Beber agua fría de forma gratuita en la calle, sin buscar un bar ni gastarse un euro, ya es una realidad cotidiana en València. Y pronto lo será aún más. La Junta de Gobierno Local ha aprobado este jueves la instalación de 11 nuevas fuentes de agua refrigerada que llegarán antes de que acabe 2026 a los barrios de Sant Llorenç, La Malva-rosa, Orriols, Montolivet, Benimaclet y al distrito de La Saïdia. El coste total de la actuación asciende a 228.845,02 euros, IVA incluido, y la empresa encargada de ejecutar el servicio será EMIVASA, con un plazo de cinco meses para completar la instalación.
Una red que no para de crecer
Lo que empezó en 2020 con apenas cuatro puntos repartidos por la plaza de l'Ajuntament, el paseo de La Malva-rosa, el antiguo cauce del río y Viveros se ha convertido en una infraestructura urbana de primer orden. El número de instalaciones de este tipo ha pasado de las 25 de 2023 a las 77 que hay instaladas en la actualidad, consolidando un modelo de hidratación urbana que facilita el acceso gratuito a agua fría y filtrada para toda la ciudadanía. Con las 11 nuevas unidades aprobadas hoy, la cifra seguirá escalando antes de que termine el año.
La distribución de los nuevos puntos no es aleatoria. Sant Llorenç recibirá una fuente, La Malva-rosa dos, Orriols una, Montolivet cuatro, Benimaclet dos y La Saïdia una. Una geografía que refleja el propósito de equilibrar la cobertura entre zonas turísticas y barrios residenciales, acercando el servicio a quienes más lo usan en su día a día.
No es un dato menor que estas instalaciones hayan sido propuestas y aprobadas por la propia ciudadanía en el marco de los presupuestos participativos VLCParticipa 2025 y 2026. Es decir, son los vecinos y vecinas quienes han decidido dónde quieren beber agua fría este verano —y los próximos.
Tecnología silenciosa y sin plástico
Llamarlas simplemente "fuentes" sería quedarse corto. Las PUSDAR —acrónimo de Puntos de Suministro de Agua Declarada y Atemperada para Relleno de Botellas de Uso Personal— son pequeñas máquinas de precisión integradas en el mobiliario urbano. Cuentan con una estructura de acero inoxidable con cierre de seguridad antivandálico que permite el rellenado automático de botellas, e incorporan un refrigerador con capacidad de 120 litros, adaptado al clima de la ciudad, que enfría el agua tras un proceso de doble filtración y desinfección mediante luz ultravioleta.
A eso se suma un sistema de generación de ozono para la desinfección automática de la boquilla. Y todo ello, como si fuera poco, sin generar ruido, vibraciones ni emisiones contaminantes, contribuyendo a reducir la huella de carbono al fomentar el consumo público de agua y la reutilización de envases.
El impacto real: litros dispensados y botellas evitadas
Solo en los meses de julio y agosto de 2025, estas fuentes dispensaron de forma gratuita más de 124.000 litros de agua fría a ciudadanos y turistas. Una cifra que da vértigo si se traduce en botellas de plástico de un solo uso: según estimaciones municipales, durante este verano permitirán evitar el consumo de cerca de 6.000 botellas de plástico de un solo uso, equivalente a unas 3.880 botellas de medio litro y 2.069 botellas de litro y medio.
El ahorro ambiental es, por tanto, tan tangible como el alivio de encontrar agua fresca en plena ola de calor. Y en una ciudad mediterránea donde los veranos aprietan cada vez más, eso tiene un valor que va mucho más allá de los euros invertidos. Las 11 nuevas fuentes son un paso más en la apuesta de València por una ciudad que hidrata a sus vecinos sin facturarles ni generar basura, convirtiendo algo tan sencillo como beber agua en un pequeño acto de sostenibilidad colectiva.
