Valencia da luz verde a 22 pisos de alquiler protegido en la Malva-rosa, en un solar degradado que conectará el Cabanyal con los Tarongers

El Ayuntamiento concede la licencia de obras para 22 viviendas de protección pública en la calle Enginyer Fausto Elio, en Valencia.

 - Actualizado a 28/10/2026 11:29

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Un solar en situación de abandono en el corazón marítimo de Valencia se convertirá en viviendas asequibles. El Ayuntamiento de València ha concedido la licencia de obras para construir una promoción de 22 viviendas de protección pública en la calle Enginyer Fausto Elio, junto a la avenida dels Tarongers, en un enclave que durante años ha permanecido al margen del desarrollo urbano que sí ha vivido su entorno.

Un puente entre dos barrios con identidad propia

La nueva promoción se ubica en la manzana denominada M5, un punto estratégico que actúa como bisagra entre los barrios de la Malva-rosa y el Cabanyal, dos de los barrios marítimos más emblemáticos de la ciudad, con historias propias, comunidades arraigadas y, también, una presión creciente sobre el mercado del alquiler. No es casualidad que precisamente aquí se impulse vivienda protegida: la zona litoral de Valencia acumula desde hace años una demanda de alquiler asequible que el mercado libre difícilmente puede satisfacer.

La promoción autorizada se enmarca dentro del PAI (Programa de Actuación Integrada) Fausto Elio, un reducido ámbito de suelo urbano con una superficie de 12.742 metros cuadrados que presenta actualmente una situación de abandono. La licencia concedida ahora supone el paso decisivo para que ese suelo improductivo empiece a transformarse en ciudad real.

Qué se va a construir y cómo se distribuye el suelo

De los 12.742 metros cuadrados totales del PAI, 3.378 metros cuadrados de techo se reservan íntegramente a vivienda protegida en régimen de alquiler, mientras que otros 1.752 metros cuadrados de techo se destinan a vivienda libre. Esta distribución refleja una apuesta clara por el acceso asequible a la vivienda frente a la especulación, en un momento en que la tensión del mercado inmobiliario en barrios costeros como el Cabanyal es una realidad cotidiana para sus vecinos.

El proyecto no se limita a levantar bloques residenciales. El planeamiento contempla también la implantación de usos terciarios, especialmente comerciales, en esta zona lindante entre la Malva-rosa y el Cabanyal. La idea es que el nuevo desarrollo no sea una isla, sino que genere actividad y servicios para quienes ya viven allí.

Más ciudad, más conexión

Uno de los aspectos más relevantes de la operación es su impacto sobre la trama urbana. La urbanización implicará la ampliación de la calle del Doctor Álvaro López, que se conectará directamente con la avenida de Tarongers. Una mejora aparentemente técnica que, en la práctica, significa coser dos realidades urbanas que hasta ahora han permanecido algo desconectadas.

Además de las nuevas viviendas, el PAI contempla la creación de un parque de 1.840 metros cuadrados, que brindará un espacio recreativo y de esparcimiento para los vecinos. En un tejido urbano denso como el de los barrios marítimos, ese verde público tiene más valor del que las cifras sugieren a primera vista.

La concesión de esta licencia de obras llega meses después de que la Comisión de Urbanismo aprobara el programa de actuación, y representa la materialización de un proceso que el concejal de Urbanismo, Juan Giner, describió como una oportunidad para poner en valor un ámbito degradado, aumentar el parque de vivienda pública y privada, y mejorar la integración entre los barrios de la Malva-rosa y el Cabanyal. Ahora, con la licencia en mano, solo queda que las excavadoras conviertan ese propósito en ladrillo, cemento y, sobre todo, en hogares a precio asequible para quienes los necesitan.