Hay niños y niñas en Valencia que, cada mañana, no llegan al colegio. No porque estén enfermos, sino porque nadie se asegura de que crucen esa puerta. Para ellos existe un programa municipal que acaba de renovarse: la Junta de Gobierno Local de València ha adjudicado el contrato del Programa de Prevención, Detección y Tratamiento del Absentismo Escolar por 640.566 euros, con una vigencia de dos años lectivos —los cursos 2026/2027 y 2027/2028— y la posibilidad de prorrogarse por dos anualidades adicionales.
Una apuesta continua por el derecho a la educación
El contrato ha sido adjudicado a Siena Educación SA, la misma empresa que ya gestionaba el programa, lo que garantiza la continuidad de un modelo que el Ayuntamiento de València lleva años consolidando. El portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, fue el encargado de anunciar el acuerdo y de subrayar el objetivo central de la iniciativa: garantizar la escolarización plena y la asistencia regular a clases de todos los menores de entre 6 y 16 años empadronados en la ciudad.
No es un reto menor. El departamento de Educación del Ayuntamiento de València cuantificó un total de 350 casos de ausencia a la escuela en un solo mes, lo que ilustra la dimensión real del problema. Y el absentismo no es una anécdota: el fracaso y el abandono escolar temprano centran gran parte de los debates de la política educativa, dada su destacada incidencia en las trayectorias futuras del alumnado.
"Se trata de una herramienta dirigida a lograr que la infancia pueda ejercer su derecho a la educación, como mejor estrategia para luchar contra la desigualdad presente y futura" - Juan Carlos Caballero, portavoz municipal del Ayuntamiento de València
Tres ejes para no dejar a nadie atrás
El programa no funciona como un simple registro de ausencias. Su metodología se articula en torno a tres ejes que van de lo preventivo a lo correctivo. El primero es la prevención: identificar situaciones de riesgo antes de que el menor empiece a faltar, promoviendo la asistencia regular y diseñando adaptaciones socioeducativas tempranas adaptadas a cada caso. El segundo es la intervención: cuando se detectan faltas injustificadas, se activa un protocolo coordinado por la Comisión Municipal de Absentismo, que trabaja de forma conjunta con los centros educativos, las familias y los servicios sociales municipales. El tercero es el seguimiento y tratamiento: un monitoreo exhaustivo de la asistencia para reconducir la situación y asegurar la integración escolar de los menores.
En la práctica, esto se traduce en un equipo de educadores sociales y técnicos de integración social que trabajan sobre el terreno, en los propios centros, supervisados por los técnicos municipales. El programa cubre tanto colegios públicos como privados concertados de Educación Primaria y Secundaria.
Un problema con raíces profundas
El contexto importa. La tasa de abandono escolar en España continúa siendo una de las más altas de la Unión Europea, que para el año 2030 ha establecido el objetivo de fijar esta cifra en el 9%. En la Comunitat Valenciana, el desafío es especialmente acuciante: la Comunitat Valenciana es una de las autonomías que presentan mayor porcentaje de abandono educativo temprano en todo el país.
El absentismo tiene una relevancia directa en las actuaciones del sistema judicial de protección del menor, y la investigación académica advierte de que su judicialización solo puede llevar a un castigo penal a los progenitores, con escasa incidencia positiva para los menores, por lo que se hace necesario implementar más y mejores intervenciones socio-educativas tempranas. Es precisamente ese enfoque el que defiende el programa municipal de València: actuar antes de que el problema llegue a los tribunales.
La renovación de este contrato por 640.566 euros no es solo una partida presupuestaria más en los libros del Ayuntamiento. Es la apuesta por la idea de que cada mañana, cada menor, debería poder estar donde le corresponde: en un aula. Porque un niño que deja de ir al colegio hoy tiene muchas más probabilidades de quedarse al margen mañana, y eso es una deuda que la ciudad entera termina pagando.

