València convierte sus podios en un homenaje a la tradición: medallas con diseños del siglo XVIII y la dolçaina como banda sonora en los Gay Games XII

La cuarta jornada de los Gay Games València 2026 llega con las primeras entregas de medallas 'falleras' y casi 30 deportes simultáneos por toda la ciudad.

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No es habitual que una medalla deportiva cuente una historia de siglos. Pero en los XII Gay Games de València, las que suben al podio llevan cosida la historia de la indumentaria valenciana desde el siglo XVIII. Este miércoles, 1 de julio, la ciudad celebra su cuarta jornada de competición y, con ella, las primeras ceremonias de entrega de premios de unos juegos que han convertido la identidad local en protagonista tanto dentro como fuera del campo.

Medallas con alma fallera

Las medallas no son un detalle menor. Realizadas por 1700 Indumentaria Valenciana, sus cintas han sido tejidas en un telar de Jacquard —tecnología del siglo XIX que, curiosamente, es considerada un antecedente directo de la informática moderna por su sistema de tarjetas perforadas—. Los tres diseños que distinguen el oro, la plata y el bronce incorporan doce colores de trama sobre fondo dorado, todos ellos inspirados en espolines originales del siglo XVIII y XIX. Un guiño textil que transforma cada galardón en una pieza de artesanía con arraigo.

Pero la distinción no acaba en el tejido. La Colla de Tabal i Dolçaina de la Junta Central Fallera acompaña las ceremonias de entrega con interpretaciones de piezas tradicionales valencianas, convirtiendo cada podio en un pequeño acto de patrimonio musical compartido con los más de 10.200 atletas llegados de 81 países. Para muchos de ellos, será la primera vez que escuchen en directo el sonido inconfundible de la dolçaina.

Una seña de identidad que arrancó en la apertura

Este vínculo entre los juegos y la cultura valenciana no nació hoy. Ya en la ceremonia de apertura, celebrada el pasado 27 de junio en el estadio Ciutat de València ante más de 13.500 personas, grupos de folklore y danza valenciana acompañaron el desfile de delegaciones internacionales. La dolçaina protagonizó también el minuto de silencio en homenaje a las víctimas del terremoto en Venezuela, y el Grup de Danses de Guadassuar compartió escenario con la drag queen Choriza May.

La coherencia de ese hilo conductor es llamativa: en unos juegos nacidos en 1982 en San Francisco como una respuesta a la marginación de las personas LGBT en el deporte , la edición valenciana ha apostado por anclar el evento en la cultura del lugar que lo acoge. No como decorado, sino como parte sustancial del programa.

Casi 30 deportes en simultáneo por toda la ciudad

Más allá del simbolismo de los podios, el miércoles es, ante todo, un día de competición intensa. Casi una treintena de disciplinas deportivas se disputan de forma simultánea en instalaciones municipales y espacios repartidos por toda la ciudad y su área metropolitana. La natación ocupa el Parc de l'Oest; el cross training, Vara de Quart; el hockey, La Carrasca y Tarongers; y el voleibol se desdobla en cuatro polideportivos: El Cabanyal, La Malva-rosa, Nou Moles y Benicalap.

La jornada suma también waterpolo, squash, pádel, bolos, baloncesto en la Universitat Politècnica de València, sófbol en el Jardín del Túria, vóley playa en La Malva-rosa, esgrima en Benimaclet, ajedrez, artes marciales, tenis de mesa, bádminton y vela y dragon boat en La Marina de València. Como novedades del día, destacan el cheerleading en la Alquería del Basket y el baile deportivo en el Polideportivo de la Font de Sant Lluís.

La escala del evento resulta difícil de visualizar sin perspectiva. Las ediciones anteriores, celebradas en Guadalajara y Hong Kong, reunieron a poco más de 2.600 y 2.400 participantes respectivamente, mientras que València acoge a más de 10.200 deportistas de 81 países. Una diferencia que no es marginal: es un cambio de dimensión.

Cultura, memoria y accesibilidad

La agenda cultural del miércoles es igualmente densa. Los Pop-up Concerts de coros arrancan en el entorno del Mercat Central y la plaza de la Mare de Déu, llevando la música coral a los espacios más cotidianos de la ciudad. En el Meeting Point del Tramo III de los Jardines del Túria se celebra la charla 'Rethinking Accessibility in Sport', dentro del ciclo Charlas Orgullosas, una sesión que pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿es el deporte realmente accesible para todos?

Por la tarde, el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) acoge The Memorial Moment, un acto de recuerdo y homenaje a las personas del colectivo LGTBIQ+ que ya no están. Un momento de pausa en medio de la celebración que recuerda por qué estos juegos existen. El Centro Cultural Nave 3 Ribes, por su parte, mantiene la programación del festival de cine Pride in Motion.

El broche de fuego, el 4 de julio

Quedan tres días para el cierre. La Pirotecnia Vulcano, que ya coronó la ceremonia inaugural, volverá a encargarse del espectáculo final: no sería València si no hubiera un despliegue pirotécnico, algo que esta ciudad hace increíblemente bien. El próximo 4 de julio, el espectáculo de fuegos artificiales se lanzará desde la Plaza de la Afición del València Basket, en La Fonteta, poniendo el punto final a una edición que ha conseguido algo poco común: que cada medalla entregada, antes de llegar al cuello de un atleta, ya llevara encima cuatro siglos de historia.