València estrena su primer museo municipal en veinte años: el Museu de la Mar abre el 15 de septiembre en la histórica Casa dels Bous del Cabanyal

València inaugura el 15 de septiembre el Museu de la Mar en El Cabanyal, el primer museo municipal en abrir en la ciudad desde hace casi dos décadas.

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Hay ciudades que tardan décadas en darse cuenta de que su historia más valiosa lleva décadas esperando puerta adentro. València inaugurará el próximo 15 de septiembre el Museu de la Mar, el primer museo de titularidad municipal que abre sus puertas en la ciudad en casi veinte años, desde que el Centre Arqueològic de L'Almoina echara a andar. El nuevo espacio ocupa la Casa dels Bous, un edificio del siglo XIX enclavado en el frente marítimo de El Cabanyal-El Canyamelar, y nace con una misión clara: recuperar y explicar la memoria de la pesca del bou y devolver al barrio un referente cultural propio.

Un museo para un barrio que lo esperaba desde hacía tiempo

El espacio abarcará el origen de la pesca del bou, el teñido de las redes, las embarcaciones más representativas, la evolución del puerto de València y la vinculación del distrito de Poblats Marítims con la actividad pesquera. Todo ello dentro de un edificio con una historia propia que merece contarse. La Casa dels Bous fue levantada entre 1877 y 1895 por la Marina Auxiliante, la sociedad que en 1873 se organizó para defender los intereses de los pescadores. En origen, su función era tan práctica como rotunda: guardar los bueyes que se utilizaban para botar y varar las embarcaciones en la orilla, y almacenar las redes de arrastre.

Fue precisamente en el siglo XVIII cuando los pescadores del Cabanyal adoptaron la técnica de la «pesca del bou», que aumentó significativamente sus capturas. Sin embargo, esta práctica no estuvo exenta de controversia por su impacto ambiental. A pesar de las adversidades, el Cabanyal-Canyamelar floreció como un importante centro pesquero, inmortalizado en obras de artistas como Sorolla y Blasco Ibáñez. Esa doble presencia —la del pintor y la del escritor— no es decorativa: ambos son piezas clave del relato que el museo quiere contar.

Sorolla, Blasco Ibáñez y dos bueyes a tamaño real

El recorrido comenzará en el patio de acceso al edificio y continuará por la nave principal, donde se instalará una gran plataforma presidida por un llaüt, embarcación tradicional mediterránea, acompañada por aparejos y utensilios de pesca. Pero la escena tiene un golpe de efecto difícil de ignorar: uno de los elementos más llamativos será la incorporación de reproducciones a tamaño real de dos bueyes, símbolo de la antigua pesca de arrastre, junto a referencias a Joaquín Sorolla. Flanqueando esa escena, aparecen también reproducciones a escala real del propio Sorolla y de Vicente Blasco Ibáñez. El primero, por sus célebres lienzos de playa y pesca, algunos de ellos vinculados directamente a la Casa dels Bous. El segundo, por su novela Flor de mayo, en la que describió con precisión la vida y el oficio de los pescadores del barrio.

Entre las piezas expuestas, muchas han sido cedidas por el Museo de Etnografía de la Diputación de València, a través de las cuales se dará cuenta de los oficios perdidos del Cabanyal como el de «tenyidor», calafate o armador. El Servicio de Investigación Arqueológica Municipal recuperó en 2024 maquinaria y herramientas procedentes de un antiguo taller de carpintería naval dedicado a la fabricación de remos y poleas. Estos elementos, de gran valor etnográfico, han sido objeto de una limpieza especializada y parte de este material se exhibirá de forma permanente en el museo.

"El Museu de la Mar de València ya es una realidad. El espacio abre sus puertas como homenaje a uno de los oficios más característicos de la ciudad, la pesca del bou, pero también como un espacio cultural de referencia y de encuentro para los vecinos de El Cabanyal-El Canyamelar." - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València

Una semana de inauguración con conciertos, paella y demostraciones en vivo

Desde la tarde del propio 15 de septiembre el acceso será libre y gratuito, pero la fiesta de presentación se prolonga hasta el 20. Entre el miércoles 16 y el domingo 20 de septiembre, el museo desplegará una programación que mezcla visitas guiadas, tertulias, conferencias y conciertos en directo. Los días de entre semana arrancan con visitas guiadas a las 12:30 y a las 18:30 horas. El miércoles, la tertulia 'Construyendo el Museu de la Mar' abrirá el turno de debates, seguida por el concierto del Dúo Albert Sanz y Rafinha Barros. El jueves, la reflexión se traslada a los museos del mar en la Comunitat Valenciana, y el viernes la conferencia 'El Museu de la Mar y el barrio: vivir y contar el Marítim' conectará el espacio con su entorno más inmediato, antes del concierto de Sara Dowling.

El fin de semana sube la intensidad. El sábado 19, las visitas guiadas se multiplican —a las 12, 13, 17 y 18 horas— y habrá demostraciones en vivo del trabajo de redero durante prácticamente toda la jornada. A las 14:00 horas, la Denominación de Origen Arroz de València ofrecerá una paella, y a las 19:30 actuará el grupo Badlands. El domingo cierra el ciclo con más visitas, una última demostración de redero por la mañana y el concierto de la Sociedad Musical Unión de Pescadores a las 13:00 horas.

El primer paso de una apuesta cultural más amplia

El Ayuntamiento enmarca la apertura del Museu de la Mar dentro de una estrategia cultural más ambiciosa. Próximamente llegarán el Espai Valdés, dedicado a la obra del artista valenciano Manolo Valdés, y el Centro de Interpretación del Santo Cáliz, que explorará la historia de una de las reliquias más estudiadas del cristianismo. La intervención en la Casa dels Bous fue adjudicada a la empresa Cultural Media Design S.L. por un importe de 151.249,94 euros, financiada mediante los fondos europeos Next Generation.

La Casa dels Bous conserva elementos históricos de notable valor, como canecillos atribuidos al escultor Mariano Benlliure y un reloj de sol que marca la fecha de finalización de su construcción. Un edificio que resistió más de un siglo de abandono y transformaciones para acabar convertido en lo que siempre debió ser: un lugar donde la ciudad se reconoce a sí misma. Que ese reconocimiento llegue ahora, casi dos décadas después del último museo municipal inaugurado en València, dice mucho tanto del barrio que lo esperaba como de la deuda cultural que la ciudad tenía pendiente con su propia orilla.