Valencia mira a Madrid para diseñar sus parques inundables: 1.485 hectáreas verdes junto al Turia y el Poyo que también frenarán futuras DANAs

La Generalitat y el Ayuntamiento de Madrid comparten experiencias para impulsar un sistema de parques metropolitanos en el área de Valencia.

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La tragedia de la DANA de octubre de 2024 dejó una herida profunda en el área metropolitana de Valencia. Pero también abrió una oportunidad poco frecuente: repensar el territorio desde cero, convertir zonas de riesgo en pulmones verdes y hacer que la naturaleza actúe como escudo. Esa es, en esencia, la apuesta de la Generalitat Valenciana con su proyecto de parques metropolitanos inundables. Y para no reinventar la rueda, sus responsables han ido a aprender de quien ya recorrió ese camino: el Ayuntamiento de Madrid.

Un encuentro para no repetir errores ajenos

El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, se reunió en Madrid con Borja Carabante, segundo teniente de alcalde y delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del consistorio madrileño. También participó en el encuentro la directora general de Planificación Estratégica de la Generalitat, Margarita Torres. El objetivo era claro: compartir experiencias sobre cómo preparar y ejecutar este tipo de iniciativas de regeneración verde a gran escala.

No es casualidad que Valencia haya llamado a la puerta de Madrid. La capital lleva años desarrollando su ambicioso Bosque Metropolitano, una infraestructura verde que se extenderá a lo largo de 75 kilómetros en la ciudad de Madrid, orientada a contribuir al reequilibrio urbano, la reducción de emisiones de CO₂ y la restauración ecológica y paisajística de zonas degradadas. Para definir su diseño, se impulsó un concurso internacional de ideas con el que se pretendía seleccionar la mejor propuesta de ordenación y diseño del cinturón verde ambiental metropolitano. En diciembre de 2020 se conocieron los ganadores: fueron presentados treinta proyectos, de los cuales se seleccionaron cinco, uno para cada una de las áreas que forman la corona verde.

Esa experiencia acumulada —la gestión del concurso, la composición del jurado, la comunicación de la iniciativa— es exactamente lo que Mérida fue a buscar. Y, según sus propias palabras, lo encontró.

"He podido conocer de primera mano los aprendizajes y experiencias del consistorio madrileño en aspectos clave como la gestión del concurso, la difusión de la iniciativa o la configuración del jurado" - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

1.485 hectáreas para transformar el área metropolitana de Valencia

El proyecto valenciano tiene una dimensión notable. Los parques inundables proyectados abarcarán una superficie total de 1.485 hectáreas y contemplarán más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales a lo largo de las riberas del Turia y del Poyo. Se trata de parques metropolitanos agroforestales que buscan, simultáneamente, reforzar la protección frente a inundaciones y crear nuevos espacios de encuentro para la ciudadanía. Una doble función que los distingue de un parque convencional: no son solo lugares para pasear, sino infraestructuras de resiliencia territorial.

La iniciativa actúa como complemento a las obras de encauzamiento que corresponde ejecutar al Gobierno central. Dicho de otro modo: mientras el Estado trabaja en contener el agua, la Generalitat trabaja en que el territorio sepa convivir mejor con ella.

El concurso internacional que definirá el diseño paisajístico y funcional del conjunto se encuentra actualmente en su fase final de preparación. La intención es atraer propuestas de primer nivel nacional e internacional.

"Queremos que el concurso sea un referente por su participación y por la excelencia de los trabajos presentados, de manera que permita seleccionar una propuesta capaz de transformar de forma sostenible y duradera la fisonomía y los usos del área metropolitana de València" - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

Dos tramos piloto para arrancar cuanto antes

Mientras el concurso global toma forma, la Generalitat no quiere esperar con los brazos cruzados. En paralelo, prevé licitar la redacción de los proyectos de construcción de dos sectores concretos que actuarán como proyectos piloto dentro del sistema.

El primero es el tramo Paiporta-Alfafar, que discurre por una de las zonas urbanas más densamente pobladas del área metropolitana y que concentró parte de los mayores daños durante la DANA. El segundo es el tramo València-Quart de Poblet, que supondrá la continuidad natural del actual parque de Cabecera. Estos dos parques serán los primeros en desarrollarse y permitirán validar soluciones antes de extender el modelo al conjunto de la infraestructura.

La lógica es la del prototipo: probar, aprender y escalar. La misma que Madrid aplicó en sus primeras actuaciones sobre el Bosque Metropolitano, donde durante 2020-2021 se desarrollaron algunas actuaciones sobre suelos municipales que permitieron ensayar soluciones a aplicar al resto de los ámbitos en materia de biodiversidad, acondicionamiento y sostenibilidad.

Colaborar para no improvisar

Más allá de los datos técnicos, este encuentro entre administraciones manda un mensaje político relevante: cuando los proyectos son complejos y el margen de error es estrecho, compartir conocimiento no es una cortesía institucional, es una necesidad. Valencia no puede permitirse años de prueba y error en un territorio que acaba de sufrir una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente.

La colaboración entre la Generalitat y el Ayuntamiento de Madrid ilustra que, al menos en materia de infraestructura verde, las siglas importan menos que los resultados. Si el modelo metropolitano de Madrid tardó años en madurar, Valencia tiene ahora la oportunidad de acortar ese camino. La pregunta no es si los parques llegarán, sino cuán pronto podrán convertirse en una realidad tangible para los vecinos de Paiporta, Alfafar o Quart de Poblet, municipios que necesitan ver que el territorio que los rodea ha cambiado para siempre.