Formarse sin encontrar trabajo al final del proceso es, en muchos sentidos, un esfuerzo a medias. Con esa convicción de fondo, el Ayuntamiento de València celebró este 24 de septiembre la II Jornada de Activación para el Empleo, un encuentro que reunió a empresas, agentes sociales, entidades especializadas y profesionales del ámbito formativo para compartir experiencias y estrategias en torno a un objetivo concreto: mejorar el acceso al mercado laboral de quienes tienen más dificultades para lograrlo.
Un proyecto con respaldo europeo y compromiso municipal
El marco de la jornada es el proyecto EFESO València: Itinerarios Formativos, financiado a través del Programa de Empleo, Educación, Formación y Economía Social del Fondo Social Europeo Plus (FSE+) 2021-2027, canalizado por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, y cofinanciado por el propio Ayuntamiento de València. En total, el programa moviliza 1.644.630,15 euros: 971.463,50 euros proceden del FSE+ y 673.166,65 euros son aportación municipal. Hasta la fecha, ha permitido la participación de 247 personas en itinerarios vinculados a sectores con alta empleabilidad.
El peso de esa cifra cobra sentido cuando se recuerda que el FSE+ es, según la Unión Europea, su principal instrumento para invertir en personas en situación de vulnerabilidad y ayudarlas a encontrar trabajo, con una dotación global que supera los 95.000 millones de euros para el periodo 2021-2027, de los que más de 11.000 millones están destinados a proyectos en España. La apuesta de València se inscribe, así, en una arquitectura europea más amplia orientada a que la formación no sea un privilegio sino una palanca real de cambio social.
"La formación no puede ser un fin en sí mismo, tiene que acabar en una oportunidad real de empleo, en que una persona pueda encontrar un trabajo, ganar autonomía y construir su propio futuro." - José Gosálbez, concejal de Empleo y Formación del Ayuntamiento de València
Empresas, alumnado y municipios, cara a cara
La jornada arrancó con una mesa de experiencias en la que tomaron la palabra tres actores que rara vez coinciden en el mismo espacio: el alumnado que ha participado en los itinerarios formativos, las empresas donde realizaron prácticas no laborales y los representantes de los ayuntamientos de València, Alicante y Almansa, ciudades en las que el modelo EFESO también se ha desarrollado. Esa diversidad de voces no fue casual: el encuentro buscaba precisamente tejer puentes entre quienes forman, quienes contratan y quienes diseñan las políticas públicas.
La pausa para el café no fue un detalle menor: estuvo a cargo del Taller de Empleo GastroVLC, una forma de hacer visible, en la propia dinámica del evento, que la formación ya estaba produciendo resultados tangibles. Después llegaron las mesas de trabajo, dinamizadas por el psicólogo Juan Pedro Sánchez, centradas en la autoeficacia y en cómo lograr que las personas se mantengan vinculadas a los programas formativos hasta el final, uno de los desafíos más persistentes en este tipo de iniciativas. La pedagoga Amparo Pérez, por su parte, dirigió un taller práctico sobre competencias de inteligencia emocional aplicadas al acompañamiento de personas desempleadas.
Sectores reales para perfiles reales
Los itinerarios diseñados en el marco del proyecto no parten de la abstracción académica, sino de la demanda concreta del mercado. Las áreas formativas incluyen atención sociosanitaria a personas dependientes, hostelería y restauración, estética y cuidados estéticos, logística y actividades auxiliares de almacén, jardinería, docencia en el sistema de Formación Profesional, y operaciones básicas de catering, restaurante y cocina. Son perfiles que las empresas buscan y que, al mismo tiempo, pueden ser accesibles para personas que llevan tiempo fuera del mercado laboral o que provienen de colectivos con especiales dificultades de inserción.
Gosálbez subrayó precisamente esa conexión con el tejido productivo: "Si queremos formar para el empleo, tenemos que escuchar a quienes crean empleo. Las empresas saben qué perfiles necesitan y nosotros debemos acercar la formación a las necesidades reales del mercado laboral." Una afirmación que, leída entre líneas, implica una crítica implícita a los modelos formativos que se diseñan sin consultar a quienes luego tienen que contratar.
Formación como herramienta, no como destino
Detrás de cada cifra hay una historia personal. Las 247 personas que han participado en EFESO València representan trayectorias interrumpidas, reconversiones profesionales necesarias o primeros pasos en un mercado que no siempre resulta acogedor para quienes más lo necesitan. La jornada del miércoles fue, en ese sentido, algo más que un evento institucional: fue el espacio en el que ese trabajo silencioso salió a la luz, con nombres, experiencias y empresas dispuestas a dar una oportunidad. Y eso, en tiempos en que la inserción laboral de los colectivos vulnerables sigue siendo una asignatura pendiente en buena parte de Europa, tiene un valor que va más allá del presupuesto invertido.


