València ha estrenado esta semana un nuevo carril exclusivo para autobuses de la EMT y taxis en la calle de Jaume Roig, en el corazón del distrito del Pla del Real. La actuación, enmarcada en la Semana Europea de la Movilidad, convierte más de 500 metros de calzada en territorio vedado para el tráfico privado, desde la avenida de Blasco Ibáñez hasta la de Primat Reig, con bolardos reflectantes que hacen físicamente imposible la invasión del carril.
No es un gesto simbólico. Detrás de la medida hay una realidad que los pasajeros de las líneas 12 y 70 conocen bien: los autobuses atrapados en la misma retención que el resto de coches pierden su ventaja competitiva y, con ella, la confianza del viajero. Los análisis incluidos en el Plan Director de la EMT 2025-2030 señalan que los autobuses urbanos pierden casi un 30% de su tiempo de viaje detenidos a causa del tráfico. Media jornada laboral equivaldría a que un conductor de autobús pasara casi tres horas sin moverse, simplemente esperando a que el coche de delante avance.
Un carril con doble misión: más EMT y menos caos escolar
La calle de Jaume Roig no es solo una vía de paso para el transporte público. Es también la arteria de acceso al Colegio Alemán, uno de los centros educativos que mayor presión de tráfico genera en hora punta en esa zona de la ciudad. El tramo segregado supera los 500 metros y busca agilizar las líneas 12 y 70, además de reducir los atascos en las horas de entrada y salida del colegio. El problema era conocido: vehículos particulares detenidos en doble fila, bloqueando el carril de la EMT para recoger o dejar a los alumnos.
Para resolver ese conflicto cotidiano, el Ayuntamiento ha habilitado también una zona kiss & go en los accesos por la calle de Álvaro de Bazán en días lectivos, con dos franjas horarias: de 7:30 a 9:00 y de 14:00 a 19:00 horas. El objetivo es permitir que las familias puedan detenerse durante el tiempo imprescindible para dejar o recoger al alumnado, de modo que no ocupen los carriles de circulación ni generen congestiones prolongadas. Una solución sencilla sobre el papel, pero que en la práctica puede marcar la diferencia entre llegar a tiempo o no a primera hora de la mañana.
"La segregación del transporte público del tráfico mixto es fundamental para reducir las demoras, aumentar la velocidad comercial y mejorar la puntualidad" - Jesús Carbonell, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de València
110 kilómetros de red, pero la batalla del asfalto continúa
València dispone actualmente de casi 110 kilómetros de carriles reservados para EMT y taxis distribuidos por la ciudad, de los que más de cinco kilómetros cuentan ya con una separación física mediante bolardos. La diferencia entre un carril pintado y uno segregado es crucial: la pintura en el suelo se ignora con demasiada frecuencia, mientras que los bolardos no admiten excepciones. El nuevo tramo de Jaume Roig se suma a esa franja físicamente protegida.
La evolución de la red en apenas un año refleja la apuesta municipal. En septiembre de 2025, la ciudad sumaba aproximadamente 70 kilómetros de carril reservado EMT-Taxi en toda la ciudad. Hoy, con actuaciones acumuladas en distintos ejes viarios, esa cifra ha crecido hasta rozar los 110 kilómetros. El crecimiento equivale a haber trazado, de media, un kilómetro nuevo de carril exclusivo cada dos semanas durante el último año.
El ritmo no es casual. El concejal de Movilidad y presidente de la EMT, Jesús Carbonell, ha señalado que "la red de EMT València está en máximos históricos de viajeros, los viajes se han triplicado respecto del 2019 y han crecido un 12% en comparación a 2024". Más pasajeros exigen más frecuencia y más puntualidad, y ambas son imposibles si los autobuses quedan atrapados en el tráfico general. La lógica es circular: cuanto más fiable es la EMT, más gente la usa; cuanto más gente la usa, más urgente resulta proteger su velocidad.
La Semana Europea de la Movilidad ha servido de marco simbólico para inaugurar el carril de Jaume Roig, pero la hoja de ruta del Ayuntamiento apunta más allá de las efemérides. Para el concejal Carbonell, con un mayor número de carriles protegidos mejora la velocidad comercial de la EMT para reducir los tiempos de espera, y en estos momentos la velocidad comercial de la red se sitúa en 14 kilómetros por hora. En una ciudad que aspira a que el autobús sea una alternativa real al coche privado, ganar aunque sea unos minutos de margen por trayecto puede ser la diferencia entre convencer o perder al pasajero indeciso.

