València arranca la gran transformación de Sant Agustí: más verde, sin coches de paso y lista antes del verano de 2027

Las obras de reurbanización de la plaza de Sant Agustí arrancan con 3,75 M€ de inversión, 69 árboles nuevos y fin al tráfico de paso.

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Obras plaza San Agustín
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La plaza de Sant Agustí lleva décadas atrapada entre el ruido del tráfico y una imagen que no hacía justicia a su posición privilegiada como una de las puertas del centro histórico de València. Este jueves, la alcaldesa María José Catalá visitó el inicio de los trabajos que aspiran a cambiar ese relato de forma definitiva: una reurbanización con un presupuesto de 3.748.386 euros que transformará 9.166 m² en un espacio más verde, más silencioso y más humano.

No es una reforma menor ni un parche estético. La intervención forma parte de un plan global que, en tres fases, alcanzará casi 15 millones de euros de inversión y afectará a más de 30.000 m² del eje urbano formado por la propia plaza, la avenida de L'Oest y la calle de Sant Vicent Màrtir. La alcaldesa ha subrayado que este proyecto supone "la tercera gran operación de reurbanización del Plan Valentia", tras las actuaciones en la calle Colón y la plaza de L'Ajuntament.

"Antes del próximo verano, la plaza de Sant Agustí lucirá más verde, con más sombra y más amable para el peatón" - María José Catalá, alcaldesa de València

Una plaza que fue dársena de autobuses

Para entender el alcance de lo que viene, vale la pena recordar de dónde viene este espacio. La plaza de Sant Agustí fue durante años una dársena de autobuses, y solo tras una peatonalización provisional fue recuperada como espacio público. Ahora llega la reurbanización definitiva, con el objetivo de recuperar también su carácter histórico de puerta de entrada al centro histórico de València y potenciar el eje comercial de Sant Vicent y la avenida de L'Oest. El proyecto, adjudicado a Grupo Bertolin, SAU, tiene un plazo de ejecución de ocho meses, con previsión de finalizar entre mayo y junio de 2027.

El proyecto ha sido diseñado por la UTE Escalera de Color, ganadora del concurso de ideas convocado en 2022, y cuenta con el visto bueno de Patrimonio, dado que el entorno incluye enclaves protegidos como la iglesia de Sant Agustí o el Colegio del Arte Mayor de la Seda.

Adiós al tráfico de paso, hola al peatón

El cambio más inmediato y visible será la eliminación del tráfico de paso en la plaza. La calle Osca se convertirá en peatonal y se ampliará la acera junto a la histórica Finca de Hierro. El resultado: 4.766 m² reservados para quienes van a pie, 433 m² más que en la situación actual. No es solo una cuestión de metros; es un cambio en la lógica del espacio, que hasta ahora priorizaba el vehículo sobre el ciudadano.

La nueva ordenación también incorpora 139 metros lineales de carril bici, una estación Valenbisi con capacidad para 15 bicicletas y 23 plazas de aparcamiento para ciclos. Se conservarán además las paradas de la EMT existentes en el entorno, que dan servicio a 22 líneas, aunque dispondrán de andenes más amplios y accesibles.

69 árboles nuevos y 308 m² de sombra

El calor del verano valenciano no es un detalle anecdótico: es una variable de diseño. Por eso el proyecto pone especial énfasis en el confort climático. Se plantarán 69 árboles nuevos y se conservarán los 14 ejemplares existentes, conformando un arbolado que, junto con 308 m² de pérgolas y estructuras de sombra, cambiará radicalmente la experiencia de estar en la plaza durante los meses de mayor temperatura. A ello se suman 1.274 m² de zonas verdes, una superficie que hoy prácticamente no existe en el espacio actual.

El suelo también tendrá protagonismo: todo el conjunto contará con pavimento de piedra natural de Ulldecona para crear una imagen homogénea y acorde con el centro histórico de la ciudad. En esta primera fase, esa superficie asciende a 5.080 m². El mobiliario urbano completará la propuesta con 26 bancos, 12 sillas y 17 apoyos isquiáticos.

Obras por fases para no paralizar el barrio

Reformar una plaza céntrica sin ahogar al comercio y la hostelería del entorno es un reto logístico tan importante como el propio diseño. Para resolverlo, la ejecución se ha organizado en cuatro subfases que permitirán compatibilizar los trabajos con la actividad diaria del barrio. El Ayuntamiento se compromete a mantener el servicio de transporte público y a adoptar medidas para reducir las afecciones a la circulación y a la actividad económica de la zona.

Desde el Ayuntamiento han subrayado que la intervención ha incorporado aportaciones vecinales y sociales, con el objetivo de lograr el mayor consenso posible en una de las actuaciones urbanas más relevantes de los últimos años en el centro de la ciudad.

Un entorno patrimonial que también gana

La reforma no solo beneficia a quienes pasean o compran en la zona. La iglesia de Sant Agustí, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), lleva años conviviendo con el ruido y la congestión del tráfico que la rodea. La nueva configuración urbana reducirá ese impacto acústico y mejorará la percepción visual del conjunto patrimonial, devolviéndole algo de la dignidad que merece un edificio de ese valor histórico.

El plan global, que suma casi 15 millones de euros repartidos en tres fases, permitirá ampliar en 3.800 m² la superficie peatonal en todo el eje, superando los 18.500 m² para viandantes, y triplicará el número de árboles con la plantación de 264 nuevos ejemplares. Una transformación que, si los plazos se cumplen, convertirá uno de los accesos más transitados del corazón histórico de València en un espacio que —por fin— invite a detenerse.