Cuando el actual equipo de gobierno llegó al Ayuntamiento de València, el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD) de la ciudad dormía en un cajón: apenas había ejecutado el 1% de su presupuesto. Hoy, ese mismo plan ha cerrado con un 99,01% de absorción de los 7,5 millones de euros en fondos europeos asignados. No es solo un récord administrativo. Es la historia de cómo una ciudad puede transformar sus museos, sus parques, sus polideportivos y sus rutas culturales en poco más de dos años, cuando hay voluntad y coordinación para hacerlo.
Del bloqueo a la ejecución casi total
Los fondos llegaron a València bajo el paraguas de los Next Generation EU, el mayor programa de recuperación económica lanzado por la Unión Europea tras la pandemia, encuadrado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España. El plan, dotado globalmente con 3.400 millones de euros, fue diseñado para impulsar la modernización y competitividad del sector turístico español. A València le correspondieron 7,5 millones destinados específicamente a digitalización, accesibilidad universal, patrimonio y eficiencia energética.
El reto era mayúsculo: todos los PSTD de los Planes de Sostenibilidad Turística tenían como plazo de ejecución hasta junio de 2026 , un margen que en el contexto de la gestión pública española resultaba especialmente exigente. La experiencia acumulada en otros municipios revelaba una brecha significativa en la capacidad de gestión a nivel local, especialmente en entidades de menor tamaño. Los fondos no ejecutados deben ser devueltos a la UE , lo que convertía cada proyecto en una carrera contrarreloj.
La coordinación entre los servicios municipales, el OAM Fundación Deportiva Municipal, la Fundación Visit València y el Palau de Congressos de València fue clave para revertir la situación. El resultado habla por sí solo: de prácticamente cero a casi la ejecución completa antes del cierre del plazo el 30 de junio de 2026.
"Cuando llegamos al gobierno municipal nos encontramos con que este plan estaba paralizado y apenas al 1% de ejecución. Haber logrado darle la vuelta a esta situación en tiempo récord y alcanzar el 99% de absorción de los fondos demuestra nuestra capacidad de trabajo, rigor y eficacia en la gestión para no dejar perder ni un solo euro que beneficie a València" - Paula Llobet, concejala delegada de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
Museos más inteligentes y una ruta milenaria en el móvil
Una parte sustancial de la inversión se ha dirigido a modernizar la experiencia cultural de la ciudad. Se ha optimizado el sistema de gestión y venta de entradas en los espacios municipales y se han incorporado herramientas de navegación en 3D preparadas para su visualización mediante gafas de realidad virtual. La tecnología, hasta ahora reservada al entretenimiento, aterriza así en los museos de la ciudad.
Pero quizás la apuesta más singular sea la que conecta lo más antiguo con lo más nuevo: una aplicación móvil dedicada a la ruta urbana del Santo Cáliz, pensada para los peregrinos y curiosos que se acercan a la ciudad en el marco del III Año Jubilar. La 'app' se complementa con nueva señalética física en los puntos de interés del recorrido, trazando un puente digital entre el patrimonio histórico y el turista contemporáneo.
Accesibilidad real, no solo en el papel
El plan ha incluido la implantación del sistema inteligente de señalética digital Navilens en los principales recursos turísticos y culturales de la ciudad. Este sistema, desarrollado originalmente en España y ya presente en aeropuertos y museos de varios países, permite que personas con discapacidad visual se orienten de forma autónoma mediante el escaneo de códigos visuales con el móvil. Su desembarco en el tejido turístico valentino supone un salto real hacia la accesibilidad universal.
A ello se suma la instalación de una nueva oficina modular de información turística en la playa, un recurso más cercano y accesible para el visitante que llega al litoral.
Sombra en los polideportivos y luz en el Turia
No toda la inversión europea se ha destinado a lo digital o lo patrimonial. Algunos de los cambios más palpables para los valencianos de a pie tienen que ver con el espacio que habitan cada día. El circuito de running de 5 kilómetros del Jardín del Turia ha recibido una renovación integral de su iluminación y señalética, mejorando tanto la seguridad como la experiencia de los miles de deportistas que lo recorren semana tras semana.
En los polideportivos municipales, la apuesta ha sido igualmente pragmática: la instalación de estructuras de sombra para proteger a los usuarios del calor extremo, una medida de adaptación climática que en los veranos mediterráneos de los últimos años se ha vuelto imprescindible. Y el Palau de Congressos ha ejecutado obras de eficiencia energética que refuerzan su posicionamiento como sede de grandes eventos sostenibles a escala internacional.
"Hemos demostrado una altísima capacidad institucional para absorber y ejecutar la inversión europea de manera ágil y rigurosa. Lograr pasar del 1% al 99% de ejecución no es solo un éxito administrativo, es la demostración de que sabemos gestionar y convertir los fondos en proyectos reales y sostenibles que impulsan València como un destino de vanguardia" - Paula Llobet, concejala delegada de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
En un contexto en el que España figura como líder en ejecución ante la UE, pero internamente la ejecución material va rezagada, lo que se traduce en menor impacto del esperado a ojos de ciudadanos y empresas , el caso de València ofrece una lectura distinta: la de una ciudad que tomó un plan casi abandonado y lo convirtió en sombra sobre un polideportivo, en una app para peregrinos, en luz sobre un sendero del Turia. Quizás la verdadera medida del éxito de los fondos europeos no esté en los porcentajes de ejecución, sino en si esas mejoras se sienten cuando uno sale a correr una mañana de julio.


