Tres campos deportivos de Valencia van a estrenar césped. La Junta de Gobierno Local ha adjudicado los contratos para el suministro e instalación de césped artificial en el campo de rugby y el campo de fútbol del Polideportivo de Quatre Carreres, así como en el campo de fútbol de Orriols. El coste total de los tres contratos asciende a 755.040 euros, IVA incluido, y los trabajos deberán completarse en un plazo de entre tres y cuatro meses.
Pavimentos agotados tras más de una década de uso
El dato que explica esta actuación es sencillo pero revelador: los tres campos llevan sin renovar su césped desde 2011 —en el caso de los dos de Quatre Carreres— y desde 2015 en el de Orriols. Son, respectivamente, catorce y diez años de partidos, entrenamientos, lluvia y sol sobre las mismas fibras sintéticas. No es poco. En instalaciones deportivas como campos de fútbol, el césped artificial puede tener una duración de entre 8 y 10 años , lo que significa que los pavimentos de Quatre Carreres llevan varios años funcionando más allá de su vida útil recomendada. Cualquier deportista que haya pisado esas superficies en los últimos tiempos habrá notado la diferencia.
El campo de rugby del Polideportivo de Quatre Carreres es el más costoso de los tres. Con unas dimensiones de 139 x 74 metros —una superficie considerable, equivalente a casi dos campos de baloncesto en longitud—, su renovación ha sido adjudicada a la empresa Obras y Pavimentos Especiales S.A. por 389.620 euros, IVA incluido. Es, con diferencia, la partida más importante del conjunto de esta inversión.
Dos campos de fútbol, una misma empresa adjudicataria
Los otros dos contratos han recaído en la empresa Realturf Systems S.L., que se ocupará tanto del campo de fútbol de Quatre Carreres como del de Orriols. El primero, de 109 x 67 metros, tendrá un coste de 179.080 euros, IVA incluido. El segundo, en el barrio de Orriols, mide 104 x 65 metros y su renovación se ha adjudicado por 186.340 euros, también IVA incluido. Ambos campos comparten la misma necesidad urgente: un pavimento que ha agotado su vida útil y que ya no ofrece las condiciones óptimas ni para el juego ni, sobre todo, para la seguridad de quienes lo practican.
La elección de una única empresa para los dos campos de fútbol no es un detalle menor. Concentrar ambas obras en el mismo adjudicatario puede facilitar la coordinación de los trabajos y, potencialmente, reducir los tiempos de ejecución, aunque cada contrato mantiene su propio plazo independiente.
Una ciudad pionera en césped artificial que ahora renueva su legado
Hay un dato histórico que conviene no perder de vista: Valencia instaló su primer campo de césped artificial en 1991. Más de tres décadas de tradición en superficies sintéticas hacen de la ciudad una referencia en este tipo de infraestructura deportiva. Precisamente por eso, el municipio ha desarrollado una política de sustitución paulatina y continua de los pavimentos de todos los recintos deportivos con césped artificial que han llegado al final de su vida útil.
No se trata, pues, de una actuación puntual ni de una respuesta a una emergencia, sino de un programa sistemático de mantenimiento del patrimonio deportivo de la ciudad. Un campo de fútbol de césped artificial bien diseñado, instalado y mantenido debería durar de ocho a diez años en buenas condiciones , pero la realidad de los equipamientos públicos —con presupuestos limitados y calendarios de uso intensivo— a menudo obliga a estirar esos plazos más de lo recomendable. La renovación de estos tres campos es, en ese sentido, una deuda saldada con los deportistas valencianos que los frecuentan cada semana.


