Perder un empleo, recibir un diagnóstico grave o despedirse para siempre de alguien querido son golpes que, con demasiada frecuencia, se afrontan en silencio. El Ayuntamiento de València ha decidido que eso no debería ser así. La Junta de Gobierno Local ha aprobado un convenio de colaboración con la Asociación Viktor E. Frankl para reforzar la atención psicológica y el acompañamiento emocional de autónomos, trabajadores y familias de la ciudad que atraviesen momentos críticos.
Una entidad con más de dos décadas de historia en Valencia
La Asociación Viktor E. Frankl no es una organización reciente ni desconocida en la ciudad. Nació en Valencia en el año 2001 y fue declarada de Utilidad Pública en 2008. Su nombre rinde homenaje al psiquiatra vienés Viktor Frankl, neurólogo y superviviente de cuatro campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, y creador de la logoterapia, una terapia basada en el sentido. Esa filosofía —encontrar propósito incluso en el sufrimiento— impregna toda su actividad.
Integrada por personas vinculadas a distintos ámbitos profesionales —médicos, psicólogos, enfermeros, pedagogos y abogados—, presta asistencia gratuita mediante un servicio de orientación y grupos de ayuda mutua. Atienden el duelo por la pérdida de la salud, por la ruptura de una relación o una pérdida de sentido vital, abarcando un amplio abanico de situaciones que la convierten en una asociación de ayuda y apoyo emocional ante la pérdida en su sentido más amplio.
Los números avalan su impacto. Solo en 2021, la entidad realizó más de 2.000 atenciones personales de apoyo emocional, que incluían grupos de ayuda mutua, acompañamiento individual, voluntariado hospitalario para enfermos y sus familias, y un punto de escucha telefónica. Y la demanda, lejos de decrecer, no ha dejado de crecer. Tras la pandemia y la dana de 2024, la entidad se convirtió en un recurso de primera línea para miles de valencianos desbordados emocionalmente.
Qué cambia con este convenio
El acuerdo, impulsado desde la Concejalía de Sanidad y Consumo, amplía y formaliza una colaboración que ya existía de manera previa entre el consistorio y la asociación. El convenio contempla una aportación municipal anual de 14.500 euros y tiene una vigencia de cuatro años, lo que supone un compromiso total de 58.000 euros destinados a sostener servicios que, de otra forma, dependerían únicamente de donaciones privadas y voluntariado.
Las actuaciones previstas cubren un espectro amplio de necesidades. Entre ellas figuran servicios de escucha y orientación presencial y telefónica, grupos de ayuda mutua en el duelo, apoyo emocional a pacientes con cáncer y sus familiares, espacios de atención específicos para profesionales sanitarios —un colectivo que acumula una carga emocional especialmente alta—, voluntariado hospitalario, y talleres sobre sentido de la vida, salud emocional y gestión de situaciones traumáticas.
"Las administraciones públicas no pueden permanecer ajenas al sufrimiento silencioso de muchas personas que afrontan una pérdida, una enfermedad o situaciones límite en soledad" - José Gosálbez, concejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València
Una política que pone a la persona en el centro
El concejal Gosálbez fue explícito al defender la iniciativa: no se trata solo de destinar recursos, sino de elegir en qué se gastan. "Gobernar también es establecer prioridades. Nosotros preferimos destinar los recursos a proteger la salud, apoyar a las familias y ayudar a trabajadores y autónomos cuando atraviesan momentos especialmente difíciles", señaló el edil, que subrayó que esta es "una política útil, cercana y centrada en los problemas reales de los valencianos".
El perfil de personas a las que va dirigido el convenio es revelador: autónomos que han visto desaparecer su proyecto empresarial, trabajadores que han perdido su empleo, pacientes con enfermedades graves o personas que simplemente han perdido a alguien. Perfiles cotidianos, invisibles en las estadísticas, que raramente encuentran una red de apoyo institucional adaptada a su situación concreta. La propia asociación ha subrayado que "estamos llenando un espacio de apoyo emocional que no se cubre de otras maneras", complementando lo que hacen otras entidades públicas para ayudar a la salud física y emocional de las personas.
En ese contexto, el convenio firmado por el Ayuntamiento de València representa algo más que una transferencia económica. Es el reconocimiento institucional de que el duelo —en todas sus formas— es también un problema de salud pública, y que acompañar a quienes sufren no debería depender únicamente de la suerte de encontrar a alguien que escuche.


