Cuando la dana del 29 de octubre de 2024 arrasó la Comunitat Valenciana, el daño no se midió solo en vidas y viviendas: el turismo, uno de los sectores que sostiene el 16% del PIB regional y a más de 300.000 empleos, también quedó herido de gravedad. Meses después, la reconstrucción avanza con paso firme también en la comarca de La Serranía, donde Turisme Comunitat Valenciana ha concedido 750.000 euros a la Mancomunidad que agrupa a ocho municipios de esta zona del interior valenciano para desarrollar actuaciones de reconstrucción y mitigación de riesgos climáticos.
Cuevas, barrancos y áreas recreativas: lo que el agua dañó, el dinero europeo repara
El secretario autonómico de Turismo, José Manuel Camarero, visitó esta semana el municipio de Chulilla para comprobar sobre el terreno el estado de los trabajos. Le acompañó el alcalde local, Vicente Polo. Lo que vieron no es un simple arreglo estético: la inversión está permitiendo limpiar sistemas de drenaje en suelos agrícolas y de cultivo para mejorar la evacuación de aguas pluviales y reducir el riesgo de inundaciones futuras. Es decir, no solo se repara lo que se rompió, sino que se refuerza lo que podría romperse la próxima vez.
Chulilla es conocida por su impresionante cañón y sus espacios naturales, que la han convertido en un referente del turismo de interior en la provincia de Valencia. La dana dejó dañados algunos de sus rincones más emblemáticos. Gracias a esta dotación procedente de fondos europeos NextGenerationEU, se está trabajando en la recuperación y mejora de áreas recreativas como la Cueva del Gollizno, la Cueva del Tesoro, el Frailecico y las Cuevas-Peñeta, mediante la instalación o reposición de equipamientos sostenibles y la adecuación de elementos urbanos y turísticos afectados.
La ayuda no se limita a Chulilla. Los municipios de Bugarra, Calles, Gestalgar, Losa del Obispo, Pedralba, Sot de Chera y Villar del Arzobispo también son destinatarios de intervenciones concretas en sus áreas recreativas y espacios turísticos.
Una dana que golpeó fuerte al turismo, y unas cifras que lo confirman
El contexto importa para entender la urgencia de estas medidas. La dana del 29 de octubre de 2024 dejó efectos devastadores en la provincia de Valencia, con inundaciones severas, más de 200 personas fallecidas y la destrucción de pueblos enteros. La industria turística, que depende de la accesibilidad y de la infraestructura en buen estado, se vio seriamente afectada: las reservas en hoteles y restaurantes disminuyeron, y espacios naturales y áreas recreativas sufrieron daños considerables.
Las pérdidas ocasionadas por la catástrofe natural en el sector turístico superaron los 4.000 millones de euros. En noviembre de 2024, la ocupación hotelera en la ciudad de Valencia cayó al 62,5%, una drástica disminución respecto al 80,4% registrado en el mismo mes del año anterior. Y eso que la capital no fue el epicentro del desastre: el interior, comarcas como La Serranía, absorbió parte del impacto sin los focos mediáticos ni los recursos inmediatos que concentraron las zonas más castigadas.
Una línea de ayudas que va más allá de La Serranía
La inversión en la Mancomunidad La Serranía no es un caso aislado. Se enmarca en una línea de ayudas urgentes impulsada por Turisme Comunitat Valenciana que financia un total de 96 intervenciones en nueve mancomunidades de la Comunitat, con una dotación global de 7,15 millones de euros procedentes de fondos NextGenerationEU. Los plazos de ejecución, inicialmente más ajustados, se han ampliado hasta el 31 de agosto de 2026, y según Camarero, la mayoría de las actuaciones se encuentran ya muy avanzadas o prácticamente ejecutadas.
"Estas ayudas demuestran que la recuperación tras la dana no se limita a reparar daños, sino que incorpora medidas de prevención y adaptación para reforzar la resiliencia de los municipios turísticos" - José Manuel Camarero, secretario autonómico de Turismo de la Comunitat Valenciana
"La colaboración entre Generalitat, mancomunidades y ayuntamientos está permitiendo ejecutar con agilidad proyectos concretos que mejoran la seguridad, el entorno urbano y la competitividad turística de los destinos afectados" - José Manuel Camarero, secretario autonómico de Turismo de la Comunitat Valenciana
Reconstruir para no volver a empezar desde cero
Hay algo que distingue estas actuaciones de una simple reparación de daños: la mirada hacia adelante. El impacto de la dana en la industria turística de Valencia ha demostrado la urgencia de fortalecer la resiliencia ante el cambio climático, y la frecuencia de estos fenómenos obliga a replantear la infraestructura y la forma de gestionar la actividad económica. En ese sentido, limpiar sistemas de drenaje o instalar equipamientos sostenibles en áreas recreativas no es solo reconstruir lo perdido: es preparar el territorio para que la próxima tromba no vuelva a borrarlo del mapa turístico.
Para los ocho municipios de La Serranía, esta inversión representa también una oportunidad de modernización. Espacios como las cuevas del entorno de Chulilla tienen potencial para atraer visitantes del turismo activo y de naturaleza, una modalidad en auge que busca exactamente lo que esta comarca puede ofrecer: paisaje, autenticidad y tranquilidad. Que esos espacios estén en condiciones óptimas, y que sean más seguros frente a lluvias extremas, no solo beneficia al turista ocasional: es una garantía de futuro para unas comunidades rurales que dependen, en buena medida, de que sus recursos naturales sigan siendo visitables.

