Una semana con la CV-425 cortada al tráfico y, por el momento, la obra avanza. La Diputació de València ha completado los primeros cinco días del corte temporal de la carretera que une Buñol y Alborache sin incidencias relevantes y con los trabajos dentro del calendario previsto. Un resultado que, dado el alcance de la intervención, no era en absoluto garantizado: esta es la fase más compleja de una transformación que moviliza una inversión cercana a los ocho millones de euros y que pretende modernizar de arriba abajo una de las vías más transitadas de la Hoya de Buñol.
Tres frentes abiertos, todos en marcha
El corte no es un capricho técnico. La interrupción del tráfico estaba prevista desde el inicio de las obras porque en algunas zonas de trabajo la carretera desaparece literalmente para sustituirla por nuevas soluciones constructivas. Son actuaciones imposibles de ejecutar con vehículos circulando. Durante esta primera semana, los equipos han trabajado simultáneamente en tres grandes frentes.
El punto de mayor complejidad técnica se concentra en el entorno del Mico y del barranco del Conde. Allí ya se han colocado los marcos del nuevo paso inferior, se ha realizado el relleno del trasdós y se ha ejecutado la losa de apoyo sobre los marcos y sobre el pontón existente. Este nuevo paso inferior mejorará la conexión de la urbanización Fuente del Mico con el futuro itinerario ciclopeatonal, para lo que fue necesario demoler parte de la calzada e instalar grandes marcos estructurales. En este mismo ámbito se ampliará además el actual pontón del barranco del Conde y se instalará una nueva pasarela metálica que salvará un desnivel de más de siete metros.
En el puente sobre el río Juanes, la ampliación prevista está ya preparada para recibir la zahorra, lo que supone que este tajo avanza incluso por delante de la planificación inicial. Esta intervención es necesaria para adaptar la infraestructura a la nueva configuración de la carretera. Y en el tramo entre el puente del río Buñol y la papelera del Turche, donde se corregirá un cambio de rasante que actualmente limita gravemente la visibilidad para los vehículos que se incorporan desde caminos y accesos laterales —uno de los puntos más sensibles del trazado desde el punto de vista de la seguridad vial—, la intervención permitirá eliminar una situación de riesgo que se arrastra desde hace años. Mientras duran los trabajos, los vehículos circulan por un desvío paralelo habilitado a través de lo que será el futuro carril bici, regulado con semáforos.
Jornadas maratonianas y noches de obra
Para completar esta fase en el menor tiempo posible, el ritmo de trabajo no sigue el horario convencional. La Diputació ha previsto jornadas intensivas entre las siete de la mañana y las diez de la noche, incluyendo los sábados, para aprovechar prácticamente todas las horas de luz disponibles. Durante la primera semana se han realizado además dos noches de trabajo, una modalidad que se mantendrá con otras dos noches adicionales en los próximos días. El objetivo es claro: concentrar el esfuerzo, minimizar el tiempo de afección y cumplir el plazo de tres semanas.
Un hito marcado en rojo en el calendario es la llegada de la pasarela metálica, prevista para finales de la próxima semana si no se producen imprevistos. La estructura, ya fabricada, será colocada mediante grúas de gran tonelaje que deberán operar directamente sobre la plataforma de la carretera. No es una operación menor.
El dispositivo de movilidad, sometido a prueba
El corte de una vía por la que transitan diariamente unos 7.000 vehículos y que es fundamental para el transporte escolar y de mercancías hacia municipios como Macastre, Alborache, Yátova y Millares exigía un plan de movilidad robusto. Durante las últimas semanas se habían acondicionado los itinerarios alternativos mediante actuaciones de mejora y ensanche de la plataforma, incorporando cunetas de seguridad que facilitan el cruce de vehículos en aquellos puntos con mayores dificultades.
Hay también una decisión que habla de la sensibilidad con la que se ha gestionado el proceso: el inicio del corte se aplazó hasta el 21 de junio con el fin de evitar afecciones al transporte escolar. Un detalle que no pasa desapercibido en una comarca donde muchos niños dependen de esa carretera para llegar a clase.
"La responsabilidad de los vecinos, trabajadores, empresas y conductores que están utilizando las vías alternativas y atendiendo las indicaciones del dispositivo habilitado está siendo clave para que la movilidad funcione de forma ordenada." - Reme Mazzolari, vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras de la Diputació de València
Una obra con ambición más allá del asfalto
Las obras permitirán transformar por completo la CV-425, que pasará a disponer de una plataforma más amplia, arcenes de un metro de anchura y sistemas de contención adaptados a la normativa vigente, mejorando las condiciones de circulación para vehículos, ciclistas y peatones y reforzando la seguridad vial en todo el corredor. Pero el proyecto va más allá de lo puramente viario. La Diputació compensará las cerca de 4.000 toneladas de CO₂ asociadas a la ejecución de las obras mediante tratamientos silvícolas sobre unas 60 hectáreas de monte próximas a urbanizaciones, lo que reforzará también la protección frente a incendios forestales en zonas habitadas.
"Estamos en la fase más incómoda, pero también en la más decisiva de una actuación que va a transformar la CV-425. El esfuerzo de estas semanas permitirá dejar una carretera más segura, más ancha, con mejores condiciones de visibilidad y preparada para las necesidades de movilidad de las próximas décadas" - Reme Mazzolari, vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras de la Diputació de València
Quedan aún dos semanas de corte por delante, y con ellas los momentos más exigentes: el ferrallado y hormigonado del tablero, la ejecución de los zunchos para las nuevas barreras de seguridad y, sobre todo, la llegada de esa pasarela metálica que simbolizará, literalmente, el puente entre lo que era esta carretera y lo que será. La comarca de la Hoya de Buñol lleva años esperando una infraestructura a la altura de sus necesidades; la cuenta atrás ya ha comenzado.

