El café de la mañana, el menú del mediodía a precio reducido, la charla entre amigos antes de la clase de taichí. Para miles de jubilados valencianos, los Centros Municipales de Actividades para Personas Mayores (CMAPM) son mucho más que un equipamiento público: son el corazón social del barrio. Y ahora, el Ayuntamiento de València quiere asegurarse de que ese corazón siga latiendo con garantías. La Junta de Gobierno Local ha aprobado este viernes la apertura del procedimiento de adjudicación para contratar la concesión de los servicios de bares, cafeterías y comedores de los 51 CMAPM de la ciudad.
Casi tres millones de euros para garantizar el servicio
La licitación, impulsada por la Delegación de Servicios Sociales y Mayores, contempla un valor estimado del contrato de 2.982.104,57 euros y se divide en dos lotes que se tramitarán mediante procedimiento restringido. La adjudicación no se resolverá al mejor postor en términos puramente económicos: el Ayuntamiento aplicará una pluralidad de criterios orientados a la mejor relación calidad-precio, lo que abre la puerta a valorar aspectos como la calidad de los menús, las condiciones laborales o la sostenibilidad del servicio.
El contrato tendrá una duración inicial de dos años. Su vigencia arrancará el 25 de noviembre de 2026, siempre que la formalización se haya completado antes de esa fecha; en caso contrario, el servicio comenzará al día siguiente de la firma. El acuerdo también prevé la posibilidad de una prórroga de un año adicional, lo que podría extender la concesión hasta finales de 2029.
Una red de 51 centros repartidos por toda la ciudad
Los CMAPM son centros de encuentro, comunicación y esparcimiento, de titularidad municipal, en los que se desarrollan diferentes actividades dirigidas a personas jubiladas y pensionistas mayores de 60 años, vecinas de la ciudad de València. No son residencias ni centros asistenciales: son espacios de vida activa donde el ocio, la cultura y la socialización se mezclan con naturalidad cada día de la semana.
La red cuenta con 51 CMAPM distribuidos por los barrios de la ciudad, con cerca de 42.000 personas asociadas. Una cifra que da idea de la dimensión real de estos equipamientos y del impacto que tiene cualquier decisión que les afecte. La oferta de actividades abarca desde visitas culturales a museos y rutas de interés ambiental, hasta talleres y cursos de pintura, fotografía, teatro, informática y coral, pasando por actividades físicas como gimnasia, yoga y tai chi.
En algunos de los centros también disponen de servicio de comedor, a precios reducidos , un detalle que no es menor: para muchas personas mayores que viven solas, ese menú diario representa no solo nutrición, sino también compañía. La licitación que acaba de aprobarse garantiza precisamente la continuidad de ese servicio en los equipamientos que ya lo ofrecen.
El reto de licitar un servicio con fuerte componente social
Gestionar las cafeterías y comedores de los centros municipales para mayores no es un negocio al uso. La empresa o empresas que resulten adjudicatarias deberán operar en espacios de titularidad pública, con usuarios de perfil vulnerable y bajo criterios de calidad que van más allá del precio. Es, en definitiva, una concesión con un marcado carácter de servicio público.
El procedimiento restringido elegido por el Ayuntamiento implica que no cualquier operador puede presentarse: primero se seleccionará a los candidatos que cumplan determinados requisitos de solvencia y capacidad, y solo entre ellos se resolverá la licitación. Un mecanismo pensado para filtrar la calidad desde el principio, antes incluso de abrir los sobres con las ofertas económicas.
La aprobación de esta licitación llega en un momento en que la población mayor de 60 años gana peso demográfico en Valencia y en toda España. Invertir en los servicios cotidianos de estos centros es, en la práctica, invertir en la calidad de vida de decenas de miles de personas que han construido en torno a ellos parte de su rutina diaria. El café, el menú y la conversación de cada mañana merecen, al menos, la misma atención que cualquier gran infraestructura urbana.


