El Paseo de la Alameda de València, uno de los ejes urbanos más transitados de la ciudad, está a punto de transformar uno de sus tramos más problemáticos. La Junta de Govern Local aprobó este viernes el proyecto para reubicar en la calzada el carril bici del Paseo de la Alameda —conocido también como l'Albereda— en el tramo comprendido entre el puente del Regne y el puente de Montolivet, en el barrio de Penya-Roja, perteneciente al distrito de Camins al Grau. El proyecto tiene un coste total de 476.778,34 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de tres meses.
Un carril bici incómodo con los días contados
El tramo afectado mide 450 metros de longitud y aloja actualmente un carril bici de apenas 2 metros de anchura que discurre por la acera sur, pegado a los alcorques de los árboles. La convivencia forzada entre ciclistas y viandantes en ese espacio tan estrecho ha generado durante años fricciones cotidianas: un ciclista que adelanta a otro rozando un árbol, un peatón que se cruza de improviso, una silla de paseo que ocupa medio carril. No es una situación excepcional en la ciudad, pero sí una que el Servicio de Movilidad ha considerado que ya no tiene justificación técnica ni de seguridad.
La actuación responde a una medida recogida en el Plan Director de la Bicicleta de València, el documento estratégico que fija la hoja de ruta ciclista de la ciudad para los próximos años y que contempla múltiples aspectos relacionados con la mejora y fomento del uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible: red ciclable, intermodalidad, señalización, aparcamiento y seguridad, entre otros.
Un carril más ancho, más seguro y bidireccional
El nuevo diseño llevará el carril bici a la calzada, donde contará con 2,50 metros de anchura —medio metro más que el actual— y será bidireccional y segregado del tráfico rodado. Para lograrlo, el estacionamiento en batería existente pasará a estacionamiento en cordón, lo que permite situar el nuevo itinerario ciclista entre la acera y las plazas de aparcamiento. Una solución que, lejos de eliminar espacio, lo redistribuye con más lógica: los ciclistas ganan seguridad y los peatones recuperan la totalidad de la acera.
Habrá, no obstante, dos excepciones al nuevo trazado en calzada. El carril se mantendrá sobre la acera en la intersección con el puente de Montolivet y a su paso por detrás de la parada de la EMT València, donde la geometría del espacio no permite otra solución. Son los puntos donde la reforma tendrá que convivir con las restricciones físicas del entorno.
Más que un carril bici: mejoras para todos
El proyecto va más allá de la infraestructura ciclista. Se aprovechará la actuación para introducir mejoras para la accesibilidad peatonal , lo que incluye el traslado de elementos de mobiliario urbano a zonas de menor afección, la adecuación del paso de peatones cercano a la intersección con el puente de Montolivet, el arreglo de rigolas y pavimentación deteriorada, y la adaptación de toda la intervención a la Orden TMA/851/2021 de accesibilidad. No es un detalle menor: la normativa obliga a garantizar itinerarios accesibles para personas con movilidad reducida, algo que el estado actual del tramo no cumplía con suficiente rigor.
València cuenta con una red de carril bici de más de 160 km que recorre toda la ciudad, y en los últimos años se han incrementado enormemente los kilómetros de infraestructura ciclista. Esta reforma del tramo de l'Albereda es un eslabón más de esa cadena, pero también un síntoma de la madurez que alcanza la política ciclista municipal: ya no se trata solo de construir kilómetros nuevos, sino de corregir los que se hicieron con los estándares de otra época. Bajar el carril bici de la acera a la calzada es, en cierta forma, reconocer que la ciudad ha aprendido de sus propios errores. Tres meses de obras y un tramo del Paseo de la Alameda cambiará para siempre la forma en que ciclistas y peatones se reparten uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad.


