Un solar enclavado en pleno corazón histórico de Valencia lleva décadas atrapado en el limbo urbanístico. Ahora, la Junta de Gobierno Local ha dado el paso definitivo: la aprobación de la reparcelación de la Unidad de Ejecución 12 (UE 12) del Plan Especial de Protección y Reforma Interior de Velluters convierte ese terreno pendiente en suelo edificable, con capacidad para once viviendas y un nuevo espacio libre para el barrio.
Un barrio con mucha historia y demasiados vacíos
Velluters no es un barrio cualquiera. Su nombre proviene de los artesanos del "vellut" —el terciopelo—, cuyo gremio se remonta a la Edad Media, y la industria de la seda que allí floreció fue tan importante que dejó huella en monumentos como la Lonja de la Seda o el Colegio del Arte Mayor de la Seda. Sin embargo, esa herencia de esplendor contrasta con décadas de deterioro: a raíz de la riada de 1957 comenzó un progresivo abandono que convirtió el barrio en un área degradada. El PEPRI de Velluters, aprobado en 1991, prescribía la renovación de su zona central de norte a sur debido a la alta deterioración en todos los niveles del barrio, pero muchas de las actuaciones previstas quedaron a medio camino. El resultado, visible todavía hoy, es revelador: en Velluters existen cinco veces más solares sin uso que parques y 2,5 veces más que plazas.
Es en ese contexto donde cobra todo su sentido la decisión aprobada este lunes por el Ayuntamiento de Valencia.
Qué contempla exactamente la reparcelación
El ámbito de actuación ocupa 887,06 metros cuadrados en la manzana delimitada por las calles del Moro Zeit, de les Monges, de la Carda y Bosseria. No es un espacio enorme —equivale aproximadamente a la superficie de tres pistas de pádel—, pero su transformación tiene un impacto real y directo sobre el tejido urbano del barrio.
De esa superficie total, 272,20 m² se destinarán a espacio libre y 338,12 m² a red viaria, es decir, más de dos tercios del ámbito se devolverán a la ciudad en forma de zonas peatonales y viales. La superficie edificable resultante alcanza los 276,73 m² de suelo, con una edificabilidad de 1.106,93 m² de techo, lo que permitirá levantar alrededor de once viviendas nuevas.
La reparcelación tiene su origen en el Programa de Actuación Integrada del ámbito e incluye la urbanización completa de los viales y los espacios libres, así como la conexión e integración con el entorno. Una vez completada esa urbanización, se procederá a edificar los solares resultantes.
Una apuesta por recuperar el centro histórico vivienda a vivienda
"Seguimos desbloqueando solares que llevaban décadas parados en el centro histórico para devolverlos a la ciudad como vivienda y espacio público" - Juan Giner, concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias del Ayuntamiento de València
La declaración del edil resume bien la filosofía que guía esta actuación: no se trata de grandes gestos, sino de ir cosiendo, solar a solar, los vacíos que jalonan el casco antiguo. Ciutat Vella sufrió durante el siglo XX un paulatino declive demográfico y de conservación, y a partir de finales de los años noventa se pusieron en marcha planes de rehabilitación como el Plan RIVA y los planes PEPRI para revitalizar viviendas, monumentos y espacios públicos. Décadas después, algunas de las unidades de ejecución previstas en aquellos planes siguen sin desarrollarse.
La UE 12 no es un caso aislado dentro de esa estrategia. El Ayuntamiento trabaja en paralelo en otras unidades de ejecución del planeamiento de protección de Ciutat Vella: la UE 2 de Seu-Xerea y la UE 22 del Carme se encuentran también en tramitación, lo que apunta a una voluntad de acelerar un proceso que, en algunos puntos del distrito, lleva en marcha —sobre el papel— desde hace más de treinta años.
Once viviendas en menos de 900 metros cuadrados puede parecer una cifra modesta frente a las necesidades de una ciudad como Valencia. Pero en un barrio donde los solares vacíos superan en número a los parques, cada metro cuadrado recuperado cuenta. Y quizá lo más relevante no sea cuántas viviendas se construirán, sino el mensaje que lanza: que el centro histórico de Valencia, con toda su carga de historia y abandono, sigue siendo territorio disputable y transformable, calle a calle, manzana a manzana.


