Hace exactamente 319 años, el 29 de junio de 1707, el rey Felipe V firmaba el Decreto de Nueva Planta y suprimía de un plumazo los fueros valencianos. Quedaron abolidos los fueros e instituciones propias del Reino de Valencia, nacido en 1238, y el territorio se regiría a partir de entonces por las leyes de Castilla. Tres siglos y casi dos décadas después, ese agravio histórico sigue sin repararse del todo. Y Valencia lo recuerda, con nombres y apellidos, en un acto institucional que ha reunido a juristas, historiadores y representantes políticos bajo un mismo techo —y una misma exigencia.
Un acto para no olvidar
La Diputació de València y la Associació de Juristes Valencians han organizado el primer acto institucional dedicado a conmemorar la derogación de los fueros valencianos, celebrado en el patio del Palau dels Scala, sede de la corporación provincial. La vicepresidenta primera de la Diputació, Natàlia Enguix, ejerció de anfitriona de un encuentro que concluyó con un mensaje inequívoco: el llamamiento firme a la Mesa de Les Corts para que constituya la delegación que debe ir a Madrid a defender la recuperación definitiva del derecho civil valenciano.
"No estamos reclamando un privilegio, sino un derecho constitucional legítimo que requiere de una reforma enmarcada en el principio de igualdad de todos los territorios que forman España." - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València
Enguix subrayó que pocas reivindicaciones gozan de un consenso tan amplio en la sociedad valenciana como esta, y puso el foco en la comparación inevitable: otras comunidades históricas aplican con normalidad su derecho foral en materias civiles. La pregunta flota en el aire: ¿por qué Valencia no?
319 años de una "larga carrera"
El presidente de Juristes Valencians, José Ramón Chirivella, recordó que la reivindicación cobra una dimensión especial este año, en el que se conmemora el 750 aniversario de la muerte de Jaume I. Los fueros valencianos habían sido promulgados precisamente por Jaume I en 1238, poco después de la conquista de la ciudad de Valencia. Durante 469 años, aquellos fueros fueron el nervio de la vida política valenciana.
"Llevamos una larga carrera de 319 años reclamando que nos devuelvan lo que es nuestro, que no es otra cosa que mantener el alma valenciana." - José Ramón Chirivella, presidente de Juristes Valencians
Chirivella agradeció a la Diputació que, en el actual contexto político, haya tenido la iniciativa de rescatar esta fecha del calendario de la memoria colectiva. También recordó que el Congreso de los Diputados ya remitió una carta a Les Corts para que se pronunciara sobre la reforma constitucional necesaria para recuperar el derecho foral valenciano. La no devolución de los fueros valencianos con carácter general ha constituido históricamente la causa principal de que la Comunitat Autònoma valenciana gozara de competencias legislativas más limitadas en el ámbito civil, a diferencia de otros territorios de la antigua Corona de Aragón. La pelota, por tanto, está en el tejado de Les Corts.
El derecho foral y la vida cotidiana
Puede que el concepto de "derecho civil foral" suene abstracto, pero sus efectos son bien concretos. La profesora de Historia del Derecho de la Universitat, Mª Pilar Hernando, explicó en el acto que lo que se defiende ante el Estado es la capacidad de las instituciones valencianas de aplicar el derecho propio en materias como las relaciones familiares, las sucesiones y las uniones de hecho. Es decir, aspectos que afectan directamente a cómo se hereda, cómo se dividen los bienes en una pareja o cómo se reconocen legalmente ciertas convivencias. Cabe recordar que los Decretos de Nueva Planta promulgados entre 1707 y 1716 abolieron las leyes e instituciones de los territorios de la Corona de Aragón, mientras que otros territorios como Aragón, Mallorca y Cataluña vieron parcial o totalmente restituidos sus derechos forales con el tiempo. Valencia, no.
Hernando subrayó que es "normal que distintas generaciones hayan coincidido en reclamar la recuperación de la identidad propia", lo que convierte esta demanda en algo más que política: es una cuestión de continuidad histórica.
Más allá del derecho foral: las otras deudas pendientes de Les Corts
Enguix aprovechó el acto para poner sobre la mesa otra asignatura pendiente del parlamento autonómico: la rebaja del umbral electoral del 5% al 3%. Lo hizo con un argumento directo —la barrera actual es "una anomalía democrática que premia a los partidos tradicionales y castiga a las formaciones municipalistas"— y con un dato que evidencia el bloqueo: la Diputació presentó 11.000 firmas ciudadanas respaldando esa reforma y, según Enguix, todavía no ha habido respuesta institucional. Dos reivindicaciones, un mismo diagnóstico: la parálisis de Les Corts.
La vicepresidenta apeló también al ejemplo del Parlament Balear, que logró que Formentera obtuviera un escaño en el Senado, como prueba de que cuando hay voluntad política, los cambios son posibles. Para Valencia, el reto es transformar años de consenso social en una iniciativa política real. Trescientos diecinueve años de espera parecen argumento suficiente.

