València pinta de seguridad sus glorietas más peligrosas: nueva señalización en Joan XXIII y Germans Machado para acabar con los choques

El Ayuntamiento de València mejora la señalización de dos glorietas conflictivas del norte de la ciudad para reducir colisiones frontolaterales.

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Hay cruces que acumulan accidentes como si el asfalto tuviera memoria propia. Las glorietas de las avenidas Joan XXIII y Germans Machado, en el norte de València, eran uno de esos puntos: un lugar donde los conductores salían de la rotonda entrelazando trayectorias, generando los llamados trenzados, esas maniobras involuntarias en las que dos vehículos comparten carril sin quererlo y con frecuencia acaban chocando. El Ayuntamiento ha decidido que ya es suficiente.

Nueva pintura, menos accidentes

El Servicio de Movilidad del Ayuntamiento de València, en colaboración con la Policía Local, ha concluido los trabajos de señalización horizontal en estas dos glorietas para ordenar de forma efectiva los movimientos de los vehículos al incorporarse y abandonar la rotonda. La intervención no es menor: la raíz del problema estaba en que los carriles no estaban suficientemente delimitados a la salida, lo que obligaba a los conductores a improvisar y, en muchos casos, a invadir el espacio del vehículo de al lado. El resultado era una colisión frontolateral, el tipo de choque más frecuente en este tipo de infraestructuras.

La solución adoptada sigue el mismo modelo que se aplicó meses atrás en la glorieta de la plaza Saragossa, donde una intervención similar logró mejorar la fluidez y reducir la conflictividad. Pintura nueva, carriles bien definidos y una canalización clara de los movimientos: aparentemente sencillo, pero con un impacto directo en la seguridad de quienes circulan cada día por esas vías.

Un plan con fecha límite y objetivos medibles

Esta actuación no es un parche aislado. Se inscribe dentro del Plan Vector 2026-2030, la hoja de ruta estratégica de la Policía Local de València cuyo objetivo es reducir a la mitad el número de personas fallecidas y heridas graves en accidentes de tráfico antes de que acabe la década. El plan establece hitos intermedios del 20% en 2026, el 30% en 2027 y el 40% en 2028 , un calendario exigente que obliga a actuar con método y constancia.

Para ello, la Policía Local ha creado el Departamento de Análisis Viario con el Sistema Inteligente de Análisis de Siniestros Viales (SIASV) , una herramienta que permite identificar los puntos negros de la ciudad con precisión quirúrgica. Es precisamente la coordinación entre este departamento y el Servicio de Movilidad la que llevó a detectar el problema en Joan XXIII y Germans Machado y a activar la intervención.

Los datos respaldan el enfoque

Los primeros resultados del Plan Vector apuntan en la dirección correcta. En los primeros meses del año, las colisiones frontolaterales con implicación de peatones o vehículos de micromovilidad han caído un 8,64%. Una cifra que, aunque moderada, cobra relevancia si se tiene en cuenta que hablamos del tipo de accidente más frecuente y más difícil de erradicar en entornos urbanos densos.

Entre las medidas que han contribuido a ese descenso destaca también la supresión del ámbar intermitente en 20 cruces conflictivos de la ciudad, como los entornos de Mestalla y Exposició. En esos puntos, la coincidencia entre el verde peatonal y el ámbar vehicular concentraba un porcentaje elevado de atropellos: una paradoja del sistema que daba luz verde a los peatones al mismo tiempo que invitaba a los coches a avanzar.

El concejal del Área de Seguridad y Movilidad, Jesús Carbonell, ha subrayado que "lo más importante de este periodo no es ningún dato concreto de siniestralidad: es que hemos instalado un método distinto, basado en la evidencia, y ese método ya está dando resultados".

La intervención en las glorietas de Joan XXIII y Germans Machado es, en definitiva, un recordatorio de que la seguridad vial rara vez depende de grandes obras ni de soluciones espectaculares. A veces basta con pintar unas líneas en el lugar adecuado para que una calle deje de ser una trampa y vuelva a ser, simplemente, una calle.