No hace falta ser arquitecto para disfrutar de la arquitectura. Esa es, en esencia, la premisa que cada año convierte a Open House Valencia en el festival de arquitectura más importante de la Comunitat Valenciana: un evento que abre puertas que habitualmente permanecen cerradas y que acerca el patrimonio urbano a cualquier persona con curiosidad. Este viernes, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha dado un paso más en ese compromiso al aprobar una subvención de 23.500 euros destinada a la Academia Europea del Paisaje Urbano, entidad organizadora del certamen, para financiar la edición de 2026.
Un festival que convierte la ciudad en un aula abierta
La mecánica de Open House es tan sencilla como poderosa: durante un fin de semana, edificios y espacios singulares de la ciudad abren sus puertas de forma gratuita. Itinerarios guiados, conferencias, talleres y propuestas culturales de carácter multidisciplinar permiten descubrir lugares que, en muchos casos, forman parte de la identidad de València sin que la mayoría de sus habitantes los haya pisado jamás. La edición de 2026 está prevista para los días 23, 24 y 25 de octubre.
El impacto de anteriores ediciones habla por sí solo. El año pasado, el festival contó con la participación de 23.000 personas. Una cifra que refleja un apetito ciudadano real por conocer la ciudad más allá de sus rutas turísticas habituales. La programación de actividades relacionadas con la arquitectura y el patrimonio viajará también este 2026 hasta Xàtiva, Llíria, Cocentaina y Manises, los cuatro Municipios Invitados que repiten participación debido al gran éxito de público cosechado el año pasado.
Para la directora de Open House Valencia, Sara Portela, "es una gran satisfacción contar este año con una Sede Oficial que combina patrimonio y contemporaneidad en un enclave único, en el corazón de la ciudad, junto al antiguo cauce del río."
València, en el mapa mundial de la arquitectura abierta
Open House no es un invento local. Nació en Londres en los años noventa y se ha extendido hasta convertirse en una red internacional presente en más de 60 ciudades de todo el mundo, desde Nueva York hasta Melbourne. La edición valenciana forma parte de Open House Worldwide y, desde que la Academia Europea del Paisaje Urbano la impulsa en 2019, ha ido ganando peso tanto en participación como en reconocimiento. Que València figure en esa red no es un dato menor: sitúa a la ciudad en el mismo circuito que algunas de las capitales de arquitectura más relevantes del planeta.
La sede oficial de esta edición, el Campus Turia de la Universidad Europea de Valencia, es el resultado de una rehabilitación integral del antiguo Asilo de San Juan Bautista, ubicado en la calle Guillem de Castro, llevada a cabo por el arquitecto Ramón Esteve, un proyecto que combina el respeto por el patrimonio histórico con una intervención contemporánea de gran calidad arquitectónica. Un espacio que, en sí mismo, ya es una declaración de intenciones sobre lo que el festival busca mostrar.
Una apuesta municipal con retorno cultural
La subvención aprobada este viernes —23.500 euros en forma de convenio nominativo— no es una cantidad extraordinaria en términos presupuestarios municipales, pero sí tiene un valor simbólico claro: el Ayuntamiento considera que divulgar la arquitectura y la transformación urbana es una cuestión de interés general, no solo un asunto para especialistas. La Academia Europea del Paisaje Urbano lleva desde 2019 organizando el festival en la ciudad, lo que da continuidad y estabilidad a un proyecto que, edición tras edición, ha ido creciendo en alcance y público.
La arquitectura de una ciudad es también su memoria colectiva. Los edificios que habitamos, que cruzamos cada día sin mirarlos, guardan capas de historia, decisiones políticas, crisis sociales y momentos de esplendor. Open House Valencia, con su propuesta de acceso libre y gratuito, hace exactamente eso: devolver esa memoria a quienes la habitan, convirtiendo cada fachada, cada patio interior y cada rincón singular en una oportunidad de entender mejor la ciudad que se pisa a diario.


