València lleva los cuentos a los bebés: las bibliotecas municipales estrenan un programa de prelectura para niños de 0 a 5 años

La Junta de Govern Local aprueba el programa 'De la nana al cuento' para acercar la literatura a los más pequeños desde la oralidad.

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Lectura infantil
Lectura infantil

Antes de que un niño sepa leer, ya puede amar los libros. Esa es la premisa detrás de la iniciativa que la Junta de Govern Local de València ha aprobado este 5 de junio: la contratación del programa de cuentacuentos «De la nana al cuento: leer antes de leer», que llevará sesiones de prelectura a las bibliotecas municipales de la ciudad dirigidas a familias con niños y niñas de entre 0 y 5 años.

De las nanas a los libros de tela: un camino hacia la lectura

El programa, desarrollado por la empresa El sitio de las palabras S.L., plantea un recorrido literario que arranca mucho antes de que los pequeños reconozcan una sola letra. Las sesiones recorren las canciones de cuna, la tradición oral, los juegos de palabras, las primeras formas de narración compartida y el contacto inicial con libros de cartón y de tela, esos objetos casi indestructibles diseñados precisamente para manos que todavía no saben que están sosteniendo historias.

La propuesta no es un simple entretenimiento. La prelectura desde la oralidad se concibe como un factor clave para el desarrollo evolutivo, emocional y madurativo de los niños, y las actividades mezclan vertientes como la estética, la literatura y el arte. Una apuesta que va más allá del cuento como producto: es el cuento como experiencia compartida entre adultos y niños.

Lo que ocurre en el cerebro cuando un adulto lee en voz alta

La evidencia científica respalda este tipo de iniciativas. Cada vez que un adulto lee en voz alta, el cerebro de los niños en sus primeros años de vida genera de forma aumentada serotonina y dopamina, dos de las hormonas más importantes para el aprendizaje. No es magia: es neurociencia aplicada a una nana o a un cuento de tres páginas con ilustraciones.

La lectura en edades tempranas crea un vínculo afectivo entre el adulto y el niño , algo que el programa valenciano busca reforzar de forma explícita al dirigirse no solo a los pequeños, sino a las familias en su conjunto. La lectura no solo es entretenimiento, sino también una herramienta para el desarrollo emocional, ayudando a los niños a conocerse mejor y a empatizar con los demás. Dicho de otro modo: aprender a escuchar un cuento es, también, aprender a entender el mundo.

Las bibliotecas, mucho más que un lugar para guardar libros

La iniciativa refuerza además el papel de las bibliotecas públicas como espacios culturales activos, lejos ya de la imagen estática de estanterías y silencio obligatorio. La colaboración entre los servicios municipales y las bibliotecas públicas puede facilitar que los niños de 0 a 3 años adquieran un hábito por la lectura poniendo las bases para su desarrollo individual y social. En ese sentido, València sigue una tendencia que ya se ha puesto en marcha en otras ciudades españolas, donde los ayuntamientos han empezado a entender la biblioteca infantil como un espacio de acompañamiento familiar, no solo de consulta.

La oferta lúdica del programa busca reforzar la dimensión educativa y cultural de las bibliotecas y favorecer el acceso a la cultura desde edades tempranas. Una biblioteca que canta nanas y cuenta cuentos a bebés no es una rareza: es una apuesta concreta por construir lectores antes de que estos sepan que lo son. Y eso, como cualquier buen comienzo, vale la pena.