Valencia planta 644 árboles y alcorques gigantes en Giorgeta y Pérez Galdós para convertir dos de sus avenidas más concurridas en refugios de sombra

La reforma de Giorgeta y Pérez Galdós incorpora 644 árboles, 25.000 arbustos y asfalto que reduce un 20% las emisiones de CO2.

Guardar

03cbdd88ae5b51b3d99b612bc5145eb1
03cbdd88ae5b51b3d99b612bc5145eb1
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Dos de las arterias más transitadas de Valencia —por las que circulan a diario unos 56.000 vehículos— están a punto de convertirse en algo que nunca fueron: avenidas con sombra. El Ayuntamiento de València ha desvelado el detalle verde de la gran reforma de las avenidas Giorgeta y Pérez Galdós, una obra que en su dimensión ambiental contempla la plantación de 644 nuevos árboles y más de 6.800 metros cuadrados de zonas verdes, junto a casi 25.000 ejemplares de especies arbustivas repartidos a lo largo de todo el ámbito de actuación.

Una reforma histórica que ahora muestra su cara más verde

Las obras arrancaron el 30 de junio de 2025 y representan, según la propia alcaldesa María José Catalá, "la obra urbana más importante que habrá hecho el Ayuntamiento en los últimos 40 años" . Con un presupuesto total de 23,9 millones de euros financiados con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Next Generation, el proyecto se ejecuta por fases con una finalización aproximada prevista para el último trimestre de 2026. La actuación abarca una superficie de 100.000 metros cuadrados y más de dos kilómetros de longitud.

Ahora, con los carriles de tráfico rodado ya reabiertos provisionalmente, el foco se desplaza hacia lo que quizá sea el cambio más tangible para el peatón: la sombra. No como detalle cosmético, sino como objetivo climático declarado.

"Más sombra y menor impacto climático es uno de los objetivos de la actuación en materia medioambiental de la reforma de estas dos avenidas" - Juan Giner, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de València

Alcorques más grandes, raíces más fuertes, árboles más útiles

El problema de plantar árboles en zonas urbanas no es solo encontrar espacio: es garantizar que sobreviven y crecen lo suficiente para generar sombra real. Por eso, uno de los aspectos técnicos más relevantes del proyecto es el tamaño de los alcorques. Los árboles situados en zonas de pavimento duro se plantarán en alcorques de 1,5 × 2,0 metros, confinados por chapa de acero galvanizada, una solución que permite mayor desarrollo radicular que los alcorques estándar de la ciudad.

Donde el espacio lo permite, el proyecto va más lejos: se crearán alcorques corridos y vegetados, que amplían la presencia de verde a nivel del suelo y favorecen que el arbolado crezca con fuerza. Estos alcorques corridos se plantarán con especies arbustivas y se rematarán con una capa de restos de poda triturados para conservar la humedad del suelo. Una solución sencilla, pero eficaz para quien haya visto morir árboles jóvenes en el asfalto veraniego de cualquier ciudad mediterránea.

En cuanto a la distribución, el proyecto contempla alineaciones de arbolado en ambas aceras. La acera este —la que recibe el sol de la tarde— tendrá una hilera de árboles destinada específicamente a generar sombra sobre el nuevo carril bici y sobre los peatones. En la mediana central ajardinada se mantendrá la alineación existente de Washingtonia robusta, las icónicas palmeras de porte esbelto, que se completarán con nuevas especies.

Riego sectorizado y asfalto que respira

Para que toda esta nueva masa vegetal sobreviva al verano valenciano, la obra incorpora una red de riego completamente nueva, organizada en 11 sectores y 54 subsectores, con distintas tipologías adaptadas al tipo de área: zonas ajardinadas, jardineras y alcorques tienen sistemas diferenciados. No es un detalle menor: un riego mal diseñado puede arruinar años de plantación.

También se instalarán unos 54.000 metros cuadrados de asfalto fonoabsorbente para reducir el ruido producido por la circulación. Pero su impacto no se limita al ruido: según el concejal Giner, este pavimento especial reducirá en un 20% las emisiones de CO2, convirtiendo el firme de la avenida en parte activa de la estrategia climática.

Un plan de sombra que va más allá de Giorgeta

La apuesta por el arbolado en estas dos avenidas no es una iniciativa aislada. El Ayuntamiento de València lleva tiempo desarrollando un plan municipal para crear más sombra en las calles de la ciudad, del que ya se han ejecutado pruebas piloto como la instalación de toldos en las plazas de España y de América. La próxima reforma de la plaza de San Agustín seguirá la misma lógica: 308 metros cuadrados de pérgolas y la plantación de 69 árboles en un espacio donde actualmente apenas existe sombra.

El objetivo principal de la actuación es avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible, reduciendo la presencia del tráfico rodado y ganando espacio para los peatones mediante la ampliación de aceras, la creación de áreas de estancia y una reorganización completa del entorno urbano. En ese contexto, los 644 árboles de Giorgeta y Pérez Galdós no son solo vegetación: son la apuesta más visible de que Valencia quiere ser, de una vez por todas, una ciudad que se pueda caminar en agosto.