València destina tres millones de euros a construir nichos en sus cementerios para hacer frente a una demanda que no para de crecer

El Ayuntamiento adjudica a una UTE el contrato marco de construcción de enterramientos en siete cementerios municipales, con un presupuesto de 3 millones y vigencia de hasta cuatro años.

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cementerio municipal
cementerio municipal

Cada año, más de 3.500 personas son inhumadas en los cementerios municipales de València. Y cada año, ese número crece. No es una crisis puntual ni el eco de ninguna pandemia: es la presión demográfica sostenida de una ciudad que engorda su padrón y que, además, mantiene una preferencia cultural clara por el enterramiento frente a la incineración. Para responder a esa realidad, el Ayuntamiento de València ha dado un paso estructural: adjudicar un contrato marco que garantice la construcción continua de nuevas unidades de enterramiento en todos sus camposantos municipales.

Un contrato de hasta cuatro años y tres millones de euros

La adjudicación recae sobre la unión temporal de empresas (UTE) formada por Agricultores de la Vega de València y Albero Solanes, que se encargarán de ejecutar las obras en los siete cementerios municipales de la ciudad: el Cementerio General y los de El Cabanyal, El Grau, Campanar, Benimàmet, Massarrojos y El Palmar. El contrato tiene una duración inicial de tres años, prorrogable por un año adicional, y un presupuesto máximo plurianual de 3.000.000 de euros.

La figura del acuerdo marco no es casual. En lugar de licitar cada obra por separado —lo que encarece tiempos y gestión—, este modelo establece de antemano las condiciones generales bajo las cuales se ejecutarán los distintos proyectos a lo largo de la vigencia del contrato. Una solución más ágil para una necesidad que no espera.

Más de 3.500 inhumaciones al año y una preferencia que resiste

Los datos son elocuentes. El número de inhumaciones anuales en València supera las 3.500, con un crecimiento aproximado del 2,5% cada año, impulsado en parte por el incremento sostenido de la población en los últimos años. Detrás de esa cifra hay algo más que estadística: los valencianos continúan eligiendo el enterramiento frente a la incineración, una tendencia que contrasta con el avance de las cremaciones en otras partes de España y Europa, y que convierte la demanda de nichos en un factor recurrente y predecible.

Ante la escasez de espacio, las administraciones municipales han recurrido históricamente a una solución de emergencia: recuperar nichos cuyas concesiones han vencido y no han sido renovadas, reincorporando esas unidades a la titularidad pública mediante exhumación. Es un mecanismo válido, pero limitado. Como reconoce el propio Ayuntamiento, se trata de una medida transitoria que no puede sustituir a la construcción de nuevas infraestructuras.

Qué se va a construir y cómo

El alcance de las obras es amplio. La adjudicataria no solo levantará bloques de nichos —tanto sencillos como dobles— sino también columbarios y panteones, según las necesidades concretas de cada cementerio. Las intervenciones incluirán además la urbanización de las parcelas afectadas: viales, instalaciones y, en un detalle que humaniza estas infraestructuras, la plantación de árboles.

Los proyectos serán redactados por los propios servicios técnicos municipales, con la asistencia del adjudicatario en materia de información técnica. Un reparto de responsabilidades que mantiene el control público sobre la planificación mientras delega la ejecución en la empresa privada.

"El número de inhumaciones anuales en València supera las 3.500 con un crecimiento anual del 2,5%, aproximadamente, debido, entre otras causas, al incremento sostenido de la población en los últimos años" - Servicio de Cementerios y Servicios Funerarios, Ayuntamiento de València

Un reto urbano que pocas veces sale a la luz

La gestión del espacio funerario raramente ocupa portadas, pero es uno de esos servicios municipales cuya ausencia se nota de inmediato. Esta ampliación responde a la necesidad de garantizar la disponibilidad de unidades de enterramiento para los próximos años, permitiendo atender la demanda habitual y disponer, además, de una reserva suficiente ante posibles situaciones extraordinarias. No en vano, el Ayuntamiento de València ya amplió sus cementerios municipales con un total de 4.903 nichos nuevos, más de 1.800 de los cuales fueron recepcionados en diciembre de 2024 en el Cementerio General, junto con las ampliaciones de los cementerios del Cabanyal, Campanar y Benimàmet. El nuevo contrato marco no es, por tanto, un punto de partida, sino la consolidación de una política de inversión continuada en infraestructuras que la ciudad necesita, aunque pocas veces las vea.