráfico fluya sin interrupciones en un punto donde hoy cada semáforo en rojo puede significar varios minutos de cola.

Pero las obras van más allá del asfalto y el hormigón. La intervención incorpora un carril bici paralelo y una nueva pasarela ciclopeatonal que dará continuidad a la Vía Xurra, el itinerario verde que discurre por la CV-300. También se contempla la remodelación de la glorieta de Museros para alejarla de las viviendas colindantes, la mejora de la permeabilidad entre la zona urbana al sur y la agrícola al norte, la ejecución de vías de servicio para los accesos a parcelas y la instalación de pantallas antirruido. Una intervención que, en definitiva, recose el tejido urbano en lugar de limitarse a abrir una nueva vía de tráfico.

Mucho más que una carretera local

Sería tentador ver en esta obra una simple mejora de infraestructura comarcal. El conseller se encargó de desmontar esa lectura. Martínez Mus incidió en que esta carretera desempeña un papel clave en el ámbito logístico, ya que forma parte del triángulo que comprenden las zonas industriales de Albuixech y Massamagrell, así como su conexión con el bypass, el puerto y la zona industrial del sur del área metropolitana de Valencia. Entre las empresas que operan en ese entorno figura Stadler, el fabricante ferroviario con planta en Albuixech, lo que subraya la dimensión industrial de la apuesta.

"Aunque puedan parecer actuaciones de ámbito local, tienen un impacto directo en la movilidad metropolitana y en el sistema logístico del área de València" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

En un momento en que la presión sobre las infraestructuras del área metropolitana de Valencia no hace sino crecer, completar los eslabones pendientes de la red viaria es una apuesta tan necesaria como tardía. Cuando los dos nuevos puentes de la Gombalda estén en servicio, miles de conductores que hoy frenan a diario ante ese cuello de botella lo habrán olvidado con rapidez —como suele ocurrir con las infraestructuras que funcionan bien—, pero su impacto en la economía y en la calidad de vida de l'Horta Nord habrá llegado para quedarse.