Casi 16.000 aspirantes a maestro se examinan este fin de semana en Valencia, Alicante y Castellón en unas oposiciones que estrenaron calendario en septiembre

La Comunitat Valenciana celebra el 12 y 19 de septiembre las pruebas para 1.959 plazas de maestro con 15.697 aspirantes y novedades organizativas.

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El sonido de los lápices sobre el papel volverá a resonar este fin de semana en las aulas universitarias de la Comunitat Valenciana. Un total de 15.697 personas aspiran a convertirse en maestros de Educación Infantil y Primaria en el proceso selectivo convocado por la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades, cuya primera prueba escrita arranca este sábado 12 de septiembre y tendrá continuidad el próximo 19. Una convocatoria que, esta vez, llega con cambios de fondo.

Septiembre en lugar de junio: el giro que lo cambia todo

Durante décadas, los aspirantes a la función docente pública han tenido que preparar sus exámenes mientras el curso escolar terminaba a su alrededor: guardias, tutorías y evaluaciones finales competían con las horas de estudio. Esta convocatoria rompe con esa lógica al trasladar las pruebas al mes de septiembre, una decisión adoptada de común acuerdo con las organizaciones sindicales del sector.

El cambio no es menor. Al separar el proceso selectivo del cierre del año escolar, se libera a los docentes que forman parte de los tribunales evaluadores de una carga que, hasta ahora, se acumulaba justo en los meses de junio y julio, los más exigentes del calendario académico. Se trata de un proceso selectivo de acceso por concurso-oposición, perteneciente al Grupo A2, que representa una de las mayores oportunidades de empleo público para docentes en el ámbito autonómico en los últimos años.

El nuevo calendario también facilita que procedimientos clave como la determinación de puestos, las comisiones de servicio o la adjudicación de vacantes queden cerrados antes del inicio del curso, aportando mayor previsión al sistema. Y para los propios opositores, supone algo tan concreto como poder utilizar el verano para estudiar sin la presión añadida del fin de curso.

1.959 plazas, ocho especialidades y ocho de cada diez candidatos en busca de Infantil o Primaria

La oferta de esta convocatoria asciende a 1.959 plazas de ingreso libre, con un 10% reservado para personas con discapacidad. Las plazas se distribuyen entre siete especialidades: 750 corresponden a Educación Primaria, 475 a Educación Infantil, 229 a Pedagogía Terapéutica, 158 a Lengua Extranjera Inglés, 137 a Audición y Lenguaje, 125 a Educación Física y 85 a Música.

Los datos de participación reflejan con claridad dónde se concentra la demanda. Educación Infantil aglutina el mayor número de aspirantes, con 5.229 inscritos, seguida de Educación Primaria con 4.562. Entre ambas especialidades suman casi el 62% del total de participantes, lo que da idea de la competencia que se vivirá en esas aulas de examen. Por provincias, Valencia acoge la parte más numerosa del proceso, con 8.899 aspirantes, frente a los 5.072 de Alicante y los 1.736 de Castellón.

Universidades como escenario y tribunales liberados por primera vez

Una de las novedades más visibles de esta edición es la elección de los espacios. Las universidades valencianas asumen este año el protagonismo como sedes de examen: la Universidad Miguel Hernández en Alicante, la Universitat Jaume I en Castellón, y en Valencia los aularios de la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València y el IES Veles e Vents de Torrent. Infraestructuras de mayor capacidad que las instalaciones escolares habituales, pensadas para absorber el volumen de miles de personas en un mismo día.

En cuanto a la organización interna, se han constituido 72 tribunales en toda la comunidad: 41 en Valencia, 23 en Alicante y 8 en Castellón. Por primera vez en este tipo de convocatoria, todos los miembros de los tribunales estarán liberados de sus funciones docentes durante el desarrollo de las pruebas, una medida destinada a garantizar una mayor dedicación a la evaluación y a homogeneizar los criterios entre los distintos órganos. Sus puestos en los centros serán cubiertos por profesorado interino.

A ello se suma la resolución de los recursos de alzada antes de la adjudicación definitiva de plazas, un mecanismo que refuerza la seguridad jurídica del proceso y evita situaciones que en convocatorias anteriores generaron incertidumbre entre los participantes.

Un paso más hacia la estabilización de las plantillas

Se trata de una de las mayores convocatorias de los últimos años, lo que la convierte en una buena oportunidad para quienes quieren acceder a un puesto estable en educación pública dentro de la Comunitat Valenciana. Detrás de cada uno de los 15.697 aspirantes hay meses, a veces años, de preparación. La mayoría de ellos han compaginado el estudio con trabajos de interinidad o con otras responsabilidades. Para muchos, estas oposiciones no son solo un examen: son la puerta de entrada a una carrera profesional que, de consolidarse, determinará el tipo de educación que recibirán miles de niños y niñas en los próximos años. El reto para la Administración, ahora, es que la maquinaria esté a la altura de quienes se presentan a ella.